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Mujer | sección
Espiritualidad de la mujer | categoría
El alma | tema
Autor: P. Brian Kolodiejchuk, M.C. | Fuente: Zenit
El alma de la Madre Teresa (1)
El más importante e inspirador de estos «secretos» de su corazón sea el de los tres notabílisimos aspectos de su relación con Jesús
 
El alma de la Madre Teresa (1)
El alma de la Madre Teresa (1)



El alma de la Madre Teresa: Aspectos ocultos de su vida interior (Parte 1)

Al avanzar el proceso de beatificación de la Madre Teresa de Calcuta, los investigadores están descubriendo aspectos hasta ahora ocultos de su vida interior: incluida una dolorosa noche interior que se había asentado en ella tan pronto como comenzó su obra entre los pobres de Calcuta.

En este artículo escrito por el postulador de la causa el padre Brian Kolodiejchuk, M.C. se hacen públicos por primera vez, revelando documentos inéditos.

Cuando la Madre Teresa murió, a la edad de 87 años, era ya muy admirada por su amor generoso y su dedicado servicio a los pobres de todo el mundo. Sin embargo, a causa de su resolución de revelar muy limitadamente lo que ocurría en su interior, uno podría solamente suponer la intensidad de su amor por Dios y por las almas. Ahora, gracias a los descubrimientos hechos durante el proceso de beatificación y canonización, se nos ha dado un nuevo y privilegiado observatorio del alma de Madre Teresa, en esa mística comunión con Dios que constituía su vida, sus enseñanzas y sus obras de caridad.

Quizás el más importante e inspirador de estos «secretos» de su corazón sea el de los tres notabílisimos aspectos de su relación con Jesús. El primero, se refiere a un extraordinario voto privado que Madre Teresa hizo en 1942. El segundo se refiere a la fuente de la inspiración de Madre Teresa para dedicarse a servir a los más pobres entre los pobres. El tercero, se centra en su impresionante experiencia de una dolorosa noche interior que se había asentado en ella tan pronto como comenzó su obra entre los pobres de Calcuta. Estos tres fenómenos, especialmente vistos en relación entre ellos, nos llevan a una mayor apreciación de la profundidad de la santidad de Madre Teresa y a la relevancia que su ejemplo y su mensaje tienen para nuestro tiempo.

Este ensayo presentará el voto de 1942 y la inspiración de 1946; una sucesiva segunda parte tratará sobre el largo período de oscuridad interior.


El Voto de 1942 ? «Algo muy hermoso» para Jesús


La Madre Teresa era, sobre todo, una mujer enamorada de Dios. La impresión es que se enamoró de Él a una edad muy temprana y que creció en este amor sin serios obstáculos. Su educación estuvo marcada por una cuidadosa enseñanza de la fe católica y por una vida espiritual vivida con seriedad. En varias cartas personales, ella revela cómo Jesús fue el primero y el único que consiguió cautivar su corazón: «Desde mi infancia, el Corazón de Jesús ha sido mi primer amor». Junto a esta temprana intimidad con Jesús, Madre Teresa ha recibido una gracia especial en el momento de su Primera Comunión: ««Desde la edad de cinco años y medio, cuando le recibí por primera vez, el amor por las almas entró dentro [de mí]. Este [amor] ha ido creciendo con los años» 1.

El amor de la Madre Teresa por Jesús y el prójimo creció tanto que, a la edad de dieciocho años dejó su familia y su tierra natal para responder a la llamada de Jesús a una vida misionera en India como religiosa de Loreto
2. Ocho años después, se entregó definitivamente con Cristo como religiosa. Seis meses después de la profesión perpetua de sus votos, estaba todavía inmersa en el estupor y la intensa alegría que había marcado este hecho. «Si usted supiese lo feliz que era», escribió a casa a su padre espiritual en Skopje, el padre Jambreković, S.J. «Por mi libre voluntad podría haber encendido el fuego de mi propio holocausto... [ofrenda de sacrificio] quiero pertenecer sólo y completamente a Jesús ... lo daría todo por El, incluso la misma vida».

La vida de la Madre Teresa como religiosa de Loreto fue un tiempo que tuvo como característica un intenso y generoso amor a Dios. Como escribió algunos años más tarde, «En estos dieciocho años he intentado vivir según sus deseos. He estado ardiendo con el deseo de amarle como nunca había sido amado antes».

Como expresión de este deseo, en 1942 a los 36 años, la Madre Teresa hizo un voto privado, al tiempo magnánimo y atrevido, a Dios. Como ella misma explicará, «deseaba dar a Jesús algo muy hermoso», «algo sin reservas». De este modo, hacia el fin del retiro anual de aquel año, con el permiso de su entonces director espiritual, se obliga si misma «a dar a Dios cualquier cosa que le pudiese pedir, - "a no negarle nada"».

Este voto excepcional estaba radicado en la delicadeza de un gran amor y de la necesidad, profundamente sentida de darse completamente a Dios. Como evidencia el teólogo espiritual, P. Jordan Aumann, O.P., «El amor une la voluntad del amante a la voluntad del amado, y un perfecto abandono requiere la completa entrega de nuestra propia voluntad a la de Dios... [tal] abandono a la voluntad de Dios se encuentra solamente en las almas muy avanzadas en el camino de la perfección»
3. La explicación que da Hans Urs von Balthasar de cómo el amor se expresa a sí mismo en la forma interior de un voto, ilumina el acto de amor hecho por la Madre Teresa durante su retiro: «El amor perfecto consiste en la entrega incondicional de sí mismo, en el "donum Dei" [Don de Dios]. El contenido de cada amor genuino se expresa en este acto de auto-abandono que pone a disposición de Dios y abandona en El todo lo que uno posee como una ofrenda votiva, en la forma interna de un voto» 4( ). Años después, Madre Teresa expresaba el ideal que había vivido durante tantos años en una instrucción a las Hermanas: «El amor verdadero es abandono. La sumisión, para el que está enamorado es más que un deber, es una bendición. Sólo el abandono total puede satisfacer el deseo ardiente de una verdadera Misionera de la Caridad».

El permiso del director espiritual de Madre Teresa confirma que este voto no se basaba en un mero capricho ni miraba a un peligroso o imposible ideal. Más bien, la gracia que movía a la Madre Teresa a hacer este voto presuponía una completa confianza en Dios y un ya bien enraizado hábito de buscar hacer lo que a Él más le agradase.

Durante siete años el voto permaneció como un secreto personal, aunque poderoso, que la Madre Teresa compartió solo con su director espiritual. Toda su actividad durante esos años estaba animada por el deseo de la Madre Teresa de amar a Dios de todo corazón haciendo su voluntad en todas las cosas. Hasta abril de 1959, el octavo día de un retiro hecho con el padre L. Picachy, S.J., nunca había escrito nada sobre su voto y del amor que éste inspiraba en ella: «Esto es lo que oculta todo dentro de mí».

Algún tiempo después, cuando el Arzobispo de Calcuta, Ferdinand Périer, S.J., parecía pensar que ella estaba actuando con demasiada precipitación al iniciar una nueva fundación, la Madre Teresa sintió la necesidad de revelar la razón real que estaba detrás de la prisa que caracterizaba todos sus empresas. En su carta del 1 de septiembre de 1959 le habla de su voto y de cómo el amor se debe mover inmediatamente: «Durante estos diecisiete años he tratado [de ser fiel a ese voto] y ésta es la razón por la que quiero ponerlo en práctica con rapidez».

El voto, como se verá en la segunda parte de este ensayo, demostró ser también una fuente de fortaleza durante los largos años de su dolorosa lucha espiritual. Tal y como escribió a su director espiritual, P. Joseph Neuner, S.J., en la primavera del 1960, «Desde entonces [1942] he mantenido esta promesa, y a veces cuando la oscuridad es muy oscura y estoy a punto de decir ‘No’ a Dios, el recuerdo de esa promesa me sostiene».

La Madre Teresa consideraba su voto del 1942 como un vínculo sagrado que la unía a su Divino Esposo. Jesús, por su parte, le tomó la palabra a Madre Teresa. Varios años después, en 1946, en una serie de visiones y locuciones interiores, Jesús le pidió que fundase una nueva comunidad religiosa dedicada totalmente al servicio de los más pobres entre los pobres. En sus palabras a Madre Teresa, Jesús alude a su voto: «Te has convertido en Mi esposa por amor a mí. Te negarás a hacer esto por mí? No me lo niegues».

Esta llamada de Jesús es el segundo secreto de Madre Teresa.

2. La «Inspiración» de Madre Teresa
La Madre Teresa en Calcuta


Desde el tiempo de la profesión de sus primeros votos en mayo de 1931, la Madre Teresa fue destinada a la comunidad de Entally que las religiosas de Loreto poseen Calcuta y enseñó en la Escuela Media Bengalí femenina de St. Mary. La escuela era contigua al convento y acogía huérfanas y niñas pobres, tanto sólo durante el día como en pensión completa. Entre otras responsabilidades, la celosa joven religiosa se hizo cargo de otra escuela de Loreto, la Escuela Primaria y Media Bengalí de Santa Teresa, situada en Lower Circular Road. Su excursión diaria a través de la ciudad le dio la oportunidad de observar las necesidades y el sufrimiento de los pobres. En mayo de 1937, después de que la Madre Teresa hiciese su profesión perpetua como religiosa de Loreto, continuó en St. Mary, enseñando catecismo y geografía. En 1944 se convirtió en Directora de la Escuela.

En el aula, la Madre Teresa era algo más que una presencia. Se preocupaba de comunicar su visión sobrenatural de la vida a sus estudiantes y de conducirlas a una fe más profunda. Tuvo también la oportunidad de servir a los pobres en clínicas dirigidas por las Hermanas de Loreto. Estos encuentros causaron en ella una profunda impresión. Aunque no se daba cuenta de ello, todo esto se demostró como un ambiente providencial en el cual Dios la estaba preparando para su futura misión. La Madre Teresa destacaba por su caridad, su generosidad y su coraje; su capacidad para el trabajo difícil; su talento natural para la organización y su espíritu alegre. Era una religiosa orante, fiel y fervorosa. Aunque el voto privado que había hecho en 1942 era desconocido para todos, su amor y generosidad eran evidentes. Las Hermanas de su comunidad, así como las alumnas y las internas de St. Mary, la amaban y la admiraban.

La llamada

La Madre Teresa dejó el convento de Loreto en Entally, Calcuta, la tarde del lunes 9 de septiembre de 1946, para un tiempo de vacaciones y un retiro de ocho días en Darjeeling. En algún momento del día siguiente, mientras estaba todavía en el tren
5, la Madre Teresa oyó por primera vez la voz de Jesús en una locución interior. Durante el curso de los meses siguientes, a través de más locuciones interiores y de varias visiones interiores 6, Jesús le pidió que fundase una comunidad religiosa que estaría dedicada al servicio de los más pobres entre los pobres y, como Madre Teresa cita, «saciar su sed de amor y de almas». Esta experiencia en el tren supuso un giro de 180° en la vida de Madre Teresa; se refirió siempre a ella como a una «llamada dentro de la llamada». El 10 de septiembre vino a ser celebrado entre las Misioneras de la Caridad como el «Día de la Inspiración».

Desde 1946 hasta su muerte, Madre Teresa se negó absolutamente a dar ningún detalle sobre la inspiración que había recibido para iniciar las Misioneras de la Caridad o sobre el proceso de discernimiento que había conducido al establecimiento oficial del nuevo Instituto el 7 de octubre de 1950. El silencio de la Madre Teresa reflejaba su reverencia por la sacralidad del don recibido. «Para mí», escribió a las Hermanas en 1993, «la sed de Jesús es algo tan íntimo, que he sentido una gran timidez hasta ahora de hablaros del 10 de septiembre. Quería hacer como Nuestra Señora, que "conservaba todas estas cosas en su corazón"». De hecho, movida por su profunda humildad, la Madre Teresa quiso insistentemente que estos documentos fuesen destruidos, como le solicitó al arzobispo Ferdinand Périer, S.J. en una carta del 30 marzo 1957, «Deseo que el trabajo sea solo suyo. Cuando se conozcan los inicios, la gente pensará más en mi y menos en Jesús». Sin embargo, el Arzobispo Périer no escuchó la petición de Madre Teresa. Estos documentos estaban entre los recogidos para su Causa de Beatificación y Canonización. De ellos se desprende una abundante luz sobre la historia de la fundación de las Misioneras de la Caridad.

La reacción de Madre Teresa

Después de haber completado su retiro, la Madre Teresa volvió a Calcuta y retomó sus obligaciones como directora y profesora de la Escuela St. Mary. Tan pronto como se presentó la oportunidad, refirió al padre Celeste Van Exem, S.J., su director espiritual, todo lo que había sucedido en el tren y durante el retiro y «le mostré algunas pocas notas que había tomado durante el retiro». Durante las semanas sucesivas, el padre Van Exem intentó discernir sobre la geniunidad de la inspiración que Madre Teresa había recibido. Ella, mientras tanto, dice, «continué refiriéndole todo lo que sucedía en mi alma, en pensamientos y deseos», mientras él la instruía a «rezar y a guardar silencio sobre ello». Cuando escribió una carta a su Superiora General en enero de 1948, la Madre Teresa le comentó que después de haber informado al padre Van Exem de su experiencia él «me desaconsejó. Hasta que vio que era de Dios, me prohibió incluso que pensase en ello. A menudo, muy a menudo, durante cuatro meses, le pedí que me permitiese hablar con Su Excelencia [el Arzobispo], pero él siempre se oponía…». No fue hasta enero de 1947 que el padre Van Exem, ahora completamente convencido de que la experiencia de la Madre Teresa venía «de Dios y del Corazón Inmaculado de María», le permitió informar al Arzobispo de su inspiración.

La carta del 13 de enero de 1947

Madre Teresa reveló la llamada al Arzobispo Périer en una carta fechada el 13 de enero de 1947. Comienza diciéndole que le escribe con el permiso del padre Van Exem y declara «a una sola palabra que Su Excelencia diga estoy dispuesta a no pensar nunca más en esos extraños pensamientos que me han estado viniendo continuamente». Esta carta al Arzobispo Périer da un resumen de la inspiración recibida de Jesús, «que continuó entre Él y yo durante días de mucha oración.» Publicamos la carta íntegramente:

+
Convento St. Mary
13 ene. 47

Su Excelencia,
Desde septiembre ultimo, extraños pensamientos y deseos han estado llenando mi corazón. Se hicieron más fuertes y claros durante los ocho días de retiro que he hecho en Darjeeling. Volviendo aquí, le dije todo a padre Van Exem. Le mostré algunas notas que había tomado durante el retiro. Él me dijo que pensaba que era una inspiración de Dios, pero que rezase y guardase silencio sobre ello. Continué a decirle todo lo que ocurría en mi alma, en mis pensamientos y en mis deseos. Ayer me escribió lo siguiente, «no puedo impedirle de hablar o escribir a Su Excelencia. Escribirá a Su Excelencia como una hija a su padre, con perfecta confianza y sinceridad, sin ningún temor o ansiedad, diciéndole cómo ha sucedido todo, añadiendo que ha hablado conmigo y que ahora pienso que no puedo en conciencia impedirle que le exponga todo a él».

Antes de comenzar quiero decirle que, con una sola palabra que Su Excelencia diga, soy capaz de no volver a pensar nunca más en ninguno de estos extraños pensamientos que me han estado viniendo continuamente.

A menudo durante el año he deseado pertenecer completamente a Jesús y hacer que otras almas, especialmente indias, le amasen fervientemente, he deseado identificarme yo misma con las jóvenes indias y de este modo amarle como nunca antes haya sido amado. He pensado que [éste] fuese uno de mis muchos deseos. He leído la vida de Sta. M. Cabrini. Ella ha hecho tanto por los estadounidenses porque se hizo uno de ellos. ¿Porqué no puedo yo hacer en India lo que ella hizo en Estados Unidos? Ella no esperó a que las almas viniesen a ella. Fue hasta ellas acompañada de celosas trabajadoras. ¿Porqué no puedo yo hacer lo mismo por Él aquí? Hay tantas almas --puras, santas-- que desean entregarse solamente a Dios. Las Órdenes europeas son demasiado ricas para ellas; consiguen más de lo que dan.

«No ayudarías»
7. ¿Cómo puedo yo? He sido muy feliz como religiosa de Loreto. Dejar lo que he amado y exponerme a nuevos trabajos y sufrimientos, que serán grandes, ser el hazmerreír de muchos, especialmente religiosos, elegir deliberadamente y adherir a la dureza de la vida al estilo indio, a la soledad y a la ignominia, a la incertidumbre --y todo porque Jesús lo desea, porque algo me está llamando a dejarlo todo y a reunir unas pocas [compañeras] para vivir su vida, para hacer su obra en India.

Estos pensamientos fueron causa de mucho sufrimiento, pero la voz continuó diciendo, «¿Te negarás?» Un día en el momento de la Santa Comunión oí la misma voz muy claramente: «Quiero religiosas Indias, Víctimas de Mi amor, que sean María y Marta, que estén tan unidas a mí que puedan irradiar Mi amor a las almas. Quiero religiosas libres cubiertas con Mi pobreza de la Cruz. Quiero religiosas obedientes cubiertas con Mi obediencia de la Cruz. Quiero religiosas llenas de amor cubiertas con la caridad de la Cruz. ¿Te negarás a hacer esto por mí?»

Otro día: «Te has convertido en Mi esposa por amor a mí. Has venido a India por Mí. La sed de almas que tenías te ha traído tan lejos. ¿Tienes miedo de dar un paso más por tu esposo, por mí, por las almas? ¿Se ha enfriado tu generosidad? ¿Soy el segundo para ti? Tú no moriste por las almas. Por eso no te preocupa lo que les pueda suceder. Tu corazón nunca se ha ahogado en el dolor como lo fue el de Mi Madre. Ambos lo hemos dado todo por las almas, ¿y tu? Tienes miedo de perder tu vocación, de convertirte en seglar, de fallar en tu perseverancia. No --tu vocación es amar y sufrir y salvar almas y, dando este paso cumplirás el deseo de Mi Corazón para ti. Esa es tu vocación. Te vestirás con sencillos vestidos indios o más bien, como Mi Madre se vistió, sencilla y pobremente. Tu hábito presente es santo porque es Mi símbolo --tu sari será santo porque será Mi símbolo--».

He tratado de convencer a Nuestro Señor de que trataría de ser una religiosa de Loreto muy santa y fervorosa, una verdadera Víctima aquí en esta vocación, pero la respuesta llegó muy clara de nuevo.«¡Quiero Hermanas Misioneras de la Caridad Indias, que sean Mi fuego de amor entre los más pobres --los enfermos, los moribundos, los pequeños niños de la calle--. Quiero que me traigas los pobres y las hermanas que ofrecerán sus vidas como víctimas de Mi amor me traerán estas almas. Tú eres, lo sé, la persona más incapaz, débil y pecadora, pero precisamente porque eres eso, quiero usarte para Mi gloria! ¡Te negarás!».

Estas palabras o más bien Su voz, me asustaron. El pensamiento de comer, dormir, vivir como los indios me llenaba de temor. Recé largamente --recé tanto-- le pedí a nuestra Madre María que le pidiese a Jesús que apartase esto de mí. Cuanto más rezaba, más claramente crecía la voz en mi corazón y así le pedí que hiciese conmigo lo que quisiese. Él lo pidió una y otra vez.

Entonces una vez más, la voz fue muy clara: «Siempre has dicho, ‘haz conmigo lo que quieras’. Ahora quiero actuar. Déjame hacerlo, Mi pequeña Esposa, Mi pequeñita. No temas. Estaré siempre contigo. Sufres ahora y sufrirás, pero si eres Mi pequeña Esposa, la Esposa de Jesús Crucificado, tendrás que soportar estos tormentos en tu corazón. Déjame actuar. No me rechaces. Confía en Mí amorosamente, confía en Mí ciegamente».

«Pequeñita, dame almas. Dame almas de los pobres niños pequeños de la calle. Cómo duele, si solo lo supieses, ver a estos pobres niños manchados con el pecado. Deseo la pureza de su amor. Si solo respondieses a Mi llamada y me trajeses estas almas. Arráncalas de las manos del maligno. Si solo supieses cuántos pequeños caen en el pecado cada día. Hay conventos con numerosas religiosas que se cuidan de la gente rica y con posibilidades, pero para los míos, los más pobres no hay absolutamente nadie. Les deseo, les amo. ¿Te negarás?»

«Pídele a Su Excelencia que me conceda esto como acción de gracias por los veinticinco años de gracia que yo le he dado»
8.

Esto es lo que sucedió entre Él y yo durante unos días de mucha oración
9. Ahora toda la cosa aparece clara ante mis ojos, tal y como sigue:

«La Llamada»

A ser indias: a vivir con ellas, como ellas, para poder llegar al corazón de la gente. La orden debería empezar fuera de Calcuta --Cossipore-- un lugar abierto, solitario o St. John de Sealdah donde las Hermanas puedan tener una vida verdaderamente contemplativa durante su noviciado, donde deberían completar un año entero de verdadera vida interior y uno de acción. Las Hermanas deben adherir a una perfecta pobreza --la Pobreza de la Cruz-- nada fuera de Dios. De forma que no tengan riquezas que puedan entrar en su corazón, no tendrán nada de mundano, sino que se mantendrán con el trabajo de sus manos – pobreza Franciscana, trabajo Benedictino.

En la orden pueden ser aceptadas chicas de cualquier nacionalidad pero deben adquirir una mentalidad india, vestir con vestidos sencillos: un hábito largo blanco, con mangas largas, un sari azul claro y un velo blanco, sandalias, sin calcetines, un crucifijo, la cuerda y el rosario.

Las Hermanas deben adquirir un conocimiento completo de la vida interior por medio de santos sacerdotes que las ayuden a estar tan unidas a Dios que lo irradien cuando llegan al campo de misión. Deben ser verdaderas Víctimas – no a palabras – sino en el pleno sentido de la palabra, víctimas Indias por India. El amor debería ser la palabra, el fuego, que las haga vivir la vida en plenitud. Si las religiosas son muy pobres, serán libres de amar solo a Dios, de servirle a Él solo, de ser solo suyas. Los dos años en perfecta soledad las harán pensar en lo interior mientras estén en medio del mundo.

Para renovar y elevar el espíritu, las hermanas deberán pasar un día cada semana en casa, la casa Madre de la ciudad cuando están en la misión.

«El Trabajo»

El trabajo de las Hermanas sería estar con la gente --no tendrán colegios de pago, sino muchas escuelas gratuitas, hasta el segundo curso--. Irán a cada parroquia dos Hermanas, una para los enfermos y moribundos, una para la escuela. Si el número lo requiere, las parejas [de Hermanas] pueden aumentar. Las Hermanas enseñarán a los pequeños, les ayudarán a tener recreaciones puras manteniéndoles así lejos de la calle y del pecado. La escuela debería estar situada solo en los lugares más pobres de la parroquia para atraer a los niños de la calle, cuidándose de ellos en lugar de los padres que son pobres y tienen que trabajar. Una se cuidará de los enfermos, asistirá a los moribundos, hará todo el trabajo por los enfermos, tanto si no más de lo que una persona recibe en un hospital – los lavará y les preparará para Su venida [de Jesús]. En el momento fijado, las Hermanas provenientes de las diversas parroquias se reunirán en el mismo lugar para volver a casa, de forma que mantengan una completa separación con el mundo. Esto en las ciudades donde es grande el número de pobres. En los poblados, la misma cosa, solo que podrían dejar el poblado una vez terminado el trabajo de instrucción y servicio.

Para moverse con mayor facilidad y rapidez, cada religiosa debería aprender a montar en bicicleta, algunas deberían aprender a conducir un autobús. Esto es un poco moderno, pero las almas mueren por falta de cuidado, por falta de amor. Estas Hermanas, estas verdaderas víctimas, deberían hacer el trabajo que es necesario para el Apostolado de Cristo en India. Deberían también tener un hospital para niños pequeños con graves enfermedades. Las religiosas de esta orden serán Misioneras de la Caridad o Hermanas Misioneras de la Caridad.

Dios me está llamando, indigna y pecadora como soy. Deseo darlo todo por las almas. Todos creerán que estoy loca, después de tantos años, iniciar algo que me procurará sobre todo sufrimientos, pero Él me llama a reunir unas pocas compañeras e iniciar el trabajo, a luchar contra el demonio y a privarle de los miles de pequeñas almas que está destruyendo cada día.
Esta carta es ya bastante larga, pero le he dicho todo, como se lo habría dicho a mi madre. Deseo ser realmente solo suya [de Jesús], arder completamente por Él y por las almas. Deseo que sea tiernamente amado por muchos. De forma que, si usted así lo creee, si usted así lo desea – estoy lista para hacer Su Voluntad. No tenga en cuenta mis sentimientos. No tenga en cuenta el costo que debería pagar. Estoy lista pues ya le he dado a Él todo mi ser. Y si usted piensa que todo esto sea un engaño, aceptaría también ésto y me sacrificaría completamente. Le envío esta carta a través de P. Van Exem. Le he dado permiso para usar todo lo que le he dicho y que esté relacionado conmigo y con Él [Jesús] en esta obra. Mi traslado a Asansol me parece [ser] parte de Su plan. Allí tendré más tiempo para rezar y prepararme para lo que está para venir. En esta materia me pongo completamente en sus manos.

Rece por mí para que pueda ser una religiosa según Su Corazón.

Su devota hija en Jesucristo,
Maria Teresa

Evidentemente, el deseo de hacer algo por los pobres se movía en el corazón de Madre Teresa antes del 10 de septiembre. La luz y la convicción llegaron cuando Jesús intervino poderosamente para hacer conocer sus deseos. Pero, si hasta ahora parecía que el «Día de la Inspiración» Jesús había pedido a Madre Teresa que iniciase una nueva misión y que ella simplemente aceptó su propuesta, esperando solamente el permiso de la Iglesia para iniciarla, acabamos de ver que éste no era el caso. De hecho, Madre Teresa experimentó una real lucha interior entre el amor que inspiraba su determinación a dar a Dios todo lo que Él le pedía y los temores y dudas que procedían de su sentimiento de profunda incapacidad y debilidad.

Sin embargo, en el momento en que escribió al Arzobispo Périer, estaba lista para «consumirse completamente» para que Jesús pudiese ser conocido y amado a través de su servicio a los pobres. Aparece también evidente, como se puede comprobar por la claridad y la espíritu práctico de las secciones sobre «La Llamada» y «El Trabajo», que en enero, la Madre Teresa había ya dedicado bastante tiempo a pensar a la vida y al trabajo de la comunidad religiosa que esperaba fundar. Lo que destaca es su énfasis en una profunda vida espiritual así como fundamento de un servicio activo y su marcado espíritu de innovación
10.


1
A menos que se indique lo contrario, las citas están tomadas de cartas de Madre M. Teresa, M.C. y del Arzobispo Ferdinand Périer, S.J. regresar

2Madre Teresa entró en la Rama Irlandesa de las Religiosas de Loreto, cuyo nombre oficial es Instituto de la Beata Virgen María. regresar

3 Jordan Aumann, O.P., «Spiritual Theology» (London: Sheed and Ward, 1980) 365-366.
regresar

4 Hans Urs von Balthasar, «The Christian State of Life», trans. Sr. Mary Frances McCarthy (Ignatius Press, San Francisco, 1983) 59-60. regresar

5 Aunque Madre Teresa habló siempre de la inspiración durante el viaje en tren a Darjeeling, no se sabe con certeza a qué hora o en qué lugar del viaje ocurrieron las locución(es). regresar

6 Comenzando el 10 de septiembre de 1946 y durante el curso del siguiente año, Madre Teresa recibió una serie de locuciones interiores (o palabras sobrenaturales). Las locuciones son «manifestaciones del pensamiento de Dios» que pueden venir a través de palabras escuchadas externamente (locuciones externas o auriculares) o en la imaginación (locuciones interiores imaginativas) o inmediatamente sin ninguna palabra (locuciones interiores intelectuales). Ver Reginald Garrigou-Lagrange, O.P., «The Three Ages of the Spiritual Life: Prelude of Eternal Life», Vol. 2, (St. Louis, MO: B. Herder Book Co., 1948; reprint, Rockford, Ill.: Tan Books and Publishers, 1989), pp. 589-90 y Augustin Poulain, S.J., «Revelations and Visions: Discerning the True and Certain from the False or the Doubtful», trans. L. L. Yorke Smith, (1910; reprint, New York: Alba House, 1998), pp. 1-18. Madre Teresa recibió locuciones interiores imaginativas y después, en algún momento durante 1947, al menos tres visiones interiores imaginativas, es decir, «visiones de objetos materiales, vistas sin la ayuda de los ojos» (Poulain, ibid., p. 3). regresar

7 Las palabras oídas en la locución interior aparecen indicadas en cursivo por el editor para facilitar la comprensión al lector. regresar

8 El Arzobispo Pèrier celebraba el 25 aniversario de su ordenación episcopal. regresar

9 Justo antes de escribir esta carta, Madre Teresa había sido informada de que se debería transferir a la Comunidad de Loreto en Asansol, una ciudad a unas 175 millas de Calcuta.
regresar

10 La idea de usar bicicletas o de conducir autobuses era osada en el contexto de Calcuta en 1946, donde dos mujeres jóvenes caminando juntas (sin un hombre) era algo excepcional. Madre Teresa se da cuenta de que esto «es un poco moderno», pero las necesidades de los pobres justifican la novedad. regresar


 
 

 
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