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Autor: Lucrecia Rego Divina Providencia, Nuestra Señora de la
La imagen original venerada por los Siervos de María y otras órdenes religiosas italianas, es un hermoso óleo en el que aparece la Virgen con el Divino Niño dormido plácidamente en sus brazos.
Divina Providencia, Nuestra Señora de la
Patrona de Puerto Rico Fiesta: 2 de enero
La advocación y
culto a Nuestra Señora de la Divina Providencia se originó
en Italia en el siglo XIII. Fue una devoción muy
difundida y popular que posteriormente pasó a España donde se
levantó un santuario en Tarragona, Cataluña.
Al ser nombrado obispo de
Puerto Rico el catalán Gil Esteve y Tomás, trajo consigo
esta devoción que conociera en sus años de seminarista. En
las manos de la Divina Providencia tuvo que poner toda
su diócesis este prelado, pues encontró a la catedral prácticamente
en ruinas y la economía de la diócesis en peores
condiciones. La confianza del obispo y su trabajo dieron fruto
rápidamente y antes de los cinco años ya había podido
reconstruir el templo catedralicio, en el que se estableció el
culto y la devoción a la Virgen de la Providencia.
La
imagen original venerada por los Siervos de María y otras
órdenes religiosas italianas, es un hermoso óleo en el que
aparece la Virgen con el Divino Niño dormido plácidamente en
sus brazos. Se cuenta que el título "de la
Divina Providencia", se debe a San Felipe Benicio, quinto superior
de los Siervos de María, quien al invocar la protección
de la Virgen un día en que sus frailes no
tenían nada que comer, encontró a la puerta del convento
dos cestas repletas de alimentos sin que se pudiese conocer
su procedencia.
La imagen mandada a hacer por Don
Gil Esteve fue tallada en Barcelona según el gusto de
la época. Es una hermosa imagen sentada, "de ropaje, (es
decir, hecha para ser vestida), y estuvo expuesta al culto
en la catedral durante 67 años, hasta que en 1920
fue sustituida por otra magnífica talla, toda de madera, que
es la imagen de Nuestra Señora de la Divina Providencia
más familiar y conocida por las comunidades puertorriqueñas.
María se inclina
sobre el Niño, que en total actitud de confianza duerme
plácidamente en su regazo. Las manos de la Virgen se
unen en oración mientras sostiene suavemente la mano izquierda del
Divino Infante. El conjunto sugiere ternura, abandono, devoción y paz.
El
Papa Pablo VI declaró a Nuestra Señora Madre de la
Divina Providencia, como patrona principal de la isla de Puerto
Rico mediante un decreto firmado el 19 de noviembre de
1969. En ese documento se decretó también que la solemnidad
de la Virgen debía trasladarse del dos de enero, aniversario
de su llegada a la isla, al 19 de noviembre,
día en que fue descubierta la isla de Borinquen. Se
quiso unir así los dos grandes afectos de los puertorriqueños;
el amor por su preciosa isla y el amor por
la Madre de Dios.
La talla más antigua, que data del
1853, fue la elegida para ser coronada solemnemente durante la
reunión del Consejo Episcopal Latino Americano celebrada en San Juan
de Puerto Rico el 5 de noviembre de 1976. La
víspera del acontecimiento esta imagen fue vilmente quemada en la
Parroquia de Santa Teresita de Santurce. Pero eso no detuvo
la solemne coronación, que ocurrió en medio de la emoción
y las lágrimas de millares de sus hijos y la
presencia de cardenales, arzobispos y obispos venidos de toda Latinoamérica.
La
imagen quemada fue enviada a España para ser restaurada y
actualmente espera la construcción del proyecto gran santuario nacional para
ser allí colocada.
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