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Autor: P. Sergio Rosiles Altagracia, Nuestra Señora de
... un colonizador vivía con su familia en una de las islas, y que acostumbraba hacer viajes para vender su ganado...
Altagracia, Nuestra Señora de
Primer Santuario que existió en América, el de Nuestra Señora
de Altagracia, situado en la Villa de Higüey, en la
antigua "Isla Española", hoy República Dominicana.
Son numerosas las primacías de
la República Dominicana. Fue en esta tierra del Nuevo Mundo
donde se plantó la primera cruz, donde se celebró la
primera misa, donde se recitó la primera Avemaría, y de
donde partió la irradiación de la fe a las otras
islas cercanas, para de ahí extenderse a tierra firme.
Sobre el
origen de la Imagen de Nuestra Señora de Altagracia existen
diversas versiones, pero todas ellas se basan en milagros semejantes.
Una de ellas cuenta que un colonizador vivía con su
familia en una de las islas, y que acostumbraba hacer
viajes para vender su ganado. En una ocasión cada una
de sus dos hijas le hizo un encargo; la mayor
le pidió vestidos, cintas y encajes, mientras que la menor,
que era más inclinada hacia las prácticas religiosas, le pidió
una imagen de la Virgen de Altagracia. El hombre se
sorprendió, pues nunca había escuchado tal advocación, pero ella le
aseguró que la encontraría.
Al término del viaje, y ya de
regreso, el hombre pernoctó en casa de un viejo amigo,
y le comentó mientras cenaban cuán desilusionado estaba porque sólo
había podido conseguir lo que la hija mayor le había
pedido, a pesar de haber buscado insistentemente la imagen de
la Virgen de Altagracia, la cual parecía no existir. Al
oír aquel comentario, un anciano que había pedido pasar al
noche en la misma casa, y que estaba sentado en
un rincón, se levantó y le dijo que sí existía
la Virgen de Altagracia y que él llevaba su imagen.
Sacó
de su alforja un pergamino que tenía las imágenes de
la Santísima Virgen María adorando al Niño Jesús, recostado en
una cuna a sus pies, y de San José al
fondo.
Los numerosos milagros de la imagen hicieron que ésta se
volviera el centro de la devoción de la isla, y
así surgió la necesidad de construir un santuario, el cual
fue hecho de paja, al igual que las demás iglesias
circunvecinas, anexo a la parroquia de la villa.
Fue Don Simón
de Bolivar, antecesor del "Libertador", quien, al ver la devoción
de la gente, no sólo de la isla, sino también
de las otras islas de la comarca, pidió al Rey
ayuda económica para poder terminar la iglesia.
En un principio la
fiesta de Nuestra Señora de Altagracia se estableció para el
15 de agosto, por ser el día de la Asunción
de María, pero un acontecimiento histórico cambió la fecha.
En
1689 Francia ordenó a todos sus súbditos de la parte
de la Española que se apoderasen de toda la isla.
Pero los nativos quisieron impedírselo y se desencadenó una batalla
el 21 de enero en la Sábana de la Limonade.
Los Higüeyanos participaron en la batalla y ofrecieron celebrar el
recuerdo de aquella fecha si obtenían victoria, y llevaron en
memoria una espada al santuario. Desde entonces comenzó a celebrarse
la fiesta oficial de la Altagracia ese día, que constituye
hoy una de las grandes celebraciones de la Iglesia en
la República Dominicana.
Tiempo después Mons. Eliseo Pérez Sánchez propuso que
se construyera un gran templo a María de Altagracia y
fue en 1954 cuando se inició la construcción del mismo.
Fue inaugurado el 21 de enero de 1971. Tanto en
el exterior como en su estructura tiene la idea de
invitar a los fieles al recogimiento y a la oración.
Sin embargo, la imagen milagrosa se conserva en Higüey.
El amor
a la madre es una de las cualidades más arraigadas
de todos los pueblos latinoamericanos. La Virgen María refleja, para
todos nosotros, en forma sublime, ese amor de madre; vemos
en Ella a una persona que está cerca de sus
hijos por su cariño maternal, comprensión e intercesión, al ponerlos
en contacto con Dios. Un medio muy eficaz para mantener
viva la unión con Nuestra Madre y con Dios es
el rezo del santo Rosario.
Los latinoamericanos no la consideramos como
un personaje del pasado, que existió hace dos mil años,
sino que creemos que es una persona viva que está
a nuestro lado, que escucha nuestras súplicas y está atenta
a nuestras necesidades, que interviene en nuestra historia personal, familiar
y nacional.
María nos lleva a Cristo, nos lo muestra como
Maestro y Salvador, nos invita a meditar sus misterios y
a vivirlos en nuestra propia experiencia. Ojalá que en nuestra
devoción a Ella demos nuevos pasos de fidelidad a Cristo
en esta fase de la Nueva Evangelización, en la cual
estamos todos empeñados.
Concluimos de esta manera las peregrinaciones espirituales
que hemos venido haciendo juntos; no si antes invitaros a
hacer de vuestro corazón un verdadero santuario mariano, en el
que nunca esté ausente la Santísima Virgen, ni se interrumpa
el diálogo con Ella. Gracias por habernos acompañado.
Desde el
año 1502 se le rinde culto y tiene el provilegio
especial de haber sido coronada dos veces. El 15
de agosto 1922,en el ponificado de Pío XI y por
el Santo Padre Juan Pablo II, quien durante su visita
a la Isla de Santo Domingo el 25 de enero
de 1979, coronó personalmente la imagen con una diadema de
plata sobredorada, regalo personal suyo a la Virgen, primera evangelizadora
de las Américas. "El Grande" Juan Pablo II, tambien visitó
a la Virgen en su Basílica en Higuey, Provincia de
la Altagracia, en la República Dominicana.
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