Autor: P. Sergio Rosiles Treinta y Tres, Nuestra Señora de los
"La noble tierra de los uruguayos, hermosa por el verdor de sus praderas y por sus cuchillas suavemente onduladas, se ufana de ser antigua sede de piedad mariana..."
Treinta y Tres, Nuestra Señora de los
Continuando nuestro peregrinaje, con la mente y el corazón,
por los santuarios marianos de América latina, nos dirigimos en
esta ocasión a Florida, Uruguay, donde se venera la imagen
de la Virgen de los Treinta y Tres.
"La noble tierra
de los uruguayos, hermosa por el verdor de sus praderas
y por sus cuchillas suavemente onduladas, se ufana de ser
antigua sede de piedad mariana, la que, así como sugiere
a los cristianos sentimientos religiosos, de la misma manera lleva
con facilidad a todos los ciudadanos al recuerdo de la
libertad conquistada y a los comienzos de la Patria naciente."
Con
estas palabras comienza el Papa Juan XXIII la bula con
la que declara patrona principal de Uruguay a la Virgen
de los Treinta y Tres. Un poco más adelante, después
de hablar del origen de esta devoción continua diciendo: "Finalmente
en nuestros días -lo que nos causa gran alegría- todo
el pueblo de la República venera con amor ardiente a
la misma Virgen, la cual, si de veras ocupa el
centro del templo, con razón mayor se debe afirmar que
vive en los ánimos y en las mentes de todos."
Esta
pequeña imagen de la Virgen, tan querida por todos los
uruguayos, mide tan solo treinta y seis centímetros de alto.
Está tallada en madera de cedro y procede, según la
tradición, de las misiones de los padres Jesuitas. La sagrada
imagen fue colocada en la iglesia de Florida Blanca e
inmediatamente sus habitantes le rindieron un culto filial.
El nombre de la Virgen podría parecer un poco extraño
a quien no conoce su historia. El título de "los
Treinta y Tres" no es que tenga mucha relación con
la Sma. Virgen. Además, teniendo en cuenta que esta imagen
está dedicada a la Inmaculada Concepción, el nombre de "los
Treinta y Tres" parece aún más extraño. Alguno podría pensar
que quizás se debe a los treinta y tres años
de la vida de Cristo sobre la tierra. Podría ser
una buena explicación, pero no es así. El origen del
nombre es muy sencillo y, como veremos, sí tiene mucha
relación con la Virgen.
Sucede que a inicios del siglo XIX
los pueblos latinoamericanos estaban luchando por su independencia. Y en
Uruguay ocurría lo mismo. Era el año de 1825. La
lucha por la libertad estaba encabezada por un valeroso grupo
de patriotas; todos ellos, al igual que su pueblo, católicos
y devotos fervorosos de la Virgen María.
Como es natural,
al iniciar la arriesgada campaña para alcanzar la libertad de
la Patria, quisieron poner el éxito de su empresa en
manos de María. Así que los caudillos acudieron a la
parroquia, participaron en la santa misa y, al terminar, inclinaron
su bandera tricolor delante de la imagen de la Sma.
Virgen pidiéndole su bendición.
El número de los caudillos era
precisamente treinta y tres, y desde entonces el pueblo uruguayo
ha designado con el nombre de "Virgen de los Treinta
y Tres" a la pequeña imagen de la Iglesia parroquial
de Florida. Como pueden ver el nombre sí tiene que
ver con la Virgen. Ese nombre nos recuerda la profunda
devoción de los treinta y tres héroes uruguayos hacia nuestra
madre María, y nos recuerda también la protección materna de
María hacia sus hijos. "Así, a la Virgen de los
Treinta y Tres está unido el hilo conductor de las
diversas etapas históricas y culturales del noble pueblo uruguayo que
lleva en lo más profundo de su alma el amor
a María".
El Papa Juan Pablo II acudió como
peregrino a este santuario mariano y en su ángelus del
28 de junio de 1992 nos compartió su experiencia de
ese lugar: "Recuerdo con emoción mi visita a Nuestra Señora
de los Treinta y Tres, el 8 de mayo de
1988, durante el viaje apostólico a aquella querida Nación: contemplando
la santa imagen rece por América Latina, pues -como había
subrayado aquel mismo día, al recitar el Regina Coeli- "la
Virgen María, Reina de los Apóstoles, la que con su
fe y ejemplo de vida, precede a los heraldos del
Evangelio, nos hace sentir la hermandad de todos los pueblos
que en esas tierras benditas han acogido la palabra y
el bautismo de Cristo..."
En estas palabras del Papa podemos
descubrir el mensaje que la Virgen de los Treinta y
Tres nos ofrece. Ella nos repite, como en las bodas
de Caná: "haced lo que Él os diga", acoged las
palabras de mi Hijo. No basta que nuestros pueblos latinoamericanos
tengan una profunda tradición cristiana. Es necesario que cada uno
de nosotros acepte ese mensaje con fe y lo viva
en su vida diaria. No basta llamarnos cristianos. Estamos llamados
a ser cristianos, a vivir como cristianos.
Ha llegado el momento
de despedirnos por el día de hoy. Les esperamos en
nuestra próxima peregrinación por América, la tierra de María, en
la que visitaremos el santuario de Nuestra Señora de Suyapa,
en Honduras.
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