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Autor: P. Sergio Rosiles | Fuente: Catholic.net Nuestra Señora de Luján
Nuestra peregrinación del día de hoy será por tierras Argentinas; viajaremos a la Basílica de Nuestra Señora de Luján
Nuestra Señora de Luján
Nuestra peregrinación del día de hoy será por tierras
Argentinas; viajaremos a la Basílica de Nuestra Señora de Luján,
situada a unos 60 kilómetros de Buenos Aires.
Haremos una breve
reseña histórica para conocer el origen de este santuario Mariano
que tanta importancia reviste, especialmente para el pueblo argentino.
Alrededor de
1630 un portugués de nombre Farías pidió a un amigo
suyo que le mandase desde Brasil una imagen de la
Concepción de María para colocarla en una capilla que estaba
construyendo en Sumampa. Al poco tiempo recibió no sólo una
sino dos imágenes, una bajo la advocación de la "Inmaculada
Concepción" y otra de la de "Madre de Dios".
Una
vez llegadas las imágenes los troperos las montaron en una
carreta y emprendieron el viaje hacia el norte; se detuvieron
a las orillas del río Luján para pasar la noche;
pero a la mañana siguiente se dieron cuenta de que
los bueyes no podían mover la carreta a pesar de
que le quitaran peso. Con gran esfuerzo bajaron la caja
que contenía la imagen de la Inmaculada Concepción y sólo
así pudieron los animales mover la carreta. Los troperos entendieron
esto como una señal de que la imagen debía quedar
en ese lugar para ser venerada.
Comenzaron a divulgar lo sucedido
y a venerar a la Virgen en un pequeño oratorio
construido en el mismo sitio; acción a la cual Ella
correspondió con varios prodigios y milagros. Pero 50 años después
el lugar quedó despoblado, hasta que la señora Ana de
Matos compró la imagen y la llevó a Luján, donde,
ayudada por un mayordomo, un fraile carmelita y un capellán,
le construyó una capilla digna.
En 1762 Juan de Lezica erigió
otro templo en el cual se veneró la imagen por
más de un siglo, hasta que en 1874 el P.
Jorge Salvaire construyó la basílica actual en cumplimiento a un
voto hecho a Nuestra Señora si lo salvaba de morir
en manos de los indígenas. La basílica fue construida al
estilo gótico del siglo XII con dos torres que miden
106 metros de alto. La fiesta se estableció para el
día 8 de mayo.
El santuario de Luján se impone a
los demás santuarios del país; se ha convertido para los
argentinos no sólo en historia, sino en identidad, aun para
los no católicos. Es el lugar donde se toma conciencia
histórica de la patria, es decir del pasado, presente y
futuro de la nación; "es principio de solidaridad de los
argentinos, donde el espíritu se encarna para llamar a la
Gracia a los demás mediante ese "estar juntos" en el
santuario, esperando que Dios mueva los corazones con gracias de
unidad, pacificación y reconciliación".
Existen algunos datos peculiares acerca de este
santuario mariano de Luján, por ejemplo que es considerado por
los argentinos como un lugar especial para que los niños
reciban el sacramento del Bautismo; es también considerado como lugar
de penitentes, pues allí se llegan para obtener la reconciliación
con Dios y para pedirle el auxilio en la perseverancia
en la fe y en la vida moral. Existe un
sentimiento popular de que para que una visita a Luján
sea "completa" se requiere confesar los propios pecados, escuchar la
Palabra de Dios, acercarse a la Eucaristía y presentar la
acción de gracias por medio de María.
Al lugar acuden cada
año unos 8 millones de peregrinos que desean encontrar a
la Madre de Dios y de profundizar en la propia
fe, porque quieren ser felices como Ella que fue "dichosa
por haber creído". Desde el momento de la Anunciación y
de la Concepción, desde el momento del Nacimiento en la
cueva de Belén, Ella siguió todos los pasos de Jesús
en su maternal peregrinación de fe; a través de su
vida en Nazaret, durante la separación externa, y sobre todo
en el Gólgota.
En noviembre de 1995 los obispos argentinos que
hicieron su visita "ad limina" a Roma llevaron consigo la
estatua de Nuestra Señora de Luján para que fuese bendecida
por el Papa Juan Pablo II. En octubre de 1998,
durante su visita a la Iglesia Nacional Argentina de Roma
- que concluyó con la entronización de la Virgen de
Luján-, el Santo Padre expresó su afecto especial por el
pueblo argentino y profundizó en la maternidad espiritual de María.
La
Santísima Virgen María juega un papel decisivo en la tarea
de la Nueva Evangelización del continente Americano; a Ella debemos
pedir que todo cristiano se convierta en protagonista del mundo
nuevo que Jesús, Señor de la Historia vino a proponernos.
Esperamos
que esta visita al Santuario de Luján les haya servido
para reavivar ese deseo de crecer en la fe, que
es común a todos los peregrinos que lo visitan. La
próxima ocasión iremos hasta Cuba, al Santuario de Nuestra Señora
de la Caridad del Cobre.
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