... es una de las devociones más fuertes en el sur del Perú...
Chapi, Nuestra Señora de
La veneración a la imagen de la Santísima Virgen
de Chapi es una de las devociones más fuertes en
el sur del Perú, esta imagen recordando la Purificación de
la Virgen María es de factura española y fue traida
a este continente, probablemente, a principios del siglo XVIII.
La
devoción a la Virgen de Chapi es tan antigua como
su origen, según una antigua historia fue la virgencita la
que se dio el nombre de Chapi: la imagen estaba
destinada a una iglesia de un pueblo cercano a Arequipa,
y esta imagen era trasladada por una comitiva desde las
costas hacia el lugar de destino a través de los
áridos valles sureños, pues bien, en el camino la comitiva
escuchó que las siguientes palabras provenían de la imagen "¡¡Chaypi,
Chaypi!!", otros escucharon "¡Chajchay llallapi!" y otros "¡Chaj llallápi!", expresión
que según los entendidos provienen del quechua y del aymara,
lenguas que se hablan aún en el Perú, y que
todas expresan más o menos lo mismo: "Aquicito nomás", "aquí,
aquí", "aquí nomás" fueron entonces estas mismas personas los que
dijeron que "la Virgen no sólo quiere quedarse aquí sino
que se ha dado el nombre".
Ésta es la razón
por la cual el Santuario erigido en honor a esta
imagen ha estado en medio de los cerros desérticos de
la localidad de Chapi, a 60 km de la ciudad
de Arequipa; hoy, a causa del terremoto sufrido en Arequipa
en el año 2001 la imagen ha sido trasladada a
la ciudad.
A partir de ese momento probablemente se comenzó
a conocer esta imagen con el nombre de la Virgen
de Chapi. A esta imagen de Nuestra Señora el pueblo
arequipeño la denomina "la mamita" de Chapi, en alusión al
rol maternal de María con nosotros sus hijos.
El 2
de febrero de 1985 el Santo Padre Juan Pablo II
visitó la ciudad de Arequipa para coronar la imagen de
la Virgen de Chapi, como recuerdo de su paso y
luego de besar al niño y a María, el Santo
Padre le dejó un rosario de recuerdo.
Son muchos los
milagros que se le atribuyen a "la mamita", desde diversas
curaciones hasta hacer llover en tiempos de sequía.
Algunas estrofas
de la canción del peregrino:
A tus pies Señora cansado
llegué cercado de angustias y de penas mil.
Hay dulce María de mi
corazón Tú eres la esperanza de mi salvación.
Sólo en tu mirada hallo
dulce paz esa paz que el mundo no me puede dar.
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