Autor: Madre Adela Galindo | Fuente: Catholic.net Los siete dolores de la Virgen María
La Virgen Maria sufrió penas y dolores. La Iglesia nos invita a meditar estos dolores, especialmente en siete de ellos.
Los siete dolores de la Virgen María
En esta tierra el amor y el dolor van muy
juntos. S. Juan de la Cruz nos decía: "quien no
sabe de penas no sabe de amores". Y es por
esto que Cristo en el Sermón de la Montaña nos
dio como tercera bienaventuranza: "Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán
consolados" (Mt. 5,5,)
El dolor, si no eleva y sublima, abate
y aplasta. Por eso no todo dolor y llanto es
bienaventurado. Las lágrimas que Jesús proclama bienaventuradas son las que de
alguna manera se refieren al reino de Dios y se
contraponen al reino del mundo. ”Vosotros llorareis y gemiréis, y
el mundo se alegrará" (Jn 16,20)
¿Cuales son las lágrimas bienaventuradas? Los
que lloran las propias caídas o los pecados del mundo;
los que aceptan las penas como medio de purificación de
sus pecados; los que se imponen penitencias para formar su
alma en el dolor; los que sufren persecución y dolores
por causa del reino de Dios y de su extensión;
los que pasan sequedades, tribulaciones con paz; los que gimen
por el amor de Dios y por el cielo; todos
estos son los que derraman lágrimas que, en sentido evangélico,
pueden llamarse bienaventuradas y por lo tanto recibirán divina consolación.
Santa
Catalina de Siena, en su famosa obra El Diálogo, tiene
un precioso capítulo sobre las diferentes clases de lágrimas, su
valor y fruto. Esta Doctora de la Iglesia distingue hasta
cinco clases de lágrimas:
1 Lágrimas malas, que engendran muerte. Son
las que proceden del pecado y llevan al pecado: lágrimas
de odio, de envidia o desesperación, proceden de un corazón
desordenado y apartado de Dios.
2 Lágrimas de temor por los
propios pecados. Son las de los que se levantan del
pecado por temor al castigo: el temor les hace llorar.
Su motivación no es perfecta, pues no hay necesariamente arrepentimiento.
3
Lágrimas de los que, lejos del pecado, empiezan a querer
servir a Dios; pero, privados de los consuelos visibles, lloran
por verse con tanta incapacidad y tribulaciones.
4 Lágrimas de los
que aman con perfección a Dios y al prójimo, doliéndose
de las ofensas que se le hacen a Dios y
compadeciéndose del daño del prójimo, en completo olvido de si
mismos.
5 Lágrimas de dulzura, derramadas con gran suavidad por la
unión intima del alma con Dios. Son lágrimas de puro
amor que derraman los santos en las mas altas cumbres
de perfección cristiana.
¿Lloró María Santísima?
La Virgen Maria sufrió muchas penas
y dolores. Simeón le anuncia que ¨"una espada traspasaría su
corazón" (Lc 2, 35). Y los cuatro evangelistas nos narran
acontecimientos que no podían menos de causar un profundo dolor
en María. El libro del Apocalipsis, nos describe a la "Mujer
vestida de sol, con la luna a sus pies y
coronada con una corona de doce estrellas...y nos dice que
"gritaba con dolores de parto" (Ap 12,1_2). Estos dolores son
los que le produjo el parto sobrenatural de la Iglesia
y de los miembros del cuerpo místico de su Hijo.
El parto donde María nos recibe a todos como hijos,
ocurrió al pie de la cruz de su Amado Hijo
Jesús. Y María, seguirá sufriendo dolores de parto hasta que
su Hijo no haya nacido en todos los corazones de
los hombres.
Sabemos que Cristo lloró al predecir la ruina de
Jerusalén (Lc 19,41) y que también, derramó lágrimas ante el
dolor de Marta y María por la muerte de Lázaro
(Jn 11,35). De la Stma. Virgen María, los evangelios no
nos lo dice de forma explícita, pero al narrarnos situaciones
dolorosas en las que ella participó plenamente en su misión
de asociada a la obra redentora, o sea, como corredentora,
debemos concluir que si Ella realmente sufrió, debió entonces haber
llorado, derramado muchas lágrimas de sus ojos tan puros. Llorar no
es imperfección cuando el motivo del llanto es santo. Llorar
no es efecto de debilidad, sino de fina sensibilidad. Llorar
a impulsos del amor divino es un don de Dios,
don que solo a grandes almas se concede. San Francisco de
Asís, lloraba tanto por sus pecados, que cuando uno visita
la Basílica de Santa María de los Ángeles, en donde
se encuentra la Porciúncula y otros lugares cruciales para la
vida del santo, encontramos una cueva que se llama “la
capilla de las lágrimas”. Esta capilla es la cueva donde
San Francisco muchas veces lloró al contemplarse tan pecador ante
la santidad de Dios.
Las siete espadas de la Santísima Virgen
La
Iglesia nos invita a meditar en los dolores de la
Virgen, especialmente en siete de ellos. Siete es un numero
que en lenguaje bíblico es símbolo de plenitud o totalidad.
Los
siete dolores de la Virgen que meditamos especialmente en el
rosario llamado así, son los siguientes:
1 la profecía de Simeón 2
la huida a Egipto 3 la pérdida de Jesús Niño en
Jerusalén 4 el encuentro con Jesús camino del calvario 5 la muerte
de Cristo en la Cruz 6 cuando bajan a Jesús de
la Cruz y le colocan en sus brazos el cuerpo
muerto de su Hijo 7 cuando sepultan a Jesús
Estos representan los
siete momentos culminantes de los dolores de la Virgen. Y
se han representado esos siete dolores, con siete espadas que
traspasan el corazón de Nuestra Madre. Notemos, que estos siete dolores
están en relación con Jesús, porque el sufrimiento de María
proviene de su total comunión con el Redentor. Sus corazones
eran y son uno. Es por esta unión que los
sufrimientos de Cristo, son los de Su Madre, y los
de María, son los del Corazón de Cristo. Hay en
ellos una perfecta reciprocidad en el amor y en el
dolor. Fueron tantas las espadas de la Madre como los dolores
del Hijo. Cada punzada que daban a Jesús en el
cuerpo, era una lanza que traspasaba, espiritualmente, al Corazón de
la Virgen; cada bofetada, cada azote, cada llaga...eran puñaladas que
daban a su Corazón materno, tan tierno y noble.
San Bernardo,
el gran doctor mariano, nos dice: "En verdad, Madre santa,
una espada traspaso tu alma. Jamás, esta espada no hubiera
penetrado en la carne de tu Hijo sin atravesar tu
alma. Por lo tanto, te llamamos mas que mártir, ya
que tu sentimientos de compasión superaron las sensaciones del dolor
corporal".
...y las setecientas.....
Aunque siempre se han meditado los siete dolores
de la Virgen, no hay que olvidar que siete no
es un numero de limite o finito, sino de totalidad
y plenitud. "Oh corazón virginal, pintado con siete espadas, y
con setecientos deberían de pintarte. No tienen cuenta las estrellas
del cielo, ni las gotas del mar, con los dolores
de la Virgen María". (San Bernardo)
La vida dolorosa de la
Virgen
Los dolores de Nuestra Señora, no deben reducirse a los
que sufrió en el Calvario. "Toda la vida de Cristo
fue cruz y martirio" (Tomas Kempis). De una manera semejante
podemos afirmar que toda la vida de su Madre fue
vida de llanto bienaventurado.
¿Sufrió Maria?
_desde sus tiernos años al ver
los pecados del mundo y el olvido a Dios. _al ver
las zozobras de S. José y al abandonar totalmente a
Dios la defensa de su causa. _al ver todas las puertas
cerradas al Dios que venía a este mundo hecho hombre. _al
escuchar el anuncio profético de que su Hijo había de
ser señal de contradicción y que una espada atravesaría su
propio corazón. _al salir precipitadamente a Egipto para evitar que Herodes
asesinara a su Hijo. _al vivir los tres días interminables de
tinieblas al haber perdido a su Hijo en Jerusalén. _cuando murió
S. José, quien era su apoyo, ayuda y compañero. El
siervo fiel y prudente. _cuando ella queda sola pues su Hijo
salió de Nazaret y empieza su vida pública. _cuando sabe de
todas las burlas, ataques y persecuciones que tiene Jesús por
su enseñanza. Por la incredulidad, la aspereza, la ceguera, la
obstinación, el odio, la dureza de los corazones que no
aceptaban a Jesús. _al saber a Jesús apresado, traicionado, abandonado, azotado,
coronado de espinas, condenado a muerte. _al encontrarse con su Hijo,
todo destrozado, cargando una cruz y en el camino a
la crucifixión. _al ver a su hijo morir en una cruz
. _cuando lo pusieron en su regazo maternal. _en la honda y
amarga soledad del sábado santo, al quedarse sin el hijo
de sus entrañas. _al ver los primeros golpes que recibió el
Cuerpo místico de su Hijo, la Iglesia. Al saber que
los apóstoles eran perseguidos, azotados, lapidados, encarcelados y martirizados. _al ver
que su estancia en la tierra se prolongaba y que
su ansia de estar con su Hijo no llegaba.
Una característica
del amor de María es que es un amor fiel
y dispuesto ha llegar hasta el mas grande dolor por
ese amor. Y es que Amor que no es fiel
en los momentos de dolor, es apariencia, farsa, caricatura del
amor. Por el contrario, amor que permanece fiel en la
tribulación, en el desamparo, en la ausencia, en el sufrimiento,
no solo se demuestra como amor auténtico y real, sino
que se depura y purifica como el oro en el
crisol, se aumenta y agiganta como llama que prende en
leña seca, se consolida y fortalece como piedra que en
invierno hunde sus raíces en la tierra.
La Santísima Virgen lloró,
y lloró mucho!! María lloró en su vida terrena y
lo que es mas admirable todavía, que aunque está ya
en el cielo gozando de la promesa de consolación, ella
continúa llorando por nosotros y por las ofensas que nosotros
los hombres cometemos en contra de su Hijo. En La
Sallette, a mediados del siglo pasado en un período durante
el cual el cristianismo en Francia afronta una creciente hostilidad.
Lloró en Fátima, cuando los niños describen la tristeza de
la Virgen al hablar de cuan ofendido es Dios por
los pecados y muestra a los pastorcitos el horror del
infierno y cuantas almas están yendo a el. En Lourdes
se ha aparecido llorando, apenada y dolorosa, exhortando a la
penitencia para evitar las tragedias y castigos a la humanidad.
Y en Siracusa, al final de la segunda guerra mundial,
quiso obrar el singular milagro de que una sencilla imagen
llorara lágrimas reales que se pudieron observar y ver, y
lo que es mas prodigioso, recoger y analizar, comprobándose que
realmente se trataba de lágrimas de la misma composición que
las lágrimas humanas.
También en ese período llora la imagen de
la Virgen de Czestochowa, Polonia. En Civitavecchia, pequeña ciudad en
las afueras de Roma, solo hace unos pocos años, una
imagen de la Virgen de Medjugorie, lloró Sangre. Muchas imágenes
de la Rosa Mística han manifestado lacrimaciones de agua y
de sangre.
¿Que nos quiere decir nuestra Madre llorando a través
de imágenes?
¿Por qué llora la Virgen si esta en el
cielo? Veamos lo que dice el Papa Pio XII con motivo
de la celebración del año Mariano de 1954, en referencia
a las lágrimas de la estatua de Siracusa: Sin duda María
es en el cielo eternamente feliz y no sufre dolor
ni tristeza; pero no es insensible, antes bien alienta siempre
al amor y la piedad para el desgraciado género humano,
a quien fue dada por Madre, cuando dolorosa y llorando,
estaba al pie de la cruz. Comprenderán los hombres el
lenguaje de aquellas lágrimas de María?
Eran sobre el Gólgota lágrimas
de compasión por Jesús y de tristeza por los pecados
del mundo. Llora todavía por las renovadas llagas producidas en
el Cuerpo Místico de Jesús? O ¿llora por tantos hijos
a quienes el error y el pecado han apagado la
vida de la gracia y ofenden gravemente a Dios? O
¿ son las lágrimas de espera por el retorno de
los hijos suyos, un día fieles y hoy arrastrados por
falsos encantos entre los enemigos de Dios?
El Santo Padre Juan
Pablo II, dijo en su visita pastoral al Santuario "Nuestra
Señora de las lágrimas" en Siracusa:
Las lágrimas de la Virgen
pertenecen al orden de los signos: testimonian la presencia de
la Madre en la Iglesia y en el mundo. Una
madre llora cuando ve a sus hijos amenazados por algún
mal, espiritual o físico. María llora participando en el llanto
de Cristo por Jerusalén, junto al sepulcro de Lázaro y
por último, en el camino de la cruz. Las lágrimas
de la Madre son:
Lágrimas de dolor: por cuantos rechazan el
amor de Dios y por la humanidad oprimida y rota. Lágrimas
de oración: de la Madre que eleva su oración suplicante
por los que no rezan, por los que están obstinados
y cerrados para no escuchar a Dios. Lágrimas de esperanza: que
desean ablandar los corazones endurecidos, alcanzado arrepentimiento, llanto de conversión
en todos aquellos que no han llorado por sus pecados. Nuestro
Señor dijo a la Hna. Lucía en sus apariciones en
Pontevedra, "Mira el Corazón de tu Madre rodeado de espinas
por todas las ofensas e injurias con que se le
hiere. Al menos tú, procura consolarle."
Escuchemos todos este llamado del
Señor, convirtámonos en almas consoladoras y reparadoras del Inmaculado Corazón.
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los sietes dolores de la santísima virgen son una
meditación para meditarla a diario con mucha
devoción, saque varias copias y las repartí para
que las personas tengan mucha fe a la santísima
virgen que ella es nuestra madre.
que dios los bendiga por estas bellas meditaciones .
Es muy grato conocer cada vez mas acerca de Maria, lo que nos hara conocerla y amala mas asi como nuestra madre y ejemplo a seguir, para llegar a JESUS.
Hola , yo entre a ver este articulo por que estaba buscando una explicacion sobre el llanto de maria, ya que ayer 15 de mzo 2010 el cuadro de la hermosa virgen que tengo en mi recamata con el cual yo platico lloro lagrimas rojas y estoy que no se que pensar pues es algo muy extraño y hermoso a la vez y ttrato de saber por que llora. me imagino que es un hecho no muy comun, popr eso mismo me sorprendeque eligiera mi casa para el suceso.