> English
> Français
> Italiano
El lugar de encuentro de los católicos en la red
 
 
Tus Favoritos   |   Página de Inicio   |   Recomiéndanos   |   Opiniones   |   Suscríbete
La Iglesia hoy | sección
Untitled Document

Jesús no vino para buscar consenso sino para dar testimonio de la verdad

Benedicto XVI hoy al rezar el ängelus en la plaza de San Pedro, retomando el evangelio del pasado domingo recordó que Jesús no vino para buscar consenso sino para dar testimonio de la verdad y que reconocer a Jesús lleva a servirlo en los demás. Y que el himno a la caridad de san Pablo distingue el obrar del cristiano.


Las palabras del papa después del ángelus

El Evangelio de hoy – tomado del capítulo cuarto de san Lucas – es la continuación de aquel del pasado domingo. Nos encontramos aún en la sinagoga el Nazaret, el pueblo donde Jesús ha crecido y donde todos conocen a él y a su familia.

Ahora, luego de un tiempo de ausencia, Él ha regresado en una manera nueva: durante la liturgia del sábado lee una profecía de Isaías sobre el Mesías y anuncia su cumplimiento, haciendo entender que aquella palabra se refiere a Él.

Este hecho suscita el desconcierto de los nazarenos: por una parte, « Todos daban testimonio a favor de él y estaban llenos de admiración por las palabras de gracia que salían de su boca» (Lc 4,22); san Marcos refiere que muchos decían: «¿De dónde saca todo esto? ¿Qué sabiduría es esa que le ha sido dada?» (6,2).

Pero por otra parte, sus paisanos lo conocen muy bien: «Es uno como nosotros – dicen –. Su reclamo no puede que ser más que presunción» (La infancia de Jesús, 11). «¿No es este el hijo de José?» (Lc 4,22), que es como preguntarse: ¿qué aspiraciones puede tener un carpintero de Nazaret?

Justamente conociendo esta cerrazón, que confirma el proverbio «nadie es profeta en su tierra», Jesús dirige a la gente, en la sinagoga, palabras que suenan como una provocación.

Cita dos milagros cumplidos por los grandes profetas Elías y Eliseo a favor de personas no israelitas, para demostrar que a veces hay más fe fuera de Israel.

A este punto la reacción es unánime: todos se levantan y lo echan fuera, y hasta tratan de lanzarlo a un precipicio, pero Él, con soberana tranquilidad, pasa en medio de la gente enfurecida y se va.

Aquí viene espontáneo preguntarse: ¿cómo así Jesús ha querido provocar esta fractura? Al inicio la gente se admiraba de él, y quizás habría podido obtener cierto consenso… pero justamente este es el punto: Jesús no ha venido para buscar el consenso de los hombres, sino – como dirá a la final a Pilato – para «dar testimonio de la verdad» (Jn 18,37).

El verdadero profeta no obedece a nadie más que a Dios y se pone al servicio de la verdad, listo a responder personalmente. Es verdad que Jesús es el profeta del amor, pero también el amor tiene su verdad. Es más, amor y verdad son dos nombres de la misma realidad, dos nombres de Dios.

En la liturgia de hoy resuenan también estas palabras de san Pablo: «El amor es paciente, es servicial; el amor no es envidioso, no hace alarde, no se envanece, no procede con bajeza, no busca su propio interés, no se irrita, no tienen en cuenta el mal recibido, no se alegra de la injusticia, sino que se regocija con la verdad» (1 Cor 13,4-6).

Creer en Dios significa renunciar a los propios prejuicios y acoger el rostro concreto con el que Él se ha revelado: el hombre Jesús de Nazaret. Y este camino conduce también a reconocerlo y a servirlo en los demás.

En esto la actitud de María es iluminador. ¿Quién más que ella tuvo familiaridad con la humanidad de Jesús? Pero jamás se escandalizó como los paisanos de Nazaret. Ella custodiaba en su corazón el misterio y supo acogerlo una y otra vez, cada vez más, en el camino de la fe, hasta la noche de la Cruz y a la plena luz de la Resurrección. Que María nos ayude a recorrer con fidelidad y con gozo este camino.

Los saludos en idioma español

Saludo con afecto a los peregrinos en lengua española, en particular a los alumnos y profesores del instituto Suárez de Figueroa, de Zafra y del instituto Idelfonso Serrano, de Segura León, Badajoz, así como a los profesores de los colegios diocesanos de Valencia.

En la liturgia de hoy se lee el llamado Himno a la caridad del apostól San Pablo, que no consiste en tener cualidades particulares sino en vivir el amor auténtico que Dios nos reveló en Jesucristo. Qué Santa María la Virgen nos ayude cada vez más para que la caridad sea distintiva del obrar cristiano y que sea el fruto este de lo que creemos como discípulos de su Hijo. ¡Feliz domingo!



Servicios por email Servicios por email
Foros Foros de discusión
Mapas Mapa de
Opiniones ¿Qué opinas de Catholic.net?
Comentarios Comentarios al editor de esta sección
Biblioteca Documentos de apoyo de
Preguntas frecuentes Preguntas Frecuentes
Donativos Hacer un donativo
 
Lista de correo


Suscribir
Cancelar suscripción
Consultores en línea
Consulta a nuestro grupo de consultores, son más de 300 disponibles para responder todas tus dudas
Ver todos los consultores
Apoyan a la sección
Buscadores del Reino
Facultad de Derecho de Cáceres, España, Biblioteca
Ediciones Ana B
Radio María Argentina
Medioscatolicos.org

Ver todas las alianzas que apoyan a la sección
Encuesta
¿Dónde utilizas los contenidos que Catholic.net te ofrece?
En mi vida personal y formación espiritual
En mi familia
Con mis amigos
En mi parroquia
En la catequesis
En la escuela
En el trabajo
Con grupos de jóvenes
Con grupos de Matrimonios
Cuando voy de misiones a poblados
otros escribe a contacto@catholic.net
> Ver resultados
> Ver todas las encuestas
Foros de discusión
¡Participa!
 |   Homenajes  |   Condiciones de uso   |   Donativos   |   Política de privacidad   |   Publicidad   |   Contáctanos   |  RSS
© 2013 Zenit.org. Todos los derechos reservados.
Para conocer las condiciones de uso, puede visitar el sitio www.zenit.org o contactar a infospanish@zenit.org