Autor: www.educ-matrimonial.com.ar | Fuente: www.educ-matrimonial.com.ar Doctor Alberto Abdala
Autor del libro Educación para el Matrimonio nos dice como el matrimonio no es, ni debe ser un albur
Doctor Alberto Abdala
Soy médico recibido en 1949 de médico cirujano, en 1952
obtuve el título de doctor en medicina a lo que
me dedico, de tiempo completo, desde entonces, sin ninguna otra
actividad para poder estar actualizado.
Hijo de una familia
muy católica, mis padres nacieron en Beirut - Líbano-que me
exime de más comentarios. Siempre muy vinculado a la Iglesia
así cumplo con el pedido de mi madre de ser
médico de los religiosos, ya hace más de medio siglo.
¿Por qué lo hago? Hace unos treinta años que
comencé a participar de las "charlas pre-matrimoniales" que se iniciaron
en la Parroquia María Auxiliadora de Trelew, Chubut. Rep. Argentina
y hasta la fecha soy el responsable de este
tema tan profundo y descuidado.
Después de unos ocho
a diez años comprendí la ignorancia sobre el matrimonio de
los jóvenes que asistieron a mis charlas. Como no hay
un texto ni quién los asesore, tuve la idea de
escribir las charlas para los novios, pero era y es,
indispensable quién les hiciera las explicaciones correspondientes.
Así lentamente lo
que iba a ser unas cartillas, con mucha dedicación,
se transformó en un texto que como lo dice en
el prólogo de mi libro, con el apoyo de nuestro
Señor, no se desvirtuó en ningún renglón de lo estrictamente
anatómico, fisiológico y psicológico como lo quiere y admite nuestra
Iglesia.
Como una charla de dos horas no es
para educar el matrimonio, sólo sirve para que los futuros
esposos sepan que hay más, mucho más, que el matrimonio
es infinito y se hace indispensable pedir, exigir a las
autoridades que implanten la “ Educación para el Matrimonio”, como
hay profesores de educación física, de inglés, etc; designar profesoras,
con el aval moral correspondiente para la educación matrimonial. Como
está explicado en el libro, esta enseñanza debe comenzar con
los niños en cuarto o quinto grado y hasta que
terminen el secundario. Así no se volverá escuchar a jóvenes
decir "de haber sabido que el matrimonio es así no
me hubiera casado" cuando, en realidad la felicidad está en
el matrimonio.
Necesitamos educación matrimonial y no "educación sexual",
primero porque necesitamos buenos esposos y no buenos amantes y
segundo porque el sexo aprendido en la calle, de las
revistas, de la TV, etc. que se lleva al matrimonio
no es matrimonial, como se detalla en el libro. Sexo es
importante, Dios nos hizo hombre y mujer, pero el sexo
matrimonial no está explicado en textos al alcance de los
jóvenes y es una de las causas de desprestigio matrimonial.
Es digno destacar las expresiones en la
sorprendida cara de los novios cuando escuchan las explicaciones. Repito
no permitamos que se implante "educación sexual" porque va a
tener el vergonzoso y desastroso fin que otras veces ha
tenido, inculpando al matrimonio.
Implantar "Educación para el Matrimonio”
tiene un ínfimo presupuesto y significa nada más y
nada menos que enseñar el camino de la felicidad. No
me canso de repetir: la felicidad está en el matrimonio,
sólo hay que saber encontrarla, mejor dicho, hay que enseñar
a que la encuentren, porque el matrimonio es universal, pertenece
a todas las religiones, no tiene bandera ni color político,
el matrimonio es la vida que se elige hasta que
la muerte los separe como que es el único amor
de elección del ser humano que no elige a la
madre, al padre, a los hijos, sólo se eligen los
novios, futuros esposos, entonces ¿cómo no enseñarles cómo deben elegirse?.
No tenemos derecho a retacearle la felicidad a los hijos,
que supuestamente, los queremos tanto, pero los dejamos abandonados en
el momento crucial de hallar la felicidad.
El matrimonio
no es ni debe ser un albur, cuando todos los
jóvenes sepan que lo que ven en televisión , revistas,
etc. no es la realidad, que la realidad está en
la calidad matrimonial que exige dedicación y responsabilidad diaria y
que el ser humano no tiene ningún amor superior al
amor matrimonial que cristaliza cuando el sacerdote le da la
bendición Divina que se asemeja a un bebé recién nacido
y como tal hay que alimentar, cuidar y desarrollar.
Es
un tema infinito que me lleva a múltiples explicaciones y
siento la necesidad de hacer que todos los adolescentes sepan
qué es el matrimonio, como se alimenta, como se desarrolla
y como se educa. La felicidad humana existe, está en
el matrimonio, nuestra obligación es implantar su estudio en escuelas
y colegios para que todos sepan cómo conducirse en el
matrimonio como que es la vida elegida, pero la ignorancia
hace tropezar a los esposos en miles de problemas, no
porque no se quieran sino porque nadie les enseñó cómo
actuar.
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