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Autor: Monseñor Fernando Sebastián Aguilar | Fuente: Unión Lumen Dei Carta de saludo a los miembros de Lumen Dei- Enero 2009
Monseñor Fernando Sebastián Aguilar. Este es el momento de renovar ante Dios vuestra primera respuesta, la ofrenda de vuestra vida
Carta de saludo a los miembros de Lumen Dei- Enero 2009
En estos primeros días del año estáis preparando vuestra respuesta
a la llamada del Santo Padre. Es una decisión importante.
Este es el momento de renovar ante Dios vuestra primera
respuesta, la ofrenda de vuestra vida.
Por eso la decisión que
tenéis que tomar ahora es tan importante como fue la
decisión inicial de consagrar vuestra vida a Dios según el
espíritu y las Constituciones de Lumen Dei. En estos momentos
quiero estar junto a vosotros y ayudaros en lo que
pueda a acertar en una decisión en la que está
comprometida vuestra fidelidad a la vocación de Dios y de
la que depende también la supervivencia de Lumen Dei.
Es indudable
que esta decisión tiene que responder a la más íntima
libertad de cada uno. Es la identidad y la orientación
de vuestra vida personal lo que está en juego. Por
eso se trata de una decisión que cada uno tiene
que tomar muy personalmente, a solas con Dios, en la
intimidad de la oración, sin dejarse influenciar por voces interesadas.
Nadie debería tampoco tratar de influir en las decisiones de
los demás, nadie tiene derecho ni autoridad para aconsejar actuaciones
contrarias a la voluntad del Papa que pueden comprometer la
rectitud de vuestras decisiones y la supervivencia de Lumen Dei
y de vuestra consagración personal.
Os confieso mi preocupación cuando me
llegan noticias de que algunos miembros de Lumen Dei, arrogándose
una autoridad y una representatividad que no tienen, os aconsejan
salir de Lumen Dei para luego constituir con ellos una
nueva asociación en la que podáis vivir el genuino espíritu
de vuestros Fundadores, el P. Molina y la Hna. Josefina.
Hay pruebas claras de que en previsión de este proyecto
se han apropiado de bienes de Lumen Dei y están
ahora adueñándose de bienes y enseres que pertenecen a Lumen
Dei. Si estos propósitos llegaran a consumarse sería un verdadero
latrocinio del que tendrán que dar cuenta ante la justicia.
Cada uno tendrá que actuar libre y responsablemente. Pero
por la parte que me toca, me siento obligado a
haceros unas sencillas reflexiones. En primer lugar tengo que decir
que quienes, claramente o desde la sombra, promueven esta iniciativa
y aconsejan este comportamiento no actúan con verdadero espíritu eclesial.
No es ésta la voluntad del Papa tal como se
manifiesta en la carta del Cardenal Bertone. Lo que el
Papa quiere es que todos los miembros de Lumen Deique
quieran ser fieles a su vocación en estos momentos continúen
en Lumen Dei. El texto de la carta sólo considera
la posibilidad de que algún miembro, excepcionalmente y por razones
estrictamente personales, deje Lumen Dei y trate de vivir cristianamente
en alguna otra institución ya existente. Pero de ninguna manera
se considera la posibilidad de una salida organizada, y menos
todavía la posibilidad de fundar otra asociación con el fin
de vivir el espíritu fundacional de Lumen Dei y por
iniciativa de quienes han estado durante varios meses negándose a
aceptar las decisiones y mandatos de la Santa Sede.
Según mis
informaciones, algunas personas, para justificar este proyecto, andan diciendo
que el Comisario Pontificio pretende cambiar el espíritu de Lumen
Dei abriendo la puerta a la relajación. Os puedo decir
con toda verdad que no es ése mi propósito, sino
más bien lo contrario, recuperar en su integridad el espíritu
de intensa piedad, de mortificación y pobreza, de rigurosa obediencia
y ardiente caridad que el P. Molina dejó descrito en
vuestras Constituciones y en los escritos doctrinales y espirituales que
os legó. Sería para mí una gravísima responsabilidad no tratar
de favorecer en todo y en todos el respeto y
en lo que sea necesario la recuperación del más auténtico
espíritu fundacional de Lumen Dei. Otra cosa es que tengamos
que revisar algunas prácticas secundarias que en algunas circunstancias puedan
ser menos convenientes. En cualquier caso, todos los cambios serán
consultados y tendrán que ser aprobados por la Santa Sede
antes de ser adoptados. En esto, como en todo, la
voluntad y la tutela del Papa serán para nosotros la
mejor norma y garantía.
Es evidente que las personas que han
organizado y dirigido la resistencia contra la voluntad de la
Santa Sede durante estos meses pasados, y que fueron nominalmente
depuestas de sus cargos, no están en condiciones de dirigir
ninguna nueva asociación en la que se viva el verdadero
espíritu del P. Molina. Vuestro Fundador, forjado en la espiritualidad
ignaciana no hubiera aprobado nunca esta manera de proceder. Es
un comportamiento que nos lleva hasta los límites de la
excomunión (Cf cc. 1364 y ss). ¿Quién puede pensar
que la autoridad de la Iglesia acepte la responsabilidad de
erigir o proteger una asociación con cuya promoción quedaría burlada
la voluntad y la autoridad del Santo Padre? Los Obispos
de la Iglesia católica no se arriesgarán jamás a facilitar
con su aprobación ni con su apoyo una operación mediante
la cual algunas personas tratan de mantener su propia opinión
y sus propios intereses por encima de la voluntad y
las apremiantes recomendaciones del Santo Padre.
Como representante de la Iglesia
para todos vosotros, pensando en vuestro bien personal, en el
bien de Lumen Dei y de todos los que espiritual
y materialmente se benefician de su existencia, por el bien
de la Iglesia, con el amor y la verdad de
Jesucristo, os ruego y os exhorto a responder fielmente a
la invitación del Papa, confiad una vez más en la
Iglesia que es Madre y servidora fiel, no hagáis caso
a quienes os quieren alejar de la obediencia clara
y sencilla a la Santa MadreIglesia, continuad fielmente en el
camino de vuestra vocación dentro de Lumen Dei. Yo no
os estorbaré. Trataré de ayudaros y serviros en comunión con
la Iglesia mientras sea necesario y me retiraré en cuanto
la vida de Lumen Dei se normalice en la verdad
y en la caridad.
En cuanto tengamos vuestras respuestas, mi propósito
es convocar una asamblea consultiva en la que pueda escuchar
las sugerencias de todos, constituir un Consejo General, nombrar los
Superiores intermedios indispensables y tratar de impulsar las obras apostólicas
de Lumen Deicon la colaboración y el entusiasmo de todos,
en un clima verdaderamente evangélico de unidad y de paz.
En las cuestiones económicas trataremos de tomar las medidas y
las precauciones necesarias para evitar toda sospecha y poner todos
los recursos al servicio de los pobres y del anuncio
del evangelio. Solo quienes no estén dispuestos o
no se sientan animados a vivir en este ambiente de
clara comunión interna y externa, quienes no se resignen a
renunciar a sus propias pretensiones, tendrán que pensar si Lumen
Dei sigue siendo su lugar en la Iglesia o es
mejor que se vayan a otra parte.
A todos
os doy la bienvenida al Lumen Dei de la
comunión y de la reconciliación. El Señor y Santa María
del Encuentro os iluminen y guíen vuestros pasos por el
camino del amor fiel, humilde y obediente. Para todos vosotros
pido cada día la gracia y la bendición de la
Stma. Trinidad.
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