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Autor: Pbro. Sergio Naser J. /Ps. Mauricio Zorondo B | Fuente: http://www.pastoraldedrogadiccion.cl La pastoral del alcoholismo y la drogadicción
Una propuesta de vida
La pastoral del alcoholismo y la drogadicción
En nuestra sociedad un grupo importante de hermanos y hermanas
sufren distintas realidades sociales que les hacen sufrir a ellos,
a sus familias y a las comunidades en que viven.
El mensaje de Jesucristo en su Evangelio nos anima constantemente
a estar cerca del sufriente, de los que se duelen
y de los pequeños. La Iglesia consciente de esta realidad
evangélica se hace y se ha hecho parte desde sus
origines de intentos de aplacar el dolor de los que
más sufren. El propio Jesús pasó por el mundo curando
enfermos, devolviendo la vista a los ciegos, expulsando demonios, etc.
Luego los Apóstoles se hicieron cargo de esta tarea desde
el momento mismo, que por la acción del Espíritu Santo,
se hicieron a la tarea del anuncio de la Buena
Nueva. Las primeras comunidades cristianas compartían todo para llegar en
ayuda a los que menos tenían. La creación de institutos
y órdenes religiosas permitió a la iglesia llegar con su
mano misericordiosa a muchos de los que sufrían la enfermedad
y la exclusión social. Una cantidad importante de Santos de
nuestra Iglesia han consagrado su vida al servicio de los
enfermos, los mendigos, los sufrientes, los necesitados en general.
En
la actualidad ante los ojos de nuestra Iglesia se presentan
nuevos rostros de hermanos y hermanas que sufren distintas problemáticas
sociales que les afectan, siguen siendo los enfermos, los mendigos,
los pobres y desamparados los privilegiados de nuestra iglesia, y
son ellos los que nos llaman constantemente a la conversión,
para reflejar el rostro amoroso del Padre que llega a
todos y todas sin distinción de ricos y pobres. Una
de estas situaciones que afectan a nuestras familias y comunidades,
es la drogadicción y el alcoholismo.
En Chile la Conferencia
Episcopal a través de su Área Pastoral Social se ha
hecho cargo de promover la acción pastoral hacía las personas
que necesitan de ayuda para enfrentar consumos problemáticos de alcohol
y otras drogas en su persona, su familia y comunidad,
a través de la Pastoral Nacional de Alcoholismo y Drogadicción
(PANAD), la que ha venido desarrollando, por más de 20
años, un trabajo en red con distintas organizaciones e instituciones
para aportar en la solución de los problemas derivados de
estas conductas.
En esta acción pastoral que ha involucrado a
decenas de agentes pastorales (Sacerdotes, Diáconos, Religiosas, Religiosos, Catequistas, Laicos
comprometidos, etc.) en la mayoría de las diócesis en Chile,
hemos podido constatar la creciente realidad de daños y sufrimiento
que estas conductas tienen en algunas personas de nuestra sociedad.
Hemos podido constatar que el alcoholismo y drogadicción se encuentra
presente en las principales causales de las transgresiones a los
mandamientos de la Ley de Dios, así por ejemplo:
No
matar (el 50% de los fallecidos en accidentes, el 65%
de los homicidios, etc.)
No fornicar (el 71,4% de las
violaciones)
No hurtar (el 79% de los robos)
se produjeron
bajo los efectos de una ingestión anormal de alcohol (alcoholemia
positiva), si agregáramos las transgresiones a los mandamientos debido al
uso de drogas proscritas, aumentarían aún más los índices, llegando
a la triste realidad en que uno de cada tres
chilenos tiene un familiar que consume drogas ilícitas de manera
abusiva (Cruz Roja Chilena-2001).
Es una realidad palpable, el rostro
de tantos y tantas hermanos y hermanas que se ven
afectadas en su calidad de vida, en la vinculación familiar,
en las relaciones comunitarias, etc. Es un ejemplo palpable de
ello que unos 2.000 niños nacen cada año en Chile
con síndrome de alcoholismo o drogadicción fetal, dañados para toda
la vida.
Para nosotros el fenómeno del consumo masivo de
alcohol y otras drogas se debe explicar desde una lógica
multicausal, es decir, desde un análisis complejo en el que
se integran variables de distinto nivel e impacto, no sólo
de orden individual, sino también social colectivo, en este análisis
hemos propuesto la vinculación de todos los niveles de la
integralidad del ser humano Bio-Psico-Social-Espiritual, por lo que hemos propiciado
en todo Chile intervenciones en una lógica multidisciplinaria y multisectorial.
En este contexto de análisis y realidad en la que
nos ha llamado a servir el Padre Bueno, nos hemos
inspirado en el modelo de Jesucristo Buen Pastor, buscando mostrar
el rostro misericordioso del Padre, promoviendo acciones preventivas y de
rehabilitación que permitan el cambio de conductas de los individuos
y sus comunidades.
La PANAD desarrolla un trabajo en red
con múltiples organizaciones, organismos e instituciones de la sociedad civil
y religiosa. En este contexto han surgido y se han
mantenido una serie de equipos, procesos, organizaciones, etc. Que al
interior de nuestra Iglesia desarrolla una labor intra y extra
eclesial en la prevención, tratamiento y rehabilitación del consumo problemático
de alcohol y otras drogas.
Desde esta Pastoral hemos promovido
la formación de equipos pastorales en las distintas diócesis de
Chile; hemos desarrollado materiales de prevención para ser usados en
los distintos ámbitos de la pastoral ordinaria de la iglesia,
material que estamos revisando para poner al día y hacerlo
más atractivo de acuerdo a nuestros tiempos, y que tiene
como fin ser un instrumento de trabajo para las comunidades
cristianas en el abordaje de esta problemática en su sector
y poder insertarse en la catequesis como lugar de transito
de muchos fieles, que en ocasiones no tienen ni tendrán
otra vinculación a la iglesia y que nos permite llegar
con un mensaje de sensibilización, prevención y cambio.
Para la
conformación de Equipos Pastorales, y su mantención y retroalimentación donde
los hay, hemos escuchado la voz incesante de las personas
que se han comprometido en este ámbito en la necesidad
de formación técnica rigurosa, que se venía desarrollando de maneras
sencillas y esporádicas desde el inicio de la PANAD, pero
que ha cristalizado de una manera sistemática en la conformación
de la Escuela Nacional en Abordaje de Adicciones y Situaciones
Críticas Asociadas (EFAD).
En la EFAD se están capacitando anualmente
más de 100 personas a lo largo de Chile en
un proceso a distancia, que intenta ligar la teoría y
la práctica, en una lógica de construcción de redes locales
de intervención comunitaria en el ámbito del consumo problemático de
alcohol y otras drogas.
El conocimiento profundo que hemos obtenido
de cada una de estas personas, de sus capacidades y
compromisos, nos permite decir que son un instrumento valioso en
vuestras manos para el impulso de una acción pastoral en
esta temática social que afecta a hermanos y hermanas dentro
de nuestra Iglesia como a otros y otras fuera de
ella. Estas personas cuentan con los conocimientos técnicos y las
habilidades sociales para poder llevarlo a cabo, y necesitan de
su parte y del personal consagrado de su diócesis la
autorización para impulsar acciones de prevención, rehabilitación y tratamiento en
sus comunidades.
La Pastoral Nacional de Alcoholismo y Drogadicción, depende
del Área Pastoral Social de la Conferencia Episcopal de Chile,
ha definido su misión institucional como: “Ser una propuesta de
vida y servicio de la Iglesia Católica de Chile, integrada
por distintos organismo pastorales que tienen por finalidad sensibilizar, formar,
difundir, acompañar y coordinar, en las diócesis, a programas existentes
e iniciativas de prevención y rehabilitación con enfoque integral inspirado
en Cristo Libertador, Señor de la Vida”.
Desde allí ha
trazado sus objetivos de la siguiente forma:
• Sensibilizar a
sacerdotes, religiosos(as), seminaristas, diáconos, laicos comprometidos, frente a este problema.
• Revisar, profundizar, perfeccionar las líneas de formación y capacitación
existentes a nivel nacional y local, promoviendo en ellas espacios
de crecimiento integral.
• Promover la integración de la Pastoral
Nacional de Alcoholismo y Drogadicción en todos los ámbitos de
acción de la Iglesia.
• Generar acciones destinadas a la
obtención de recursos económicos para el logro de los objetivos.
De allí que son parte de las tareas principales de
esta pastoral, las siguientes:
• Sensibilizar a nuevos agentes evangelizadores
consagrados en el campo de la prevención.
• Capacitación permanente
a nivel local y nacional a través de un equipo
de formación y la realización de cursos, talleres, encuentros, seminarios,
mediante la Escuela de Estudios y Formación en el Abordaje
de Adicciones y Situaciones Críticas Asociadas (EFAD).
• Difusión del
trabajo de la Pastoral y del tema de la prevención,
mediante los medios de comunicación.
• Promover la integración a
la labor de la Pastoral respecto de instituciones que aún
no participan.
• Lograr que en todas las parroquias, capillas
y colegios de Iglesia exista un equipo de prevención de
alcoholismo y otras drogas que acoja, apoye y derive –si
es necesario- a los enfermos y a sus familias.
•
Edición de la revista bimensual “Prevención para una vida integral”,
que se distribuye a lo largo de todo el país,
destinada a dar formación e información.
• Definir y promover
estrategias teóricas y metodológicas para las pastorales de toda la
iglesia en este tema.
• Crear instancias de formación y
reflexión a nivel nacional en el tema.
• Producir material
(gráfico y audiovisual).
• Impulsar o reforzar el trabajo sustentado
en el desarrollo comunitario.
• Lograr que los textos de
catequesis y otros de formación ,que aún no lo tienen
, traten el tema preventivo.
• Formar catequistas especializados quienes
, itinerantes en los grupos , entreguen el tema preventivo
.
De esta manera la Pastoral Nacional de Alcoholismo y
Drogadicción pretende ser una instancia de evangelización y compromiso para
acercar nuestra Iglesia a los que más sufren, a los
pobres entre los pobres. Creemos que contamos con la cercanía
de nuestra Madre la Virgen Maria que camina al lado
de los sufrientes . Las palabras de Jesucristo, el Buen
Pastor por excelencia, nos alienten para salvar a la oveja
perdida y evitar que otras se pierdan.
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