Autor: Dr. Saúl Alvarado | Fuente: adicciones.org La Adicción como Enfermedad
La población en general persiste en cultivar ciertos mitos acerca de las adicciones, que dificultan su comprensión y tratamiento.
La Adicción como Enfermedad
Uno de los problemas más grandes en el estudio de
la adicción, es de que a pesar de la gran
cantidad de información y estudios científicos de las últimas décadas,
todavía la población en general persiste en cultivar ciertos mitos
acerca de la adicción, que dificultan su comprensión y tratamiento.
Uno de esos mitos es de que la adicción proviene
de una falla moral o de una personalidad defectuosa, y
que esto es así porque el adicto es fundamentalmente "inmoral"
o "malo" y merece castigo.
Es comprensible que las personas expuestas
a la adicción de otros se impacten con el comportamiento
totalmente ilógico del adicto, especialmente si son testigos del deterioro
progresivo de un familiar o persona cercana afectivamente. Sin embargo
es precisamente ese comportamiento distorsionado el que es sintomatológico de
la enfermedad de la adicción.
Los estudios más recientes demuestran que
el cerebro de las personas adictas es un cerebro que
ha cambiado neuroquímicamente. Ese cambio neuroquímico se manifiesta en una
alteración de los procesos cognitivos y de la conducta, especialmente
de aquellos patrones de conducta asociados con la búsqueda y
consumo de drogas.
Las personas que se han enfermado de la
adicción, tienen una química cerebral secuestrada que cada vez hace
más difícil que el enfermo controle su consumo de drogas.
Por otro lado este descontrol bioquímico se acompaña de una
creciente defensividad psicológica, que en cierta forma va despegando al
adicto de la realidad que está viviendo, de manera selectiva.
Este autoengaño produce una falta de conciencia de las posibles
consecuencias que volver a consumir traerá, minimizando así los costos
personales y sociales.
Estos cambios se hacen de manera progresiva y
selectiva, de modo que existen varias fases del proceso adictivo
y en casi todas las personas pueden conservar su inteligencia
y la habilidad para funcionar excepto en asuntos relacionados con
su consumo.
De este modo, la compulsión o descontrol en el
consumo, se presenta cuando el adicto comienza a ingerir la
sustancia y produce una pérdida de control del consumo, lo
que se traduce en la ingestión de grandes cantidades de
sustancias, inversión de mucho tiempo y energía en el consumo
y todas las consecuencias que esto genera en las relaciones
personales y las responsabilidades de la persona.
Esto no significa que
los adictos no sean responsables por lo que ellos hacen,
sino que su conducta adictiva es el reflejo de cambios
patológicos en la bioquímica del cerebro.
Estos cambios bioquímicos son producidos
por la estimulación del cerebro predispuesto genéticamente del adicto, que
genera una reacción exagerada al consumo y que distorsiona el
sistema neural de la recompensa y los instintos, por ende
la conducta.
La situación es similar a la del paciente que
sufre de diabetes mellitus, la cual se produce por un
desorden en el mecanismo de acción de la insulina y
de la regulación de la glucosa en el cuerpo.
Es interesante
que enfermedades tales como los desordenes cardíacos, son manejados con
estrategias integrales y un grado de comprensión que incluye la
prevención, intervención y tratamiento, de manera que a nadie se
le ocurriría si quiera pensar que, un paciente con un
infarto, merece ser castigado por haber tenido tan poco cuidado
con su dieta, y menos sugerir de que no merece
tratamiento.
Por otro lado, condiciones tan estigmatizadas inicialmente, como el HIV
y el SIDA, han sido rápidamente entendidas y aceptadas como
enfermedades tratables, y el estigma ha quedado relegado a los
obtusos que se empeñan en no entender la realidad en
la que viven.
La adicción es una enfermedad que es tan
antigua como el hombre mismo y la cantidad de personas
afectadas directa o indirectamente por esta enfermedad es mayúsculo.
Los estudios
realizados confirman una predisposición genética, cambios neuroquímicos precisos, un curso
y sintomatología predecibles y buena respuesta al tratamiento. De los grandes
pasos que se han dado en este sentido se incluyen
la elaboración de los criterios diagnósticos para dependencia química del
DSM-IV e ICD-10, y el establecimiento de la Medicina de
la Adicción como una nueva especialidad médica en 1987 por
la Asociación Americana de Medicina de la Adicción (ASAM) y
la Asociación Americana de Medicina (AMA).
Aun así, los sistemas de
salud pública, continúan en negación, resistiéndose a ver la evidencia
científica actual, negándose a incluir en sus presupuestos los tratamientos
para los enfermos de adicción y sus familias.
En el tratamiento
de la adicción el concepto de enfermedad es proviene de
la evidencia clínica a lo largo de décadas, de la
investigación científica y de la correcta práctica médica. Además resulta
útil para lograr la auto-comprensión que los pacientes necesitan para
poder recuperarse. Ayuda a eliminar el estigma asociado y se
abren las posibilidades de atención en salud para un problema
que, sin duda, se ha convertido en uno de los
problemas de salud pública más importantes de este siglo.
Todos los servicios de Catholic.net son gratuitos.
Sólo nos mantenemos gracias a los donativos que, voluntariamente, nos hacen algunos de nuestros visitantes.
Necesitamos de tu ayuda para continuar anunciando el mensaje de Cristo a través de la Red.
Ayúdanos, Dios te lo recompensará. DA CLICK AQUÍ PARA DONAR
La verdad es que el ser humano no nace adicto, ni tiene genes especiales para ser adictos. Solamente las circunstancias de la vida lo llevan a ser adicto, buscando tapar algo mas grave que habita dentro de el, quizás sea la falta de sentido de la vida o no haber encontrado el propósito y su misión de vida.
Gracias por compartir el articulo.
Estoy estudiando el tema de la codependencia en mi blog “La Codependencia "