La cantidad de $170,000 que Catholic.net necesita alcanzar dividida entre los 250,000 usuarios diarios del portal corresponde a un importe de menos de ¡0.70 dólares por cada uno!
En la práctica es imposible recibir 0.70 dólares de cada uno de los 130,000 usuarios, ¡pero quizá sí es posible recibir 50 dólares de 3,400 de ustedes! ¿Podría usted formar parte de ese "grupo de los 3,400" de cuya generosidad depende la sobrevivencia y el desarrollo de Catholic.net? ¡Por favor, piénselo! ¡Envíe su donativo hoy mismo!
Autor: Pbro. Ernesto María Caro | Fuente: evangelizadores.org (6 de febrero de 2004) La homosexualidad, ¿enfermedad o preferencia?
Hoy en día, con los avances de la ciencia, todos los hombres pueden encontrar cura y solución, aunque sea parcial, a sus enfermedades
Uno de los temas que más recorren la vida
de nuestra sociedad, sobre todo entre la juventud es el
tema de la homosexualidad. Para algunos, como un tema “tabú”,
para otros como una cosa normal, y finalmente para otros
más, como una situación de repugnancia que debe ser satanizada.
Por ello me parece muy oportuno que nos detengamos un
poco a revisar este tema a fin de formarnos una
opinión correcta de ello.
Lo primero que quisiera es distinguir entre
el homosexualismo y lo que se llama “amaneramiento”, pues son
dos cosas distintas. El amaneramiento es una situación de tipo
externo (podríamos decir “estético”); es tomar ciertas posturas y tener
ciertos modales que pertenecen al sexo opuesto. Este tipo de
conducta es generada en la mayoría de los casos por
una relación inadecuada con los hermanos y una falta de
vigilancia de los padres. Sucede generalmente cuando en la familia
hay varios hombres y sólo una mujer o viceversa. En
estos casos, el niño juegan con sus hermanitas y tiende
incluso a vestirse como ellas; a tener los mismos modales,
etc. Está comprobado que muy pocos de esos casos terminan
en el homosexualismo. Es también común que en algunos hogares
en donde el padre siempre quiso tener un hombre y
procreó solo mujeres, es muy factible que a alguna de
ellas la vista y le proponga continuamente los juegos y
actividades de los hombres. En este caso, por el contrario,
se ha notado que muchas de ellas terminan en el
homosexualismo. Estas personas son las que normalmente llamamos “Afeminados” o
en las mujeres “machorras”.
Por otro lado tenemos lo que
propiamente llamamos homosexualidad la cual "designa las relaciones entre
hombres o mujeres que experimentan una atracción sexual, exclusiva o
predominante, hacia personas del mismo sexo. Reviste formas muy variadas
a través de los siglos y las culturas. Su origen
psíquico permanece en gran medida inexplicado.". (CatIC 2357). Con estas
palabras, el Catecismo de la Iglesia Católica nos revela que
la homosexualidad es en realidad una enfermedad (grave desorden) que
puede afectar al hombre o a la mujer inclinándolos a
buscar la complementariedad sexual (en todos los sentidos) con una
persona del mismo sexo.
Desde el punto de vista antropológico se
considera una persona sana, a aquella que siente una atracción
sexual hacia personas del sexo opuesto. Esto está de acuerdo
con la historia de toda la humanidad, de la cual
es testigo la misma Sagrada Escritura, cuando dice que Dios
creó al hombre y la mujer y les mandó que
formaran una sola carne (palabras que orientan a la persona
a la unión conyugal, particularmente en un sentido sexual). La
conducta opuesta, ha sido considerada siempre, a lo largo de
los siglos como una deformación contraria a la misma naturaleza
que no entiende de un tercer sexo: o se es
hombre o se es mujer.
El problema en nuestro tiempo, es
que mientras que en otros tiempos, esta deformación en el
comportamiento del hombre era rechazada (en el mejor de los
casos tolerada) por la sociedad, hoy en día no se
ve como un problema o una deformación, sino como una
“preferencia sexual” y es aceptada en el orden social. Con
ello ha enmascarado el problema, que proviene de un trastorno
mental, mediante un “eufemismo”, que acarrea serias implicaciones para el
orden moral y social del hombre.
Más aún, esta tendencia sexual
equivocada, se ha buscado justificar en los términos del amor,
el cual, ciertamente no conoce límites, pues, estamos llamados a
amarnos todos con un amor que complementa y enriquece. Sin
embargo, no debemos olvidar que el amor humano exige, cuando
se trata de una pareja, una expresión sexual, la cual
se ordena a la procreación y a la complementariedad. En
la homosexualidad, no puede existir esta expresión del amor, ya
que ninguno de los fines pueden ser alcanzados por una
pareja de homosexuales ya que los órganos genitales, con los
cuales se expresa esta relación no son, como en el
hombre y la mujer, complementarios y necesarios unos de los
otros, por lo que en dos personas del mismo genero,
resulta en depravación.
En este sentido el Catecismo de la
Iglesia Católica afirma que: Es por ello que “"los
actos homosexuales son intrínsecamente desordenados (CDF, decl. "Persona humana" 8).
Son contrarios a la ley natural. Cierran el acto sexual
al don de la vida. No proceden de una complementariedad
afectiva y sexual verdadera. Por lo que no pueden recibir
aprobación en ningún caso.” (CatIC 2357).
Ahora bien, en cuanto al
origen de esta enfermedad de características psicológicas, no siempre se
llega a saber exactamente sus causas. Sabemos, por estudios realizados,
que sólo del 2 al 4% de los homosexuales tienen
un origen específicamente genético que informa a una parte de
la persona sobre características propias de un sexo y otra
sobre características del sexo opuesto, creando un desbalance en la
persona. Estos casos normalmente no son tratables pues su origen
es, somático.
Sin embargo, según afirman quienes han estudiado con
detenimiento este problema de la conducta, llegan a la conclusión
de que efectivamente se trata de una enfermedad que en
la mayoría de los casos puede ser tratable y
que se pueden obtener en la mayoría resultados bastante aceptables,
que permiten que quienes la padecen puedan llevar una vida
sexual de acuerdo a su sexo.
No podemos, pues, aceptar que
la homosexualidad sea una PREFERENCIA SEXUAL, como si se tratara
de una ELECCIÓN, ya que los sexos no se escogen:
somos hombres o mujeres condición que esta radicada en lo
más profundo de nuestro SER.
Ahora bien, ya habiendo definido que
la homosexualidad es una enfermedad de orden Psicológico, la Iglesia
reconoce que para quien la padece, ésta representa, para la
mayoría, una “auténtica prueba”. Por ello invita a sus hijos
y todos los hombres de buena voluntad a que acojan
con respeto, compasión y delicadeza, a quienes la padecen, evitando
todo signo de discriminación injusta” (cf. CatIC 2358).
Es, sin embargo,
una obligación de nosotros como sociedad, y más aún para
quienes tienen amigos que padecen esta enfermedad, el ayudarlos a
sanar; aceptar sin más su estado, como algo normal y
natural, es promover en ellos su problema y apartarlos de
una posible solución.
Más aún, expone al resto de la sociedad
al contagio, pues está comprobado que las personas que conviven
con aquellas que padecen de trastornos psíquicos como son la
esquizofrenia, la paranoia, la psicosis, incluso los depresivos, terminan también
enfermas, y a veces de forma más aguda que las
primeras.
La aceptación abierta de esta enfermedad, hace que la convivencia
cotidiana con personas homosexuales vaya predisponiendo, a quienes consideran esto
como una preferencia, a mal encaminar su afectividad y en
una situación de quiebre emocional (rompimiento con una relación heterosexual,
quiebra económica, muerte de un familiar, etc.), acepten participar de
la experiencia sexual.
Hoy en día, con los avances de
la ciencia, todos los hombres pueden encontrar cura y solución,
aunque sea parcial, a sus enfermedades. Sin embargo, para ello,
es necesario aceptar que se está enfermo. En este caso,
se debe aceptar que la homosexualidad no es una preferencia
(soy hombre, pero prefiero ser mujer), sino una enfermedad. Por
ello la Iglesia invita a todos los que la padecen
a tratarse, a visitar a los expertos, para que con
la ayuda de la medicina, y en particular de la
psicología y la psiquiatría, logren restablecer el equilibrio psicológico y
muchas veces hormonal que son la causa de esta penosa
enfermedad que priva de la felicidad verdadera a quienes la
padecen y a quienes conviven con ellos.
Sin embargo, mientras se
curan, dado que el desorden es de tipo psico-sexual, esta
sexualidad, al igual que en todos los hombres y mujeres,
debe ser gobernada y puesta al servicio del amor, ya
que de lo contrario terminará por destruir la vida y
la relación en toda la sociedad. En otras palabras, todos
los hombres y mujeres, sanos o enfermos, deben buscar vivir
una vida de castidad, dejando los actos sexuales ordenados a
la procreación para el matrimonio. En este sentido es que
el catecismo nos dice que “estas personas están llamadas a
realizar la voluntad de Dios en su vida, y, si
son cristianas, a unir al sacrificio de la cruz del
Señor, las dificultades que pueden encontrar a causa de su
condición” (CatIC 2358). Con estas palabras reconoce la Iglesia que
no es una situación fácil de superar y que requerirá
de mucho esfuerzo y sacrificio de parte de quien la
padece si verdaderamente quiere vivir de acuerdo a la voluntad
de Dios y realizar en su vida el proyecto de
vida que Dios ha diseñado para cada uno de nosotros.
El P. Ernesto María Caro
Osorio fue ordenado sacerdote en el Seminario de Monterrey el
15 de agosto 1991. Licenciado en Espiritualidad por la Universidad
Gregoriana de Roma y Doctorado en Mariología por la Universidad
Marianum de Roma, es director de la página Evangelización
Activa, que busca llevar la palabra de Dios a todos
los rincones del mundo mediante el uso de los medios
electrónicos, especialmente el correo electrónico.
Si
tienes alguna duda, conoces algún caso que quieras compartir, o
quieres darnos tu opinión, te esperamos en los foros
de Catholic.net donde siempre encontrarás a alguien al otro lado
de la pantalla, que agradecerá tus comentarios y los enriquecerá
con su propia experiencia.
Todos los servicios de Catholic.net son gratuitos.
Sólo nos mantenemos gracias a los donativos que, voluntariamente, nos hacen algunos de nuestros visitantes.
Necesitamos de tu ayuda para continuar anunciando el mensaje de Cristo a través de la Red.
Ayúdanos, Dios te lo recompensará. DA CLICK AQUÍ PARA DONAR
Cuerpo, mente y alma. La Ciencia aún no ha descubierto por qué se atraen los sexos. Como ya dijo Albert Einstein, sin cuidar el Alma una persona muere inexorablemente. Sobra Ciencia cuando ésta no puede aportar más soluciones que la sórdida aquiescencia lucrativa. Fomentar el sexo es un diabólico negocio de nuestros gobernantes. Hemos arrinconado, desgraciadamente, la Filosofía y un lindo ejercicio como la exégesis bíblica. Tales problemas tienen su sanación en Dios, nunca en los mortales.
Publicado por: Felipe
Fecha: 2009-11-06 02:25:11
Cont. ademas dice #2358: "Estas personas están llamadas a realizar la voluntad de Dios en su vida".
Me parece que los homosexuales tienen muchisimo merito, no solo estan llamados a realizar la voluntad de Dios en su vida, si no que tienen que aguantar la discriminacion de personas como la que escribe este articulo.
Esto hace que dude de la Iglesia, por no poner freno a semejantes muestras de discriminacion y falta de caridad. Que pena!
Publicado por: Felipe
Fecha: 2009-11-06 02:21:57
Con todos mis respetos, en ningun sitio del catecismo dice que la homosexualidad sea una enfermedad. "son intrínsecamente desordenados" a la ley natural pues dice que son contrarios a la ley natural.
Decir que son enfermos va curiosamente en contra de #2385 "No eligen su condición homosexual; ésta constituye para la mayoría de ellos una auténtica prueba. Deben ser acogidos con respeto, compasión y delicadeza. Se evitará, respecto a ellos, todo signo de discriminación injusta."
Publicado por: alvaro
Fecha: 2009-11-05 18:15:21
estais todos locos.
Publicado por: hernan
Fecha: 2009-10-29 19:11:38
en verdad que comentarios como este.. es que el mundo esta como esta.. dios no es un titiere al que pueden ponerle pensamientos y plabras.. no tienne derecho a opinar sobre lo que dios piensa eso es soberbia.. y muchas cosas de las que estan en la biblia ojala se tomen el tiempo para anlizarla en su contexto historico.. pues ahora los timepos son disitntos.. en la biblia mismo se aprobaba el esclavismo.. osea que por eso tambien vamos aprobarlo hoy en dia.. ??..de paso soy heterosexual.. PAZ
Publicado por: hector
Fecha: 2009-10-26 18:41:07
A mi se me cairia la cara de verguenza de redactar algo asi... No soy homosexual, pero desde luego no concuerdo con las ideologias de este señor.
Publicado por: Cristian
Fecha: 2009-10-26 09:54:59
Me parece increible que se nos critique de esta manera y se nos califique asi.¿Enfermos?No lo creo se muy bien lo que quiero y como lo quiero y no me siento mujer para nada.Soy GAY(ya que segun vosotros esta "enfermedad" tiene nombre)y estoy muy orgulloso de serlo.Nadie va a hacerme cambiar de opinion ni siquiera un libro por muy religioso que sea ya que si pensais que estamos enfermos es que los enfermos sois vosotros.
Publicado por: Lucía
Fecha: 2009-10-25 16:41:46
Me parece denigrante que se publiquen este tipo de artículos basándose única y exclusivamente en un libro que ni siquiera es de contenido ciemtífico. Además de compararnos con enfermedades tan graves como la esquizofrenia, paranoia, y otras muchas citadas.
Son ustedes ls que tienen un grave problema,además de ser unos homófobos (creo que eso también es castigado cn el infierno).A ver si estudian un poquito más y se informan con libros actualizados de psicología y psiquiatría, incluso medicina
Publicado por: Incríble
Fecha: 2009-10-25 16:05:06
Impresionante tener que leer este tipo de
opiniones. Por gente como vosotros, luego se
sufren las consecuencias: rechazo, marginación y
maltrato físico y psicológico a homosexuales,
cuando según vuestros mandamientos se dice "ama al
prójimo como a ti mismo". Yo no entiendo como no
hacéis caso a la ciencia cuando os conviene: LA
HOMOSEXUALIDAD NO ES UNA ENFERMEDAD... El día que
dejéis de manipular a la gente de esa manera, el
mundo irá mucho mejor.
Publicado por: Yo
Fecha: 2009-10-25 15:27:22
Me parece más enferma mental una persona que cree en algo que no ve, que una que ama a alguien de su mismo sexo. Si lo que predicais es el amor, ¿por qué tenéis estas ideas tan absurdas? Me parece completamente vergonzoso lo atrasado de vuestras mentes. Dejad de contradeciros y decid de una vez la verdad: solo quereis un mundo a vuestra manera para poder manipularnos a todos.
Publicado por: Xabi
Fecha: 2009-10-25 14:26:41
Dios... me parece penoso ese artículo, la verdad.
Ya no sólo por el contenido, sino por las faltas ortográficas.
Bueno, para empezar, yo soy un hombre de 35 años bien cumplidos y PSICÓLOGO de profesión. A esto tengo que añadir que soy una persona homosexual.
Suelo meterme en este tipo de páginas para observar críticas y (por qué no decirlo) para reirme un rato, también.
1º. Hablas de muchos casos documentados, ¿no?
Si es así,¿por qué no pones las funetes?
¿Enfermedad?Jajaja, penoso...
Publicado por: Opinión Parte 2
Fecha: 2009-10-25 13:36:37
Bueno aparte de todas las incoherencias que se
dicen quisiera decirle que no es una preferencia
por ser mujer (caso gay) o ser hombre (caso
lésbico, los homosexuales nos sentimos de acuerdo
con nuestro sexo, solo que preferimos a personas
de nuestro mismo sexo. Por último decirles que soy
un adolescente, 15años gay, que se ha tomado la
molestia de leer su opinión, y deseara que
realizaran lo mismo leyendo las opiniones del
resto de colectivos y no se queden solo en su
colectivo religio-sectista.
Publicado por: Opinión Parte 1
Fecha: 2009-10-25 13:30:05
Bueno, no me apetece comentar mucho en un texto
tan ignorante, pero supongo que también tengo mi
derecho a expresarme como se ha expresado el autor
así que allá vamos. Señor autor en primer lugar,
la homosexualidad no es un desorden psicológico
como usted dice, sino un pensamiento afectivo
hacia personas del mismo sexo. Usted también dice
que la homosexualidad es antinatural, pero ¿qué me
dice de la homosexualidad entre animales salvajes?
, ¿acaso ellos no la practican?.
Publicado por: Javier
Fecha: 2009-10-25 09:22:33
Tu si que tienes una enfermedad. El mundo seria un lugar mejor sin gente como tú.
Publicado por: INCOMPRENSIBLE
Fecha: 2009-10-23 19:20:51
Jesus era el bien. Era repartir. Era comprender
Todos somos iguales ante dios y este artículo no nos deja igual
a los que son homosexuales y a los que si lo somos.
Yo no elegí ser homosexual pero sé que no puedo cambiarlo.
Por favor seguid a Jesús, pero de verdad, los cristianos deberíais
abogar por el reparto y el bien. Este articulo no hace bien a todo
el mundo. Pensad en nosotros, por favor. Gracias