La cantidad de $170,000 que Catholic.net necesita alcanzar dividida entre los 250,000 usuarios diarios del portal corresponde a un importe de menos de ¡0.70 dólares por cada uno!
En la práctica es imposible recibir 0.70 dólares de cada uno de los 130,000 usuarios, ¡pero quizá sí es posible recibir 50 dólares de 3,400 de ustedes! ¿Podría usted formar parte de ese "grupo de los 3,400" de cuya generosidad depende la sobrevivencia y el desarrollo de Catholic.net? ¡Por favor, piénselo! ¡Envíe su donativo hoy mismo!
Autor: Enrique Monasterio | Fuente: sontushijos Cuento para mayores, sin receta
Los menores de edad tampoco necesitan receta
Cuento para mayores, sin receta
Catalina está un poco embarazada, casi nada en realidad. Su
embarazo es tan pequeñito que casi no es embarazo. Es
un embarazo a lápiz, en papel borrador, que se va
como ha venido. Además tampoco lo sabe seguro, porque la
cosa fue ayer mismo.
Catalina tiene 15 años y va
a la farmacia con frecuencia. Antes compraba regaliz y clerasil
para los granos. Hoy comprará un antiácido, que no necesita
receta, porque la lógica ansiedad del evento le ha generado
un poquito de hiperclorhidria, y pedirá también un antibiótico para
el flemón. El flemón es casi tan pequeño como su
embarazo, pero para ése sí que lleva una receta que
le dio el dentista.
Luego pedirá la píldora “porsiacaso” —así
la llama su amiga Loli—, que vale 20 euros (Loli
no, la píldora). Loli vale mucho más, porque su padre
tiene pasta por un tubo y ha comprado varias píldoras
(su padre no, Loli) para no tener que ir a
la farmacia después de estar con Manolo. Catalina supone que
“porsiacaso” no es el nombre auténtico del medicamento, pero Nieves,
que es una farmacéutica superguay, se lo aclarará.
Catalina está
nerviosa pero contenta. Gracias a la nueva píldora será más
libre cuando esté con su primo Borja. Además le han
explicado en el cole que mientras el embrión no anide
te lo puedes quitar, porque es como si no existiera.
Y la anidación sólo ocurre unos días más tarde.
Cuando
la profe lo dijo en clase, Richi, que es un
bocazas medio tonto, contestó: “Eso es como decir que hasta
que el niño no esté en la cuna no es
niño y te lo puedes cepillar”. Catalina se mosqueó y
dijo que “no es lo mismo Richi, qué bruto eres”;
pero todos se rieron porque ya sabían lo de ella
y Borja.
Catalina llega a la farmacia, pero como hay una
vieja (lo menos tiene 40 años) comprando, pide primero el
almax para la acidez y el augmentine que le ha
recetado el dentista. La farmacéutica se lo trae todo y
le pregunta: “¿quieres algo más, guapa?”.
Como la vieja no se
acaba de ir, Catalina aprovecha para pesarse y comprobar que
los tres helados que se tomó con los coleguis le
han engordado casi medio kilo. Se va la vieja, y
entonces dice: “ah, se me olvidaba. También quiero…, la píldora
esa… pa después, ¿mentiendes…?
Nieves la mira de arriba a abajo
y le pregunta si es para después de comer o
para después de ponerse ciega de cocacola con güisqui. Catalina
se mosquea y le dice que ya sabe ella de
qué está hablando y que tiene derecho a la píldora
comosellame. Entonces Nieves le responde que en su farmacia no
se despachan abortivos aunque venga la ministra con una pistola;
que a lo hecho pecho, y que se lo piensa
decir a su padre (al de Nieves no, al de
Catalina) para que se entere de lo que hace la
niña.
Catalina se marcha con un mosqueo considerable y va en
busca de otra farmacia alejada de su casa donde no
la conozcan. Al fin la encuentra y le dan la
famosa píldora. ¿Sólo una?, pregunta la niña. El boticario se
le ríe a la cara y le dice que para
qué quiere más. “¿Es que te dedicas a eso? ¿Eres
una profesional?”
Catalina se ha tomado la píldora con un
vaso de Coca-cola light. Ella habría preferido una copa de
Baylis, que es dulce como un caramelo y, con un
poco de hielo, te pones la mar de contenta, pero
es que el alcohol no se lo venden ni con
receta.
Por la noche piensa que ya puede estar tranquila;
que la cosa no ha tenido importancia, porque además lo
más probable es que no estuviera embarazada. Y si lo
estaba era un embarazo muy pequeñito, y el embrión no
había tenido tiempo de anidar. O sea que Nieves es
una exagerada, pero no le dirá nada a papá. Y
si se lo dice, que se lo diga. Porque ella
tiene sus derechos, que se lo ha oído a una
ministra muy mona que hay ahora.
Catalina se mete en
la cama. Siempre ha rezado tres avemarías, pero hoy le
da cosa y no reza nada. Apaga la luz y
se pone a llorar como cuando era muy pequeña y
no podía dormir sola.
Todos los servicios de Catholic.net son gratuitos.
Sólo nos mantenemos gracias a los donativos que, voluntariamente, nos hacen algunos de nuestros visitantes.
Necesitamos de tu ayuda para continuar anunciando el mensaje de Cristo a través de la Red.
Ayúdanos, Dios te lo recompensará. DA CLICK AQUÍ PARA DONAR
pienso que, no hay peor verdugo que la conciencia, y mas aun si sabemos que eso está mal, es una ofensa para Dios, y debemos aprender a respetarnos a nosotras mismas, y no adelantar esa etapa de nuestra vida, que debe ser cuando hayamos adquirido conciencia y madurez. Saludos.
Publicado por: Juan Manuel
Fecha: 2009-11-13 11:45:50
Me parece un buen artículo. Muestra la personalidad de los jóvenes y su actitud ante esta situación.
gracias
Publicado por: manuel alcalde
Fecha: 2009-11-11 11:14:24
solo digo que de esas farmceuticas deberia de
haber en españa todas las que esten alfrente de
una farmacia
Publicado por: Raquel Gutierrez
Fecha: 2009-11-09 18:09:12
Es una historia bien desarrollada y que mantiene en suspenso y a la vez hace reflexionar de la situacion que viven muchas jovencitas y no tan jovencitas. Pienso que solo cuando las cosas inician bien terminan bien, si no solo quedamos llorando como catalina y aveces o mejor dicho ya no se puede volver atras pues el daño hecho esta. Pido a Dios nos ayude a luchar contra esta cultura de muerte y que nos ayude a encontrar lo que buscamos sabienso vivir en armonia con el Creador y todod lo creado.
Publicado por: soco
Fecha: 2009-11-09 13:30:17
Yo soy ya mayor, pero me duele saber que eso pasa a diario, y hay tanta falta de informacion en la familia y en las escuelas. El relato me parece excelente. Ojala todo mundo tuviera acceso a el, junto con la explicacion de algun adulto cristiano y responsable.
Publicado por: aime
Fecha: 2009-11-06 18:16:07
.. De veerdad muyy bueno..aveces como jovenes pensamos qe todo es pequño..pero de verdad no es asi...hay qe hacernos responsables de nuestros actos
Publicado por: maria de capriles
Fecha: 2009-11-06 07:55:58
Excelente Artículo. De verdad es EXCELENTE sin más comentarios. Gracias al autor.