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Autor: José María Salaverri, sm | Fuente: foros.marianistas.org ¡Yo también soy cristiano!
¿Estaremos ya los católicos saliendo del armario de nuestra cobardía?
¡Yo también soy cristiano!
El lunes pasado tuve que ir a Zaragoza. Como de
costumbre en tren. Un tren regional lento, pero en el
que voy a gusto… Hay tiempo para todo. Se puede
reflexionar, rezar, leer... menos en los tramos en que la
vía invita a los vagones al baile de san Vito.
No va mucha gente. Pero esta vez, me llevé una
doble agradable sorpresa: tarda media hora menos en llegar a
Zaragoza y han puesto vagones nuevos.
Subí a uno de esos
vagones, en una parte en la que hay cuatro asientos
alrededor de cuatro mesas. En total íbamos siete personas, dispersas.
De pronto, antes de llegar a Sagunto, el que iba
frente a mí en una de las mesas, me mira
y me pregunta:
- ¿Es usted el padre Salaverri?
- Pues, sí.
¿Y usted?
- ¿No me recuerda? ¡Soy Wadi, el palestino!
¡Wadi! ¡Cuántos
recuerdos! Era en 1973. Yo estaba de superior de un
buen grupo de jóvenes religiosos marianistas que estudiaban en la
Universidad de Zaragoza. Un día apareció un palestino de 24
años que había venido a estudiar veterinaria. El pobre andaba
a la última pregunta. Parecía buena persona… y lo “adoptamos”.
Había habitaciones libres y una boca más no se notaba.
Además era católico. Total que estuvo cuatro años viviendo con
nosotros. Sacó su licenciatura, se enamoró de una española y
el padre Eduardo lo casó...
Desde entonces no lo había vuelto
a ver. Me contó su vida. Se fueron a Palestina.
Ha tenido seis hijos: las cuatro mayores bien colocadas. La
mayor habla cinco idiomas... Trabajó muchos años en Ramalla... Había
vuelto a Zaragoza hace poco. Como soy bastante sordo me
imagino que me hablaba bastante alto. Me dijo que había
encontrado España muy cambiada y que le daba pena.
- Mire,
ayer fui a misa de nueve a una parroquia de
Valencia y apenas éramos unos quince..., y yo que tengo
58 años era el más joven...
Y comentábamos la situación de
Palestina. Cómo allí los cristianos están muy unidos... De pronto
uno de los dos hombres de cierta edad que estaban
en la mesa de al lado, interviene y dice:
- Perdone,
padre, que me meta, pero sin querer les estoy oyendo
todo...
Y entró en la conversación. Sacó un rosario, diciendo que
lo rezaba. Otro de los que estaba a su lado
nos dijo que era de la adoración nocturna… Hablaron con
Wadi. Y uno de ellos, de pronto, le dice al
palestino:
- Mire usted, en España estoy seguro que hay más
cristianos de lo que parece...
Al oír eso, un hombre con
un poblado bigote, alto y fuerte, de unos cuarenta años,
se levanta de uno de los asientos de delante y
dice:
- ¡Yo también soy cristiano!
Y sin más, se vuelve a
sentar. En esto una señora, relativamente joven, dice también en
voz alta:
- ¡Yo también soy cristiana!
Confieso mi asombro y mi
alegría… Allí estaba una jovencita. Como estaba de espaldas no
pude ver su reacción. Pero seguro que se quedó a
cuadros. Me vino a la cabeza el artículo de Antonio
Burgos en ABC “Salir de los otros armarios”. ¿Estaremos ya
los católicos españoles saliendo del armario de nuestra cobardía? ¡Ojalá!
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