Monición para el II Domingo de Pascua - Ciclo C

Autor: P. Domingo Vásquez Morales


II Domingo: Rasgos de una comunidad

Monición de Entrada


Hermanos en Cristo muy buenos días, (tarde noche): Hoy celebramos el segundo domingo de Pascua, fiesta de la Divina Misericordia. Tiempo de paz y de fe. Cristo nos da un Espíritu que nos trae paz, amor y alegría. Con la inspiración del Espíritu, la Iglesia primitiva continuó la misión de Cristo. Ahora nosotros tenemos la responsabilidad de formar una comunidad cristiana unida en su amor. La Eucaristía es signo de unidad. Empecemos nuestra acción de gracias cantando con entusiasmo.


Primera lectura: Hc 5, 12-16 (Y todos se curaban)

En la primera lectura, tomada del libro de los hechos de los Apóstoles, el autor nos describe las actividades de san Pedro y el crecimiento de la Iglesia primitiva. San Lucas subraya como el Espíritu Santo actuaba en los Apóstoles y nos da una descripción de la primera comunidad cristiana. Ellos dieron testimonio apostólico sobre la resurrección y vivieron juntos en comunidad. Escuchemos atentamente.


Segunda lectura: Ap. 1: 9-11ª. 12-13. 17-19 (Lo que veas escríbelo en un libro)

En su visión, van Juan, contempla a Jesucristo como sacerdote y como rey universal. Esta lectura nos da a entender que la vida cristiana tiene sentido cuando está dirigida con Cristo, por Cristo y hacia Cristo. Escuchemos para que sepamos orientar nuestro diario quehacer.


Tercera lectura: Jn 20, 19-31 (A los ocho días llegó Jesús de nuevo)

Jesucristo resucitado se presenta a los Apóstoles. El primer don que Jesús les regala es la paz. También les da la facultad para perdonar los pecados. Pero, a la vez, les exige fe en la resurrección. De pie por favor.


Oración Universal

Por nuestro Santo Padre, los obispos, sacerdotes y diáconos, para que con la presencia del Señor se fortalezcan en su servicio espiritual a todo el mundo. Roguemos al Señor.

Por los empleados del gobierno, para que realicen con alegría su responsabilidad de servicio al pueblo de Dios. Roguemos al Señor.

Por los que no creen en Dios, para que reciban el don de la fe. Roguemos al Señor.

Por los que se están preparando para recibir su Primera Comunión, para que crezcan en la fe y en el amor de Cristo. Roguemos al Señor.

Por nosotros aquí presentes, para que con nuestro testimonio y apostolado, hagamos crecer nuestra comunidad. Roguemos al Señor.


Exhortación Final

(Tomado de B. Caballero: La Palabra cada domingo, San Pablo, España, 1995, p. 473)

Te bendecimos, Padre, porque gracias a tu Hijo Jesucristo,
cuya resurrección alumbró una humanidad y un mundo nuevos,
los creyentes podemos tener una sola alma y un solo corazón,
testimoniando a sí el amor que él nos mandó y vivir como hermanos.
Señor, tú que eres más fuerte que nuestras divisiones,
perdona nuestro desamor, recelos, mezquindad y desconfianzas.

Queremos vivir unidos como hermanos en Jesús, para ser
y aparecer como una comunidad signo de Cristo resucitado;
comunidad de fe a la escucha de la palabra, comunidad de amor
y de vida, comunidad eucarística y de oración, comunidad
misionera, valiente y de puertas abiertas al mundo.

Que así sea.

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