Moniciones para la celebración de las 50 años de matrimonio

Autor: P. Domingo Vásquez Morales

Moniciones para la celebración de 50 años de matrimonio (Bodas de oro)




Entrada:


Buenos días (tardes, noches). Hermanos y hermanas, sean todos bienvenidos a esta celebración. Llenos de alegría hemos venidos todos para darle gracias a Dios por los 50 años de feliz unión matrimonial de nuestros hermanos: N y N, junto con ellos escucharemos la Palabra de Dios y el mensaje que él tiene para nosotros hoy.


Primera lectura: Génesis 2, 18-24

La indisolubilidad del matrimonio no surge de una ley exterior al mismo, sino de su misma naturaleza. Hombre y mujer están hechos el uno para el otro en absoluta igualdad, y al unirse en matrimonio constituyen “una sola carne” por disposición divina. Porque N y N han vivido como una sola carne están aquí celebrando sus bodas de oro. Presten mucha atención a este texto. Segunda Lectura: Efesios 5, 23-33 Escucharemos a San Pablo, en una proyección familiar. Este texto establece un paralelo entre el matrimonio y la unión de Cristo con la Iglesia. A Cristo se lo puede llamar esposo de la Iglesia, porque es su cabeza; porque la ama como a sí mismo, tal y como ha sucedido entre estos hermanos aquí presentes. Escuchemos. Tercera Lectura: Mateo 7, 21-28 Para ilustrarnos de la necesidad de una fe práctica se vale Jesús de la imagen de dos casas: una construida sobre roca y la otra sobre arena. El hombre sabio que cumple la Palabra de Dios es el primer caso del ejemplo que vamos a escuchar. Es el verdadero discípulo que cimienta su casa sobre fundamentos sólidos. Vida y bendición es el resultado del que cumple la voluntad de Dios. De pie, por favor, para entonar jubilosos el Aleluya.


Para las oraciones de los fieles

  • Por la Iglesia: para que Dios le conceda ser siempre la esposa fiel de Jesucristo. Roguemos al Señor...


  • Por nuestros hermanos: N y N: para que el Señor los mire con bondad y les conceda una experiencia cada vez más rica y fecunda de su amor. Roguemos al Señor...


  • Por los matrimonios: para que, en el amor mutuo y en la fidelidad constante, sean en nuestra sociedad fermento de paz y unidad. Roguemos al Señor...


  • Por los hijos de N y N: para que sepan imitar las virtudes y los buenos consejos que de sus padres han aprendido. Roguemos al Señor...


  • Por nosotros, los aquí reunidos: para que seamos perseverante en el amor a Jesucristo y su Iglesia. Roguemos al Señor...



  • Textos

  • Primera lectura GEN 2:18

    Dijo luego Yahveh Dios: «No es bueno que el hombre esté solo. Voy a hacerle una ayuda adecuada.»

    GEN 2:19 Y Yahveh Dios formó del suelo todos los animales del campo y todas las aves del cielo y los llevó ante el hombre para ver cómo los llamaba, y para que cada ser viviente tuviese el nombre que el hombre le diera.

    GEN 2:20 El hombre puso nombres a todos los ganados, a las aves del cielo y a todos los animales del campo, mas para el hombre no encontró una ayuda adecuada.

    GEN 2:21 Entonces Yahveh Dios hizo caer un profundo sueño sobre el hombre, el cual se durmió. Y le quitó una de las costillas, rellenando el vacío con carne.

    GEN 2:22 De la costilla que Yahveh Dios había tomado del hombre formó una mujer y la llevó ante el hombre.

    GEN 2:23 Entonces éste exclamó: «Esta vez sí que es hueso de mis huesos y carne de mi carne. Esta será llamada mujer, porque del varón ha sido tomada.»

    GEN 2:24 Por eso deja el hombre a su padre y a su madre y se une a su mujer, y se hacen una sola carne. Palabra de Dios



  • Salmo Responsorial: Sal 127 (128)

    R. Esta es la bendición del hombre que teme al Señor Dichoso el que teme al Señor y sigue sus caminos. Comerás del fruto de su trabajo, serás dichoso, te irá bien.

    R. Tu mujer como parra fecunda, en medio de tu casa; tus hijos, como renuevo de olivo, alrededor de tu mesa.

    R. Esta es la bendición del hombre que teme al Señor. Que el Señor te bendiga desde Sión, todos los días de tu vida; que veas los hijos de tus hijos.



  • Segunda lectura:

    EFE 5:23 porque el marido es cabeza de la mujer, como Cristo es Cabeza de la Iglesia, el salvador del Cuerpo.

    EFE 5:24 Así como la Iglesia está sumisa a Cristo, así también las mujeres deben estarlo a sus maridos en todo.

    EFE 5:25 Maridos, amad a vuestras mujeres como Cristo amó a la Iglesia y se entregó a sí mismo por ella.

    EFE 5:26 para santificarla, purificándola mediante el baño del agua, en virtud de la palabra,

    EFE 5:27 y presentársela resplandeciente a sí mismo; sin que tenga mancha ni arruga ni cosa parecida, sino que sea santa e inmaculada.

    EFE 5:28 Así deben amar los maridos a sus mujeres como a sus propios cuerpos. El que ama a su mujer se ama a sí mismo.

    EFE 5:29 Porque nadie aborreció jamás su propia carne; antes bien, la alimenta y la cuida con cariño, lo mismo que Cristo a la Iglesia,

    EFE 5:30 pues somos miembros de su Cuerpo.

    EFE 5:31 Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre y se unirá a su mujer, y los dos se harán una sola carne.

    EFE 5:32 Gran misterio es éste, lo digo respecto a Cristo y la Iglesia.

    EFE 5:33 En todo caso, en cuanto a vosotros, que cada uno ame a su mujer como a sí mismo; y la mujer, que respete al marido. Palabra de Dios



  • Tercera lectura:

    MT 7:21 «No todo el que me diga: "Señor, Señor, entrará en el Reino de los Cielos, sino el que haga la voluntad de mi Padre celestial.

    MT 7:22 Muchos me dirán aquel Día: "Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre expulsamos demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros?"

    MT 7:23 Y entonces les declararé: "¡Jamás os conocí; apartaos de mí, agentes de iniquidad!"

    MT 7:24 «Así pues, todo el que oiga estas palabras mías y las ponga en práctica, será como el hombre prudente que edificó su casa sobre roca:

    MT 7:25 cayó la lluvia, vinieron los torrentes, soplaron los vientos, y embistieron contra aquella casa; pero ella no cayó, porque estaba cimentada sobre roca.

    MT 7:26 Y todo el que oiga estas palabras mías y no las ponga en práctica, será como el hombre insensato que edificó su casa sobre arena:

    MT 7:27 cayó la lluvia, vinieron los torrentes, soplaron los vientos, irrumpieron contra aquella casa y cayó, y fue grande su ruina.»

    MT 7:28 Y sucedió que cuando acabó Jesús estos discursos, la gente quedaba asombrada de su doctrina

    Palabra del Señor


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