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La naturaleza transmite mensajes preciosos para el hombre
La Iglesia y el trabajo humano /Economía y Sociedad

Por: Francesca Sabatinelli | Fuente: Vatican News

Respeto y humanidad son valores que, del mismo modo que se aplican al uso que se hace de la tierra, son fundamentales para todos los aspectos que conciernen a la dimensión humana, que debe asimilar los preciosos mensajes enviados por la naturaleza. El Santo Padre se reunió con los participantes en el Congreso organizado por Vinitaly sobre "La economía de Francisco y el mundo del vino italiano", a quienes señaló la indispensable necesidad de proteger la Creación dada por Dios al hombre.

“El respeto, la perseverancia, la capacidad de podar para dar fruto: son mensajes preciosos para el alma, que se aprenden bien de los ritmos de la naturaleza, de la vid y de la elaboración”

Se trata de una infinidad de competencias, sólo en parte transmisibles de manera técnica, "escolástica", pero a menudo vinculadas a la puesta en común de un saber práctico, vital, a una experiencia concreta que hay que adquirir sobre el terreno, de una manera tanto más fecunda cuanto más se deja uno implicar en la dimensión humana de lo que hace.

Los dones de Dios al hombre

El vino, la tierra, la capacidad agrícola y empresarial, son dones de Dios confiados al hombre, añadió Francisco, para que éste, con honestidad y sensibilidad, pueda hacer de ellos "una verdadera fuente de alegría para 'el corazón del hombre' (cf. Sal 104, 15), y de todo hombre, no sólo de los que tienen más posibilidades".

“Gracias, pues, por elegir inspirar su actividad en sentimientos de concordia, ayuda a los más débiles y respeto a la creación, como enseña Francisco de Asís”

Respeto y humanidad

Vinitaly, indica que Francisco es ciertamente "una realidad significativa, tanto en el panorama vitivinícola italiano como en el internacional", por lo que es importante reflexionar juntos "sobre los aspectos éticos y las responsabilidades morales que todo ello comporta", empezando por el valor fundamental del respeto.

“Para obtener un producto de calidad, no basta con aplicar técnicas industriales y lógicas comerciales; el suelo, la vid, los procesos de cultivo, fermentación y maduración requieren perseverancia, atención y paciencia”

Por ello, les dijo el Papa, el respeto y la humanidad son también decisivos "en la gestión del trabajo, en la protección de las personas y en el consumo de los productos, para hacer madurar a las personas y a las empresas".