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Trabajo y religiĆ³n
La Iglesia y el trabajo humano /El valor del trabajo

Por: Marlene Yanez Bittner | Fuente: Catholic.net

Dos expresiones de la vida humana: a veces ambas se ignoran, a veces se oponen y a veces conviven, pero sin fusionarse. Y cuando se ven obligados a acercarse se temen recíprocamente.

¿Acaso no están hechas para entenderse? ¿Por qué existe una especie de oposición?

Quizás por la mentalidad del hombre o por las mismas circunstancias de la cotidianeidad, es que existe una profunda separación entre religión y trabajo.

El trabajo es la victoria de la obra humana sobre las cosas, es su conquista por parte del hombre, es su asociación a la vida y la fuente de riqueza material.

“Trabajar nos permite realizarnos y colaborar en un proyecto de Dios” (Papa Francisco, 2022)

Dado que el trabajo no es más que el ejercicio de la causalidad humana, y por tanto dependiente de las fuerzas y de la voluntad del hombre, de su eficiencia y de su intención reguladora, el hombre de trabajo se siente Señor, se siente libre y poderoso. Esta es la razón de por qué el hombre de trabajo no es fácilmente religioso: cree ser autosuficiente, satisfecho de sí mismo.

“Humíllense, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que, llegado el momento, Él los levante” (1 Pedro 5,6)

Al menos dos objeciones en torno a esta especie de asociación: ¿Qué tiene que ver la religión con el trabajo? ¿Para qué sirve la religión?

La religión no es una evasión no es una pérdida de tiempo, un gasto inútil, ¿y entonces? La religión es incomprensible porque en su doctrina, en sus ritos y en su organización económica, la religión es compleja. 

El acercamiento del trabajo a la religión puede ocurrir, pero deberá ser como un hecho espiritual, considerando dos factores: la libertad de las almas y la intervención de la gracia divina.

“Encomienda al Señor tus obras, y tus proyectos tendrán éxito”

Con un esfuerzo de inteligencia no será difícil y será bello y fecundo, alcanzar las fórmulas de integración recíproca de la religión y del trabajo, de mutua colaboración, de estima mutua, de respetuosa delimitación de las respectivas competencias y de la respectiva libertad.

Fuente Principal:

-J.B. Montini, Cardenal El trabajo frente a Cristo.
-Catequesis del Papa Juan Pablo II, El trabajo