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"Te hice este pedido con el fin de suscitar el amor que brota de un corazón puro, de una buena conciencia y una fe sincera" (1Tim 1, 5)
Jóvenes /Lo de hoy

Por: Mons. Juan Armando Pérez Talamantes | Fuente: Catholic.net

“Vive Cristo, esperanza nuestra, y Él es la más hermosa juventud de este mundo. Todo lo que Él toca se vuelve joven, se hace nuevo, se llena de vida.” (CHV,1). En este Día del Joven Católico, lo primero que queremos expresar es un grito desde lo más profundo de nuestro corazón: ¡Vive Cristo, esperanza nuestra! El momento historico que vive la humanidad es de oscuridad y confusión, hay brillos que parecen luz, pero no lo son; los problemas de todos los días van creciendo, algunos se agudizan; muchas personas viven la incertidumbre y el dolor por la angustia, la enfermedad y la muerte, otras parece que no se dan cuenta de lo que sucede,… pero, con una mirada serena en la fe, podemos también reconocer la presencia del amor de Dios para todos los seres humanos y, de manera especial, su amor hacia todos los jóvenes.

Como fruto del discernimiento juvenil, damos gracias al Señor por que nos ha iluminado en el camino hacia la santidad juvenil. Nos ha permitido esbozar ya una Ruta hacia el Jubileo del 2021-2033. Esta Ruta está inspirada en el amor de Cristo Redentor que sana al ser humano, lo fortalece y lo llena de gracia para que pueda responder con libertad, con esperanza y valentía a su llamado a colaborar en la construcción del Reino de Dios y, por el camino de su muerte y resurrección, a participar de su santidad perfecta en el amor. Los jóvenes católicos de México son llamados a encontrarse con Cristo para dejarse abrazar por Él y, llenos de esperanza, trabajemos juntos por un México mejor, conforme al desarrollo de la Civilización del Amor.

Estimados Jóvenes, Ustedes son agentes de esperanza. La Ruta que Ustedes mismos han esbozado es un Ruta de Esperanza. Ustedes generan esperanza en el corazón de los mexicanos cuando trabajan por la vida, especialmente la vida del ser humano. Generan esperanza cuando, como discípulos de Cristo, buscan la verdad, investigan la realidad y se esfuerzan por vivir conforme a ella. Generan esperanza cuando comunican la verdad, trabajan en proyectos de bien y buscan abiertamente la justicia, cuando atienden a los necesitados, cuando predican el Evangelio e invitan a todos a encontrarse con Jesucristo, Señor Nuestro, cuando comparten su fe sencilla en la sana amistad y la colaboración para el bien común. Ustedes generan esperanza cuando se proponen metas altas en su vida y, llenos de fe, luchan por ellas inspirados por el auténtico amor. Son generadores de esperanza cuando eligen el camino verdadero y rechazan la mentira y la corrupción y cuando se entregan con compromiso a ser mejores personas, mejores jóvenes y mejores en el desempeño de sus resposabilidades y en la construcción de esas metas de bien.

Con ustedes, escucho el llamado del Señor Jesús a fortalecer nuestro compromiso para trabajar por nuestro Pueblo en una Ruta hacia una vida cada vez más digna, en la libertad de los hijos de Dios. Nuestra Ruta ha de inspirar acciones de misericordia para Evagelizar, Unir y Trasformar. Esta Ruta no será sencilla, podemos vislumbrar terrenos pedregosos, caminos sinuosos, tormentas que se avecinan, oscuridades que tendremos que atravesar llenos de fe; necesitaremos fortalecernos unos a otros; reforcemos nuestra oración individual y comunitaria; será de mucho provecho espiritual el rezo del Santo Rosario; necesitaremos superar el individualismo y el egoísmo; no descuidemos a los más vulnerables; busquemos a los jóvenes tristes, heridos y desanimados, a los que están confundidos, a los que están sufriendo soledad y orfandad, a los que están decepcionados, a los que sufren la tentación; atendamos el cuidado y desarrollo integral de los niños; pensemos de manera colaborativa para atender las necesidades básicas; frente a los problemas recuerden ejercer el don de la razón que Dios les ha dado, ejerzan el pensamiento crítico y el discernimiento en la fe; fortalezcamos a los enfermos y acompañemos los duelos; invitemos a todos los jóvenes a nuestra Ruta con Cristo; en medio de los desánimos y de los cansancios acudamos a María de Guadalupe, Nuestra Madre y Señora; frente a las decepciones por los falsos testimonios de personas e instituciones, busquemos el abrazo de Cristo, recordemos que nada ni nadie nos puede apartar del amor del Señor, cuidamos la libertad que Él mismo nos ha ganado por la Sangre de su Cruz, ya que fue derramada para el perdón de nuestros pecados, para salvarnos de la muerte eterna y darnos vida digna y plena, abundante en frutos, sobreabundante en amor y gracia. Nunca perdamos la alegría que viene del Espíritu Santo, la alegría sincera de los jóvenes valientes genera esperanza en el corazón del pueblo.

Celebremos el Día del Joven Católico con un grito y un compromiso por la vida de todos los seres humanos y por la vida en abundancia de todos los jóvenes. Los invito a tomar inspiración en una de las enseñanzas de San Pablo a Timoteo. Cuando San Pablo escribió la primera carta a Timoteo lo exhortó a enfocarse en fortalecer la fe de la comunidad frente a los embates de pensamientos de destrucción, división y confusión. El Apóstol lo exhorta a valorar, cuidad y desarrollar los dones de juventud que Cristo le ha otorgado, a permancer fuerte en la fe y a no avergonzarse del Evangelio. Le propone un camino para madurar en el amor de Cristo: un corazón puro, una buena conciencia y una fe sincera. Caminemos así, caminemos juntos. Que las palabras del Apóstol de los gentiles iluminen este momento en que preparamos nuestro Ruta. Vayamos por el camino inundando las resequedades con el agua de la vida, esparciendo el buen olor del amor de Jesús, generando esperanza en los corazones de quienes sufren.

¡Qué el Señor bendiga a todos los jóvenes de México!

¡Muchas felicidades a todos!