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Las Vías del Conocimiento de Dios
Catequistas y Evangelizadores /Pedagogía de la fe

Por: Margarita Gonzalez | Fuente: Catholic.Net

El conocimiento de Dios implica cuerpo, mente y Espíritu para poder comprobar y comprender la existencia de Dios.

El cuerpo demanda conocimiento acerca  de su composición, de su origen, del sentido de la vida que se proyecta en su interior.

La razón de su propia existencia, así como de su composición interior y exterior.

Lo propio del cuerpo es experimentar sensaciones que lo lleven a descubrir lo perfecto y armonioso de su propio ser y de la creación.

El hombre alude a razones meramente humanas, de ciencia e intelecto humano, y se olvidan de su esencia misma, que les da gran dignidad como seres creados a la Imagen y Semejanza de Dios que ocupa su mente, su inteligencia, su corazón.

El hombre perjudica su propio valor al buscar en seres inferiores (el chango) su procedencia, y no lo ubican como creación  humana, hecha por el Corazón de Dios.

Hecho de barro, confunde la materia prima que lo formó, el amor incondicional de Dios, que opera grandes milagros para consolidar Su Creación, superior al de las bestias, Príncipe  de la Creación.

El entendimiento o intelecto humano razona en las formas y orígenes de la vida, creyéndose un acto mero fortuito sin tener en cuenta los Planes de Dios y considera que él mismo se formó a partir de partículas del océano de la vida, y dan al traste la Voluntad de Dios de crear seres racionales, capaces de valerse por sí mismo, enfrentando los retos de la vida de acuerdo a su intelecto superior.

Así, el hombre mutila los campos fértiles de la Fe y la Esperanza que Dios dispuso en su interior, para apoyar su intelecto, de acuerdo a las lecciones de vida dictadas como Normas Morales y éticas, que Dios dispuso en su corazón.

El  intelecto ofrece razonamiento humano, pero el corazón habla de sentimientos dignos de ser valorados, y actuados como respuesta al querer de Dios.

Así el hombre cuenta con esas vías de conocimiento que Dios dispuso para los seres humanos, para que se conduzcan por la vida dando testimonio de la Grandeza operada por Dios en beneficio del ser humano para que progrese en dignidad y Amor.

Las Leyes Santas, se dictan para normar conciencias y corazones para apoyar a sus Hijos a santificarse en el Amor y Compasión, signos con los que el  hombre demuestra su procedencia superior.

A Dios hay que buscarlo en lo interno, en la conciencia y el corazón.  Lo externo, la naturaleza, nos demuestra constantemente la existencia de Dios.