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El ABC de la Libertad de Enseñanza
Educadores Católicos /La Escuela Católica y la Educación

Por: José Gay Bochaca, Jesús Iribarren. | Fuente: arvo

Las directrices del Vaticano II

El conflicto sobre si la educacin debiera ser pblica o privada, laica o religiosa, lleva vivo mucho tiempo. La declaracin sobre educacin cristiana del concilio Vaticano II Gravissimum Educationis, presentaba algunos principios que guan la educacin cristiana. Entre las directrices adoptadas por el Vaticano II estn los siguientes puntos:

-- Todos tienen un derecho inalienable a una educacin. Una educacin verdadera tiene como objetivo la formacin de la persona humana en la bsqueda de su fin ltimo y del bien de las sociedades.

-- Todos los cristianos tienen derecho a una educacin cristiana. Esto no se reduce a una mera maduracin de la persona humana sino tambin a la meta de permitir al bautizado el hacerse ms consciente del don de la fe que ha recibido, y aprender adems cmo rendir culto a Dios y conformar sus vidas personales segn el hombre nuevo creado en la justicia y la santidad de la verdad.

-- Los padres tienen la muy seria obligacin de educar a sus descendientes y se les debe reconocer como los primarios y principales educadores.

-- Entre todos los instrumentos educativos, la escuela tiene una importancia especial. Est pensada no slo para desarrollar con especial cuidado las facultades intelectuales sino tambin para formar la capacidad de juzgar con rectitud, para entregar el legado cultural de las generaciones precedentes, fomentar el sentido de los valores y preparar para la vida profesional.

-- Los padres tienen el derecho primario e inalienable y la tarea de educar a sus hijos, y deben gozar de verdadera libertad en su eleccin de escuelas. En consecuencia, los poderes pblicos, que tienen la obligacin de proteger y defender los derechos de los ciudadanos, deben considerar, en su preocupacin por la justicia distributiva, que los subsidios pblicos se utilicen de tal manera que los padres sean verdaderamente libres de elegir segn sus conciencias las escuelas que quieran para sus hijos.

-- La Iglesia tiene en alta estima a aquellas autoridades civiles y sociedades que, considerando el pluralismo de la sociedad contempornea y respetando la libertad religiosa, ayudan a las familias de manera que la educacin de sus hijos se pueda impartir en todas las escuelas segn los principios morales y religiosos individuales de las familias.

-- La escuela catlica persigue metas culturales y la formacin humana de la juventud. Pero su funcin propia es crear para la comunidad escolar una atmsfera especial animada por el espritu evanglico de libertad y caridad.

En los pases en vas de desarrollo
La importancia de la educacin privada no se limita al mundo desarrollado, observaba James Tooley, profesor de poltica educativa en la Universidad de Newcastle upon Tyne. Escribiendo el 29 de octubre en el Financial Times, Tooley observaba que el encuentro que tuvo lugar hace dos semanas en Edimburgo, Escocia, por los ministros de educacin de la Commonwealth, debera haber considerado ms en serio cmo la educacin privada puede ayudar a las necesidades de los pases ms pobres.

Explicaba que incluso en las zonas de chabolismo urbano, cada vez ms padres pobres estn enviando a sus hijos a escuelas privadas, donde la colegiatura puede ser de 2 dlares al mes o menos. En la ciudad india de Hyderabad, por ejemplo, el 61% de los nios asisten a escuelas privadas, segn su investigacin.

Tambin citaba un informe sobre educacin de Oxfam, que deca que las escuelas privadas para pobres estn emergiendo y que estas escuelas son superiores a las escuelas estatales. Un informe del gobierno indio revelaba que cuando los investigadores hacan visitas inesperadas, slo encontraban actividad educativa en el 53% de las escuelas estatales. En contraste, los investigadores encontraron un intenso nivel de actividad en las escuelas privadas.

Un estudio, publicado a principios de ao por la UNESCO y la OCDE (Organizacin para la Cooperacin y el Desarrollo Econmico), confirmaba la importancia de la educacin privada en los pases en desarrollo. Informando sobre el estudio, el peridico canadiense Globe and Mail del 18 de febrero observaba que hay muchas evidencias de que las mejoras del nivel educativo aceleran el crecimiento econmico.

La educacin se considera cada vez ms una inversin en el futuro colectivo de las sociedades y de las naciones, mas que una simple inversin en el futuro xito de los individuos, afirmaba el estudio titulado Financiando la Educacin Inversiones y Ganancias.

Para extender la educacin ms rpidamente, muchos pases en vas de desarrollo estn mirando ms all del estado, revelaba el estudio. En China y Paraguay ms del 40% del dinero gastado en educacin viene del sector privado, una media de uno de cada seis estudiantes de primaria asiste a escuelas privadas. El estudio observaba que estas cifras sobrepasan la media de la OCDE de escuelas privadas en los pases ms ricos. Sin duda el estado tiene un valioso papel que jugar en la educacin. Pero dejar sitio a las instituciones privadas da a los padres ms flexibilidad y mejora el bien comn.

La educacin de los hijos, derecho de los padres

No obstante, en el mbito de la educacin, a la autoridad pblica le competen tambin derechos y deberes. Ella, sin embargo, no puede sustituir a los padres, ya que su cometido es el de ayudarles, para que puedan cumplir su deber-derecho de educar a sus hijos de acuerdo con sus convicciones. La autoridad pblica tiene en este campo un papel subsidiario y no abdica de sus derechos cuando se considera al servicio de los padres.

Es importante y necesario un sistema educativo que tenga su centro en la familia y en su libertad de decidir el tipo de colegio al que van a mandar a sus hijos. No se trata, como algunos afirman errneamente, de quitar a la escuela pblica para dar a la escuela privada, sino ms bien de superar una sustancial injusticia que penaliza a todas las familias, impidiendo una efectiva libertad de iniciativa y de eleccin. Por eso, se afirma que la educacin de los hijos es un derecho-deber primario.

Contenido del derecho de los padres a la educacin

El derecho a educar a los hijos supone que son libres para escoger el centro educativo que se adapte a sus convicciones. Este derecho se ve conculcado, en los principios, en aquellos sistemas que atribuyen una prioridad del Estado sobre la familia, invirtiendo el principio de subsidiariedad.

Conviene recordar que este principio est recogido en multitud de Tratados. Concretamente en el Art. 3 de la Declaracin Universal de los Derechos del Hombre cuando seala que "los padres tendrn derecho preferente a escoger el tipo de educacin que habr de darse a sus hijos". Tambin, nuestra Constitucin en el Art. 27, 3, establece que: "los poderes pblicos garantizan el derecho que asiste a los padres para que sus hijos reciban la formacin religiosa y moral que est de acuerdo con sus propias convicciones".

Derechos de los padres

El colegio, histricamente, ha surgido como una institucin subsidiaria y complementaria de la familia; de ah que su misin sea ayudar a la familia, no sustituirla. Por tanto, los padres tienen derecho a escoger colegios en los que se imparta una educacin e instruccin en conformidad con sus propias convicciones, cumpliendo por otro lado con diligencia las exigencias justas que pueda haber indicado el Estado, que en este aspecto acta siempre por delegacin de los padres.

Tambin est claro que al fomentar la educacin y la instruccin pblica y privada, el Estado debe respetar los derechos originarios de la familia a la educacin, adems de observar la justicia distributiva. Por tanto, todo monopolio educativo o escolar que fuerce fsica o moralmente a las familias para acudir a las escuelas del Estado contra los deberes de la conciencia, o aun contra sus legtimas preferencias, es injusto e ilcito.

El Estado debe excluir cualquier monopolio escolar, pues es contrario a los derechos de la persona humana, al progreso y a la divulgacin de la misma cultura, a la convivencia pacfica de los ciudadanos, y al pluralismo que hoy predomina en muchas sociedades. En consecuencia, el Estado debe proteger, en materia educativa, los derechos de la familia anteriores al suyo.

El monopolio educativo va en contra de una sociedad libre y democrtica, y da al poder poltico la tentacin de un totalitarismo ideolgico. Por eso, el Estado debe respetar la libertad de las conciencias, reconociendo al individuo el acceso a una cultura conforme a sus convicciones, y en consecuencia facilitar los recursos econmicos para que este hecho sea factible.

Los regmenes totalitarios pretenden el control de la enseanza; los democrticos y libres se refuerzan por la libertad de enseanza. Por eso, la libertad de enseanza es la piedra de toque de la verdadera democracia.

El liberalismo que dio paso a la posibilidad de la libertad de empresa (y, por tanto, a la educativa) fue seguido en Estados Unidos pero, paradjicamente, no lo fue en Europa. Y ello se debi a posturas agnsticas y anticristianas que intentaban evitar el influjo de los catlicos en la sociedad. Para evitar el totalitarismo estatal (comunista, fascista y nazi) se redactaron varios tratados de los que conviene destacar el Art. 13 del Pacto Internacional de Derechos Econmicos, Sociales y Culturales, cuando dice que "los Estados Partes en el presente Pacto se comprometen a respetar la libertad de los padres y, en su caso, de los tutores legales, de escoger para sus hijos o pupilos escuelas distintas de las creadas por las autoridades pblicas, siempre que aqullas satisfagan las normas mnimas que el Estado prescriba o apruebe en materia de enseanza, y de hacer que sus hijos o pupilos reciban la educacin religiosa o moral que est de acuerdo con sus propias convicciones".

No obstante, se tendra una visin parcial si se redujese el problema a una oposicin laicismoconfesionalismo. La libertad de enseanza es un principio tanto para la confesionalidad como para instituciones no confesionales. Por lo tanto, no es un problema religioso sino civil. Pero eso no lo entienden los que mantienen una mentalidad fascista o marxista.

Rechazo de la escuela neutra

Se ha sostenido, sobre todo en pases de rgimen socialista, que, como los nios son miembros de la sociedad, le deben ser confiados al Estado para que los eduque. Para justificar este error parten del presupuesto de que la sociedad ha estado viciada desde siglos idea que Lutero aplic a la Iglesia y que despus ha sido aplicada a la sociedad por todos los reformadores, desde Rousseau a Marx y una de sus causas sera el modelo familiar propio de la burguesa.

Los que defienden estas teoras no reconocen que los hombres son miembros de la sociedad precisamente a travs de la familia, ya que para ser ciudadanos deben primero existir. La familia es la clula de la sociedad, su fundamento, y es anterior al Estado e independiente de l. De ah la importancia que tiene conservar, potenciar y fortalecer la vida familiar como medio para conservar y mejorar la sociedad.

En otros ambientes, dominados por una filosofa de tipo pragmtico o agnstico, se ha afirmado que pertenece a la autoridad civil la tarea de velar por el bien comn, mientras que la esfera religiosa pertenecera tan slo al mbito privado de los individuos. De ah deducen que al Estado no le compete ayudar y promover las escuelas de iniciativa social que sostienen valores trascendentes, sino que su nica misin es el establecimiento de una escuela neutra, que slo persiga unas finalidades de carcter tcnico.

Aparte de que es imposible que una educacin sea neutra, porque toda educacin se ve mediada por la concepcin del hombre y del mundo que tenga el educador, de hecho estas teoras no son ms que una excusa para introducir un sistema educativo anticristiano. Por otra parte, en los pases en que est permitida la enseanza de iniciativa social, se suele entender este derecho como una concesin del Estado, que permite la existencia de estos centros educativos casi como un mal menor, ante la imposibilidad prctica de abarcar todas las necesidades por medio de organismos oficiales. Es, en definitiva, el polo opuesto al papel de subsidiaridad que en realidad corresponde al Estado.

La libertad educativa slo puede darse desde la funcin subsidiaria del Estado, reconociendo de hecho instituciones educativas con derechos anteriores al suyo. El Estado debe posibilitar que los individuos puedan desarrollar sus tareas y slo suplirlas si no pueden realizarlas por s mismos. Por eso, el Estado debe suplir pero no suplantar. Eso quiere decir que el Estado debe ayudar, proteger y conseguir que las familias ejerzan sus derechos ayudndolas econmicamente.

Si se niega la ayuda a las escuelas de iniciativa social supone que algunos padres deben sostener dos cargas: por una parte, el sostenimiento de la enseanza estatal y por otra el de la iniciativa social. Si de verdad ayudara el Estado no se sostendra el prejuicio de que las escuelas de iniciativa social son para ricos. El conocido eslogan "el dinero pblico para la escuela pblica" olvida que ese dinero slo es administrado por el Estado y recaudado de los particulares a travs de los impuestos. Adems, no se trata de imponer una enseanza, sino de respetar el derecho civil de muchos padres que desean este tipo de educacin, legitimado democrticamente en un contexto ideolgicamente pluralista