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Decididos por la conversión
Escritores Actuales /Schwizer Nicolás

Por: Padre Nicolás Schwizer | Fuente: Homilías del Padre Nicolás Schwizer

Mateo 3, 1-12
Por aquellos das aparece Juan el Bautista, proclamando en el desierto de Judea: "Convertos porque ha llegado el Reino de los Cielos." Este es aqul de quien habla el profeta Isaas cuando dice: Voz del que clama en el desierto: Preparad el camino del Seor, enderezad sus sendas. Tena Juan su vestido hecho de pelos de camello, con un cinturn de cuero a sus lomos, y su comida eran langostas y miel silvestre. Acuda entonces a l Jerusaln, toda Judea y toda la regin del Jordn, y eran bautizados por l en el ro Jordn, confesando sus pecados. Pero viendo l venir muchos fariseos y saduceos al bautismo, les dijo: "Raza de vboras, quin os ha enseado a huir de la ira inminente? Dad, pues, fruto digno de conversin, y no creis que basta con decir en vuestro interior: "Tenemos por padre a Abraham"; porque os digo que puede Dios de estas piedras dar hijos a Abraham. Ya est el hacha puesta a la raz de los rboles; y todo rbol que no d buen fruto ser cortado y arrojado al fuego. Yo os bautizo en agua para conversin; pero aquel que viene detrs de m es ms fuerte que yo, y no soy digno de llevarle las sandalias. El os bautizar en Espritu Santo y fuego. En su mano tiene el bieldo y va a limpiar su era: recoger su trigo en el granero, pero la paja la quemar con fuego que no se apaga."


Introduccin
San Juan Bautista, gran figura de Adviento, nos anuncia como todos los aos la proximidad del Seor. Por eso nos invita a la conversin. Conversin es la condicin bsica de una religin sincera, el punto de partida de cualquier renovacin religiosa, la mejor preparacin para la alegra de Navidad.
Hoy queremos, por eso, reflexionar un poco sobre la conversin.

Qu es conversin?
Es un cambio profundo, total, que abarca a toda la persona; un cambio de mentalidad, un cambio interior que nos lleva a transformar tambin toda nuestra vida exterior. Es una vuelta, una apertura definitiva a Dios y a los hermanos.
En la vida de cada cristiano, existe una primera conversin: el da de nuestro Bautismo fuimos convertidos, por la gracia y fuerza de Dios, en seres nuevos, redimidos, en hijos de Dios.
En la vida de cada cristiano debera haber tambin una segunda conversin: darse cuenta de que ser cristiano es algo ms que vivir costumbres y rutinas cristianas. Tomar la decisin personal por una vida cristiana, entregada, generosa, comprometida pero por conviccin, no slo por tradicin.

Dos formas de conversin.
A veces tenemos un concepto demasiado simplista de conversin: pasar de una situacin de atesmo a la fe, o de una corrupcin moral a una vida recta.

Existen conversiones de este tipo: un cambio radical de direccin, la eleccin de una nueva vida. Recordemos noms la conversin de San Pablo, San Agustn, San Francisco. Hasta podemos decir que la historia de la Iglesia es la historia de sus conversiones y renovaciones, la historia de sus grandes convertidos. Tambin en nuestros tiempos actuales existen movimientos eclesiales que han producido muchas conversiones.

Pero existe tambin otra forma de conversin, una forma ms corriente y general: son hombres y mujeres que no hacen virajes tan espectaculares. Son personas que elevan sin cesar su vida. Cada ao se los ve ms generosos, alegres, interiores. Son las mujeres y los hombres de las pequeas conversiones, de las conversiones diarias.

El fuego de la conversin.
Si queremos decirlo a travs de una imagen: la conversin es como un FUEGO. Ya lo dice el Evangelio de hoy: l los bautizar con fuego. Y est tambin aquella palabra de Jess: Vine a traer fuego a la tierra (Lc 12,49).
Todos los convertidos se han visto atrados por ese fuego de Jess: para algunos es como un fuego que parece abrasarlos de repente y todo cambia... Para otros sin duda, la gran mayora el fuego es interior, discreto, lento, pero constante. Un fuego que alumbra, quema, calienta, acrisola. Un fuego que permanentemente se reanima y se extiende...

Conversin gracia del Santuario de Schoenstatt.
En el Movimiento Apostlico de Schoenstatt, ese fuego, esa gracia de conversin, se nos da en el SANTUARIO: la gracia de la transformacin interior. Desde el Santuario, la Virgen Mara acta con su poder transformador; nos convierte en hombres nuevos, familias nuevas y comunidades nuevas.
Por eso, la gran meta de Schoenstatt: crear al hombre nuevo en la comunidad nueva, es un proceso permanente de conversin y cambio. Por eso, Schoenstatt quiere ser una gran Familia de convertidos una gran Familia por la que la transformacin es el alma de su existencia.

Frutos de esta conversin.
Ahora, cules son los frutos de esta conversin constante? En qu nos transforma la Sma. Virgen en este Santuario?

En hombres y familias marianos, reflejos y apariciones de Mara.
En hombres y familias abiertos y disponibles para Dios.
En hombres y familias comprometidos y solidarios para con los hermanos.

Prueba de la efectividad de esta gracia de transformacin somos nosotros mismos. Muchos de nosotros, p.ej. los que llegamos a Schoenstatt como adultos, pensbamos que ya no bamos a cambiar mucho. Sin embargo, muchos lo hemos logrado para sorpresa nuestra...

Queridos hermanos, pidmosle, por eso, a Mara y Jess en el Santuario, que despierten en nosotros, cada vez ms, el anhelo de cambiar; que nos den la gracia de la transformacin permanente para que as este tiempo de Adviento nos prepare y nos abra para la gran irrupcin de Dios en el milagro de la nochebuena.

Qu as sea!
En el nombre del Padre, del Hijo y del Espritu Santo.
Amn.

Padre Nicols Schwizer
Instituto de los Padres de Schoenstatt


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