Victoria Díez y Bustos de Molina, Beata
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Por: Marisa Rodríguez | Fuente: Boletín Informativo No. 1 Septiembre 1993 Institución Teresiana

Virgen y Mrtir

Martirologio Romano: En la villa de Hornachuelos, cerca de Crdoba, en Espaa, beata Victoria Daz y Bustos de Molina, virgen y mrtir. Ejerci el cargo de maestra en el Instituto Teresiano y, desencadenado el ataque contra la Iglesia, proclamando su fe cristiana y exhortando a otros al martirio, mereci ella misma sufrir el martirio (1936).
Victoria solo vivi 33 aos pero su vida fu grande. Se hizo maestra y ejerci siempre de gua, en la cabecera de la marcha. Crey ten fuerte que nunca pudo negarlo. Pidi "precio" por la fe de un pueblo y lo pag con la vida. Su corta biografa es hoy un verdadero testimonio que la prolonga en el tiempo.

Los primeros aos de la vida de Victoria transcurren en el seno de una familia sencilla y creyente de la Andaluca de primeros de siglo. Su padre, Jos Dez Moreno es gatidano, escribiente y apoderado de una casa comercial de Sevilla. Su madre, Victoria Bustos de Molina trabaja en casa como buena parte de las mujeres de entonces. Ambos ponen toda su atencin e inters en la formacin de su hija nica, en la que pronto destacan cualidades hondas, que los aos irn perfilando cada vez ms.

Victoria es una joven inquieta, morena; tmida y frgil. De poca estatura externa y en su interior la pequeez de los grandes, la fortaleza de quien se ha fiado de un solo Seor. Sobresale en ella su prematura capacidad de entrega a los dems y una especial sintona con cualquier manifestacin de fe. Posee asmismo notables cualidades artsticas que la llevarn a estudiar seis aos en la Escuela de Artes y Oficios de Sevilla. Pero Victoria es, sobre todo, maestra, y as le gustaba a ella que la llamaran; esta vocacin la descubre cuando en 1923 termina su carrera docente, con brillantes calificaciones.

En 1925 conoce la Institucin Teresiana y reconoce en ella su propio lugar en la vida. Una especie de destino proftico la impulsa a una entrega sin lmites. La propuesta de Pedro Poveda, basada en la fuerza transformadora del creyente a travs de su profesin, juntando "fe y vida", encaja con todas sus aspiraciones. La mediacin educativa en todas sus manifestaciones era la clave de la misin de aquella Institucin y dicho planteamiento atraer de forma definitiva a esta mujer de cualificada vocacin docente. Un ao ms tarde, en 1926, formar parte de la Asociacin de Poveda.

Pdeme Precio
Su primer nombramiento oficial en 1927, tras ganar las oposiciones correspondientes, es para un pequeo pueblo de la provincia de Badajoz, Cheles; pero el verdadero "destino" de Victoria est en Hornachuelos, lugar serrano de Crdoba donde permanecer desde el ao 28 hasta el final de sus das, en agosto del 36. Es un pueblo claro y blanqueado que se extiende en la falda de Sierra Morena como un pauelo al sol. Al verlo a distancia la joven maestra siente el deseo de conocerlo a fondo, de entraarse con su gente, de hacerse para todos, y lo exterioriza en una frase que ha quedado definitivamente escrita en la historia de su corta vida: "Seor, pdeme precio". Nada la detendra.

Durante su estancia en Hornachuelos, donde permanecer ocho aos, Victoria desarrolla una intensa actividad de servicio de la Iglesia y de la sociedad local, adems de sus tareas especficas como docente. Impulsa la Accin Catlica, organiza cursos nocturnos para mujeres trabajadoras, ayuda a las familias necesitadas y pone en marcha la catequesis infantil, que continuar impartiendo cuando se prohbe a los maestros dar clases de religin. Al mismo tiempo, ejerce sus funciones como Presidenta del Consejo Local del Pueblo.

Pero si conquist enseguida aquella pequea sociedad de Hornachuelos no fu precisamente por su brillantez ni por todo lo que "hizo", con ser mucho, por ampliar las posibilidades humanas del entorno. Ya haba dicho Pedro Poveda -ella lo saba bien- que los hombres y las mujeres de Dios son inconfundibles porque sin deslumbrar alumbran, esto es, por sus frutos, por su forma de situarse y compartir la vida. Esta fu la gracia de Victoria en lo que seran sus ltimos ocho aos: llevar hasta el extremo el "reto del dar"; allanar caminos, implicarse en las necesidades, sobre todo de los ms humildes, contagiar la fe que lleva a flor de piel, hablar sin miedo.

Digna seguidora de Pedro Poveda, acierta a ver el valor de lo sencillo, la grandeza de lo pequeo, que "no hay que ser rico para dar", y desde esta clave favorecer todo aquello que potencia la vida.

Victoria encarna perfectamente el tipo de persona de el Fundador quiso para la Institucin Teresiana, con "un exterior comn y singularsima por dentro". Ella, desde luego, lo era porque en aquella muchacha aparentemente dbil haba mucha "victoria".

Animo, adelante
El da veinte de julio de 1936, recin estallada la guerra civil espaola, arrestaron al prroco de Hornachuelos con quien Victoria haba colaborado intensamente en tareas de la iglesia local. El 11 de agosto era requerida a prestar declaracin ante el Comit.

En la madrugada del da 12 Victoria fu conducida junto con 17 hombres ms a las afueras del pueblo para emprender una marcha de 12 kilmetros sin vuelta posible, y tal vez sea este camino el que la convierte en una mujer excepcional. Ahora no es ya solo la maestra buena, suave y disponible; ahora es una mujer de fe, que marcha con la fuerza del convencido, que sabe cargar con los miedos propios y ajenos, dando valor al grupo: "nimo", es su palabra ms repetida.

"Animo, adelante". En alguna ocasin ella haba escrito: "si es preciso dar la vida para identificarse con Cristo, desde hoy dejo de existir...". "Si hay que morir se muere", haba afirmado Pedro Poveda.

Estas palabras se cargan ahora de fuerza testimonial porque quien las pronunci tambin las hizo vida en su propia carne. Victoria saba que "creer bien y enmudecer no es posible", y ella crey hasta el lmite de dar la vida. Y la entreg aquella madrugada del 12 de agosto, despus de haber recorrido el ltimo tramo a pie, entre hombres, compartiendo su misma suerte, como haba vivido siempre.

Fue beatificada el 10 de octubre de 1993 por S.S. Juan Pablo II.