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El Señor de los Teólogos
Clero /Eucaristía y Liturgia

Por: Pablo J. Ginés, Premio Gandalf de la Sociedad Tolkien Española | Fuente: E-cristians.net

De verdad, como exclam?n Agust? nos hiciste, Se? para Ti y nuestro coraz?st?nquieto hasta que repose en Ti? Cualquiera se atreve a confesarlo en una sociedad que hace alarde de increencia, que vive como si Dios hubiese muerto, teol?amente analfabeta. As?e lamentaba Mariano Alonso el pasado abril en Alfa y Omega.

Y sin embargo, desde hace 10 a?los aficionados de la Sociedad Tolkien Espa? (www.ste.es.org, independiente de toda afiliaci?eligiosa) escriben en sus carnets de socio y en muchas otras publicaciones la siguiente frase, sospechosamente similar, de El Se?de los Anillos, de J.R.R. Tolkien (1892-1973): Juntos tomaremos el camino que lleva al Oeste y juntos encontraremos una tierra en donde los corazones tengan descanso.

Tanto Tolkien, cat?o ferviente, como San Agust? diagnostican la enfermedad que muchos padecen sin saber nombrar: el hombre siempre quiere algo mas, su coraz?o encuentra reposo en la sucesi?e eventos, placenteros o no. Agust? que es te?o, dice con claridad que s?en Dios hallaremos el reposo de los corazones. Tolkien, que est?scribiendo literatura del g?ro de fantas? lo expresa de otra forma y anima a tomar el camino que lleva al Oeste donde reposan los corazones. En la Tierra Media de Tolkien, al Oeste s?est?l Mar, un Mar que lleva mas all?e los c?ulos del mundo. M?claro es el rey Elessar en el Ap?ice final del grueso libro: no estamos sujetos para siempre a los confines del mundo, y del otro lado hay algo mas que recuerdos.

Cuando la pel?la de El Se?de los Anillos se estrene dentro de dos semanas en las pantallas de todo el mundo podremos comprobar cu?o de la obra original de Tolkien ha pasado por el cedazo del director. Puede haber razones para la suspicacia: aunque el libro ya inclu?una doncella guerrera (la dama ?wyn), parece que los guionistas tambi?han dado una espada y escenas de acci? la princesa ?ica Arwen, quiz?ara cubrir alg?actado cupo de mujeres espadachinas. Tambi?tiene su gracia que el mago Gandalf, sabio gu?de los h?es, sea interpretado por un activista de la ideolog?gay como es Ian McKellen (elegante actor shakespereano, eso s?

Sin embargo, mas all?e estas suspicacias, parece que la pel?la ser?astante fiel al libro y el director ha insistido en la importancia que se dar? la reflexi?obre la muerte, el amor y la lucha del hombre contra la maquina, los mismos temas que Tolkien se?ba en su obra. Eso son buenas noticias para la cultura cristiana y para una generaci?otra mas!) que ha crecido con hambre de Belleza, Misterio y Verdad y que no sabe ni siquiera que es de eso precisamente de lo que tiene hambre.


El Se?de los Te?os

Tolkien no escribi?lo una novela: El Se?de los Anillos hunde sus ra?s en toda una mitolog?y un mundo detallad?mo, recogido en El Silmarillion. All?sistimos a la Creaci?cuando Eru, el ?ico, re?a los Ainur (esp?tus de naturaleza ang?ca) para que canten ante ? y, creando, den forma al mundo. Ah?mpieza el ciclo de la Tierra Media, del que todo El Se?de los Anillos, con m?de 1.000 paginas, es tan s?un capitulo.

La obra de Tolkien es una mina de material teol?o. En Espa?estacan los trabajos del profesor de la Universidad de Navarra Jos?iguel Odero, sacerdote del Opus Dei y especialista en la relaci?ntre literatura y teolog?en autores como Chesterton, Belloc, Claudel, T.S. Eliot C. S. Lewis y Tolkien, a quien analiza en su extenso ensayo Cuentos de Hadas.

Probablemente lo mejor escrito en espa?sobre Tolkien desde una aproximaci?eol?a sea la tesis del jesuita argentino Ricardo Irigaray, dirigida por Odero, y publicada en una versi?evisada bajo el nombre comercial de Elfos, dragones y hobbits. Irigaray no elude las cuestiones dif?les: muerte e inmortalidad, redenci? salvaci?pecado original, sentido de la creaci?valor del sacrificio, predestinaci? libertad... todo eso est?h?adem?de un tremendo amor por la obra del escritor brit?co. Ricardo Irigaray y otros sacerdotes estuvieron presentes en la creaci?e la Asociaci?olkien Argentina (www.tolkien.org.ar, tan aconfesional como la espa?), y su inspiraci?e advierte en los primeros ejemplares de su revista con monogr?cos dedicados a temas como la Posesividad, la Amistad o la Esperanza, temas tolkinianos donde los haya.

Para el obispo ortodoxo ruso Seraphim Sigrist, la obra de Tolkien tiene la caracter?ica de ser una buena fuente de consejos, y por eso lo utiliza para ilustrar su cap?lo Ermita?(los ermita?son quienes dan consejos a los caballeros art?os) en su libro Theology of Wonder(Teolog?de la Maravilla). El obispo Seraphim es minoritario dentro de la ortodoxia, sin embargo. La juventud rusa ha absorbido durante a?con pasi?a obra de Tolkien pero la jerarqu?m?antioccidental considera que se trata de una operaci?el corrupto occidente para llevar a sus j?es al neopaganismo, a la brujer?o al catolicismo, que para algunos de estos prelados no es mejor opci?br>

Teolog?del icono

Maria Kamenkovich, co-autora junto con su marido Valeri de una de las mejores traducciones al ruso de El Se?de los Anillos, dice que en su ciudad, San Petersburgo, un grupo de al menos una docena de j?es pasaron de la increencia o del neopaganismo al cristianismo, es m? al catolicismo romano, a partir de la obra de Tolkien. La ?ma vez que los vi pensaban ir a Roma a pedir permiso para fundar una orden religiosa, nos comenta la traductora. Para ella, ferviente ortodoxa, como para muchos rusos, El Se?de los Anillos ha representado una r?ga de aire entre la asfixia sin alma del comunismo sovi?co y la deshumanizaci?el capitalismo salvaje.

Hay un itinerario que lleva al lector de Tolkien hacia C.S. Lewis y hacia Chesterton?, se pregunta Mar? S?es algo que se ve mucho. Pero yo los he le? a todos y creo que Tolkien es el m?profundo de los tres. Los Kamenkovich est?ultimando un libro sobre el sentido cristiano de la obra tolkiniana y han encargado un cap?lo al obispo Seraphim.

En el campo cat?o tambi?hay quien desconf?de la obra tolkiniana. El m?duro ha sido el padre Miguel ngel Fuentes, de la web de apolog?ca del Instituto del Verbo Encarnado. La mitad de las acusaciones que hace se parecen a las que los protestantes enuncian acerca de las im?nes e iconos: que distraen, que confunden, que no son usan t?inos b?icos. Y ciertamente, la obra de Tolkien, como los iconos y las im?nes, incluso como la Biblia misma, si se usa mal puede alejar de Dios y llevar a la idolatr?

En este sentido, cabe recordar las palabras del padre Zenon Teodor, uno de los mayores icon?fos vivos, que dice que si el icono no est?nraizado en la adoraci?de Dios, no del icono en s? puede distorsionar la fe de la misma manera que puede hacerlo una teolog?no enraizada en la oraci?La comparaci?e los iconos con la obra de Tolkien tiene otro sentido: los iconos (la Trinidad de Rublev, la Dormici? la Asunci?e la Virgen, etc...) a menudo presentan escenas del Reino de Dios que no salen como tales en la Biblia. Son ventanas abiertas al cielo y cumplen una funci?e carisma prof?co: comunicar a los hombres destellos del Cielo. Algo de esto hay tambi?en la visi?ue Tolkien ten?de la obra art?ica.

Quiz?ambi?la obra de Tolkien es carism?ca en el sentido que le daba San Pablo al t?ino. Un carisma definici?e manual- no es m?que un don que Dios da a alguien para beneficiar a toda la comunidad. Tolkien ten?muy claro que ?ten?un don, es decir, un bien natural o sobrenatural- recibido de Dios. Esto puede verse en su cuento Hoja de Ingle, cuando el pintor, en el M?All?ve su obra completa: Es un don, dijo. Se refer?a su arte, y tambi?a la obra pict?a. Pero cuando un don beneficia a muchos, se convierte en un carisma, en este caso, un carisma de profec? es decir, de anuncio y testimonio del M?All?br>

Frodo contra Harry Potter

La otra acusaci?el padre Fuentes contra la obra de Tolkien es la que afecta al tema de la brujer? En este caso, la prensa cristiana anglosajona ha demostrado alinearse a favor de Tolkien y de su amigo y colega C. S. Lewis y en contra de Harry Potter. Lo explica con claridad Toni Collins en la siempre recomendable www.envoymagazine.com:

El Catecismo de la Iglesia Cat?a afirma inequ?camente: Toda pr?ica de magia o brujer? por la que uno intente utilizar poderes ocultos, para ponerlos a su servicio y tener poder sobrenatural sobre otros incluso si fuese para restaurar su salud- son gravemente contrarios a la virtud de la religi?...) La Iglesia por su parte previene a los fieles contra ello [2117]. Esto es lenguaje fuerte en el catecismo, el mismo lenguaje usado para condenar la lujuria, la fornicaci? el aborto. Los cat?os no pueden, en buena conciencia, tomarse a la ligera este aviso. Si Harry Potter estuviese usando la lujuria, la fornicaci? el aborto para salvar a sus amigos en Hogwarts, seguir?os pensando que sus libros son aceptables para el bien de los ni? Es importante darse cuenta de que la brujer?de la que escribe Rowling presenta un contraste oscuro comparada con la magia de fantas?que aparece en Tolkien o Lewis. Los personajes buenos de la Tierra Media o de Narnia no lanzan hechizos a la gente, no invocan esp?tus y se comunican con ellos como vecinos adorables, no hacen rituales ni mezclan pociones. Los personajes buenos de Hogwarts s?o hacen

Lo cierto es que entender la magia que se hace en la Tierra Media siempre ha sido complicado y se han escrito r? de tinta sobre ella. En nuestro mundo real no existe la magia buena, seg?a doctrina cat?a y la experiencia cotidiana de los sacerdotes exorcistas designados por los obispos. Existe el poder de Dios y existe la brujer? Si la brujer?funciona es por obra sobrenatural maligna, por mucho que en el anuncio del peri?o ponga magia blanca.

En la Tierra Media de Tolkien los luminosos Elfos se extra?cuando ven el uso de la palabra magia entre otras razas: es extra?us? la misma palabra para lo que hacemos nosotros y para los enga?del Enemigo Oscuro. Un cat?o de la Renovaci?arism?ca dir? con bastante propiedad, que los Elfos no lanzan hechizos curativos sino que poseen el carisma de sanaci?o muchos otros carismas, est?listados o no por San Pablo y por los Hechos de los Ap?les).

M?all?el tema de la brujer? cabe se?r que Frodo, el protagonista de El Se?de los Anillos, se enfrenta al mayor Poder Oscuro sin magia de ning?ipo, armado apenas de sus fuerzas desfallecientes y de la amistad de su compa? Sam, y la victoria final no se debe a su fuerza de voluntad, sino a una Providencia que el lector cat?o suspicaz podr?aptar. La diferencia de profundidad ?ca y simb?a entre Frodo lleno de simbolog? cr?icas- y Harry Potter es suficiente para que nos pongamos de lleno del bando del hobbit de Tolkien.


La tentaci?agana

Hay otra cr?ca a El Se?de los Anillos: su facilidad para alimentar tendencias New Age, neopaganas y neogn?cas. Lo cierto es que en la ?ca que se escribi?tas no eran tan fuertes como lo son hoy y el gran enemigo parec?ser todav?el materialismo y cierto cientifismo soberbio encarnado quiz??por el mago corrupto Saruman que por el terrible Se?Oscuro. Pero Tolkien hab?decidido que su fantas?ocurr?en un pasado imaginario muchos siglos antes de Abraham, sin Revelaci?onocida, y no pod?figurar nada reconociblemente judeocristiano. Se parte de un monote?o natural, manifestado en la repulsa por la esclavitud, el derecho del ?ico a recibir toda adoraci? un hero?o pagano pero no desesperado.

Seg?. A. Shippey, excelente conocedor del Tolkien acad?co y del Tolkien escritor, el profesor de Oxford quer?escribir una obra propia de la ?ca del poema altomedieval B?ulf, un poema an?o, escrito sin duda por un cristiano, pero que narra una historia pagana. Tolkien quer?salvar a los h?es paganos.

El dilema de Beowulf era tambi?el de Tolkien. Toda su vida profesional lo puso en contacto con los relatos de los h?es paganos, ingleses, noruegos o godos; era capaz de apreciar sus verdaderas cualidades m?que nadie. Al mismo tiempo no le cab?duda de que el paganismo era d?l y cruel, explica Shippey en El Camino a la Tierra Media, un libro donde se detalla magistralmente c?Tolkien trat? redimir a los paganos que conoci?r la literatura que ?amaba.

Lo cierto es que Tolkien era muy intolerante con el paganismo genuino. Seg?hippey, sin duda recordaba los cuerpos bien conservados en turba, como la expresi?e terror en el rostro de la Reina Gunhilda (evidentemente aun luchando mientras la claveteaban viva). Y ya en 1924 se re?de los neopaganos de la ?ca, acostumbrados a ver por todas partes las divinidades tuertas y de barba roja (en referencia a los dioses n?cos Od?y Thor).

Es de esperar que las personas que disfruten con la obra de Tolkien tengan el buen sentido de seguir el ejemplo de grandes conocedores del paganismo como el desconocido autor de B?ulf, Snorri el autor de las Eddas, C. S. Lewis y el mismo Tolkien y opten por el cristianismo, mito sucedido realmente (como Tolkien explic?Lewis en la noche que llevar?a la conversi?e ?e) y no por mescolanzas neopaganas dise?s por lo general en despachos de California. Pero por supuesto, una fe cristiana desprovista de Misterio, de lo Sagrado, de celebraci?de adoraci?de lo numinoso, nunca podr?educir al tipo de gente que va buscando precisamente estas cosas para reposar su coraz?br>
Sorteados estos peligros, el ?to de masas sostenido que sin duda va a representar El Se?de los Anillos (recordemos que van a estrenarse 3 pel?las, una cada a?puede ser el principio de una cierta reconquista cat?a de la cultura popular. Muchos se dar?cuenta de la sed que ten? y de c?los brebajes de brillantes colores que se venden apenas quitan la sed. El secreto de Tolkien ha sido el de un arte sin complejos que apunta al Arte de Dios. Y as?l escritor brit?co pudo escribir estas palabras:


(En la Encarnaci? la Resurrecci?e Cristo) El arte se ha autentificado. Dios es el Se? de los ?eles y de los hombres... y de los elfos. La Leyenda y la Historia se han encontrado y fusionado. Pero en el reino de Dios, la presencia de los fuertes no subyuga a los d?les. El Hombre redimido sigue siendo hombre. La narraci?la fantas? todav?contin?y deben continuar. El Evangelio no ha desterrado las leyendas; las ha santificado, en particular el final feliz. (...) Quiz?odos los cuentos se tornen reales, mas con todo, una vez redimidos, se parecer?tanto y al mismo tiempo tan poco a las formas con que salen de nuestras manos como el Hombre una vez salvado a la criatura ca? que ahora conocemos.


Para leer una entrevista de Zenit.org a Joseph Pearce sobre la obra de Tolkien puede dar click aqu?/a>

Para leer la interesante historia de conversi?e Joseph Pearce, bi?fo de Tolkien, puede leer esta entrevista que le fue realizada
: Del odio fascista al amor cristiano.




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