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Conclusión del libro Hacia la Santidad
Laicos en la Iglesia /Documentos para la formación

Por: P. Ángel Peña O. A | Fuente: Catholic.net

CONCLUSIÓN

Después de todo lo que has leído en este libro, quisiera preguntarte de nuevo: ¿Quieres ser feliz para toda la eternidad y no sólo para los cuatro días de este mundo? ¿Quieres ser santo? Si crees que es un misión imposible, es que no crees en el poder de Dios, que puede levantarte desde lo más profundo del abismo hasta las alturas de la divinidad. Recuerda el caso del hombre endemoniado de Gerasa. Cuenta el Evangelio que vivía en las tumbas de cementerio, y que nadie podía sujetarlo y que tenía muchos demonios dentro, pues eran una legión, ¿Puede haber algo más imposible que esto? Sin embargo, Jesús expulsó los demonios y aquel hombre se convirtió en un hombre de Dios, en un amigo de Jesús. Quería seguir a Jesús como discípulo, pero Jesús le dijo: “Vete a tu casa y a los tuyos y cuéntales todo lo que el Señor ha hecho contigo y cómo ha tenido misericordia de ti. Y él se fue y comenzó a predicar en la Decápolis cuanto le había hecho Jesús y todos se maravillaban” (Mc 5, 19-20).

¿Recuerdas a San Dimas, el buen ladrón? Tú eres ahora mejor de lo que él fue y ¿no puedes ser santo? No tengas miedo. Jesús te sigue diciendo como a Jairo: “No tengas miedo, solamente confía en Mí” (Mc 5, 36). Pide y recibirás. Pide esta gracia de la santidad, día y noche, mañana y tarde, y verás cómo el Señor toma en serio tu oración. No importa, si no ves progresos, Dios puede hacerte santo en el último momento de tu vida. Dios te dice en su palabra: “Encomienda tu vida al Señor, confía en Él y déjalo actuar” (Sal 36,5).

Pero no seas mediocre, da lo mejor de ti mismo, esfuérzate y haz de Jesús Eucaristía el centro de tu vida. Dile con San Agustín: “Señor, a Ti solo busco, a Ti solo amo y tuyo quiero ser. Mi único deseo es conocerte y amarte” (Sol 1, 1).

De todos modos, no te hagas muchos problemas ni busques hacer grandes penitencias. Recuerda siempre lo que le decía Jesús a la Vble. Consolata Betrone: “Tú piensa sólo en amarme, yo pensaré en ti y en todas tus cosas hasta en los más mínimos detalles”. Tú piensa sólo en amar a Jesús en todas las cosas. Él se encargará de realizar tu deseo de santidad. No te preocupes, Él sabrá cómo y cuando.

Que seas santo. Es mi mejor deseo para ti. Saludos de mi ángel.

Tu hermano y amigo del Perú
P. Ángel Peña O. A. R.
Agustino Recoleto