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Lectio Divina. 25o Domingo del Tiempo Ordinario
Aprende a Orar /Lectio Divina JULIO

Por: P. Martín Irure | Fuente: Catholic.net

El Licdo Orlando Carmona, Ministro de la Palabra, ha elaborado y diseñado una hoja dominical Dios nos habla hoy con la LECTIO DIVINA dominical para el 25o. Domingo del Tiempo Ordinario Ciclo B, de una manera muy sencilla y clara, para imprimirla y poder repartirla a nuestras comunidades.

  • Preguntas o comentarios al autor
  • Licdo Orlando Carmona



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    Marcos 9, 30-37


    1. INVOCA

  • Orar es cuestión de amor. Porque Jesús-Palabra es cuestión de amor. Conocer a Jesús es cuestión de amor. Seguir a Jesús es cuestión de amor.
  • Orar es: responder con amor al Amor, esperar que su Amor invada nuestro pequeño amor. Confiar totalmente en el Amor creador, que siempre renueva todas las cosas.
  • Orar es: experimentar que todo en la vida es amor, que vence el temor, los complejos el pecado y las limitaciones.
  • Orar es: abrir el sagrario de nuestra intimidad para exponerla a los rayos del Sol que quema nuestros fallos y hace arder nuestros fríos y apatías.
  • Nos abrimos al Espíritu, que es la expresión del Amor de Dios a nosotros. Él nos abre la mente y el corazón al sentido de la Palabra. Él nos anima a vivirla, para que transforme nuestra pequeñez.
  • Invocamos al Espíritu con el canto: Veni, Sancte Spiritus:

    Ven, Espíritu Santo,
    te abro la puerta,
    entra en la celda pequeña
    de mi propio corazón,
    llena de luz y de fuego mis entrañas,
    como un rayo láser opérame
    de cataratas,
    quema la escoria de mis ojos
    que no me deja ver tu luz.

    Ven. Jesús prometió
    que no nos dejaría huérfanos.
    No me dejes solo en esta aventura,
    por este sendero.
    Quiero que tú seas mi guía y mi aliento,
    mi fuego y mi viento, mi fuerza y mi luz.
    Te necesito en mi noche
    como una gran tea luminosa y ardiente
    que me ayude a escudriñar las Escrituras.

    Tú que eres viento,
    sopla el rescoldo y enciende el fuego.
    Que arda la lumbre sin llamas ni calor.
    Tengo la vida acostumbrada y aburrida.
    Tengo las respuestas rutinarias,
    mecánicas, aprendidas.
    Tú que eres viento,
    enciende la llama que engendra la luz.
    Tú que eres viento, empuja mi barquilla
    en esta aventura apasionante
    de leer tu Palabra,
    de encontrar a Dios en la Palabra,
    de encontrarme a mí mismo
    en la lectura.

    Oxigena mi sangre
    al ritmo de la Palabra
    para que no me muera de aburrimiento.
    Sopla fuerte, limpia el polvo,
    llévate lejos todas las hojas secas
    y todas las flores marchitas
    de mi propio corazón.

    Ven, Espíritu Santo,
    acompáñame en esta aventura
    y que se renueve la cara de mi vida
    ante el espejo de tu Palabra.
    Agua, fuego, viento, luz.
    Ven, Espíritu Santo. Amén. (A. Somoza)



    2. LEE LA PALABRA DE DIOS Mc 9, 30-37 (Qué dice la Palabra de Dios)

    Contexto bíblico

     
  • Éste es el segundo anuncio que Jesús hace a sus discípulos sobre su futuro como Mesías (v. 30). Los discípulos no le entendían, pues seguían pensando en otros modos de la misión y actuación del Mesías: poderoso, milagrero, ofreciendo cargos importantes a los suyos... En definitiva, soñaban en un reino temporal con ventajas materiales para sus seguidores.
  • La instrucción que Jesús les imparte se dirige a clarificarles el sentido, la misión y la trayectoria del Mesías: servicio, persecución, muerte y resurrección.

    Texto

    1. El Hijo del hombre va a ser entregado (v. 30)

     
  • En este segundo anuncio de la pasión, muerte y resurrección del Mesías, el evangelista Marcos se fija, sobre todo, en la entrega de Jesús a la voluntad del Padre.
  • Con esta expresión, Marcos alude, en primer lugar, a la entrega que Judas realizó por traición: el mismo que le entregó (Mc 3, 19). Y en segundo lugar, se refiere a la entrega de Juan Bautista (1, 14).
  • Pero, tal expresión hay que entenderla también en sentido activo. El mismo Jesús se entregó al proyecto del Padre para la salvación de todos. Alessandro Pronzato señala que: antes que Judas entregara a Jesús, Él mismo ya se había entregado.
  • La palabra entrega esconde toda la actitud radical de Jesús: hombre disponible, obediente, en sintonía siempre con la voluntad del Padre. No hemos de pensar que Dios Padre quiso que su Hijo muriera en la cruz. Fueron los hombres los que le clavaron en cruz. La cruz fue consecuencia de la actitud radical de Jesús: descubrir el verdadero ser de Dios como Padre y de los hombres, como hermanos.
  • La salvación nos viene, sobre todo, por esa entrega de Jesús. Aquí estoy, oh Dios, para hacer tu voluntad (Heb 10, 7).

    2. El que quiera ser el primero, que sea el último de todos y el servidor de todos (v. 35)
     
  • Con toda claridad, Jesús va abriendo a sus discípulos al verdadero sentido de su vocación como Mesías e Hijo del hombre. Su vocación está en la entrega, manifestada en el servicio, en línea con el Siervo de Yavé, descrita por el profeta Isaías (42-55).
  • Jesús advierte a los Doce que han de renunciar a toda pretensión de preeminencia. No admite que alguien pretenda un rango más elevado. Les va a enseñar cuál es la verdadera grandeza de los seguidores del Evangelio.
  • Para eso, Jesús establece claramente la diferencia. Y así señala la oposición: ser primero equivale a ser el último de todos y el servidor de todos.
  • Los Doce ambicionan el puesto más elevado. Cada uno quiere estar por encima de los demás. Pero, Jesús se sitúa en otra perspectiva: la de la cercanía a Él mismo. Y deja bien claro que el puesto del "primero" en su comunidad no está reservado a un individuo o grupo, sino que lo ocupa todo aquel que se haga el último y el servidor.
  • "Primero" no significa superioridad, sino la cercanía al estilo, modos y actitudes de Jesús.

    3. El que recibe a un niño como éste en mi nombre, a mí me recibe (v. 37)
     
  • El niño, en la redacción de Marcos, está cerca de Jesús. No necesita llamarlo como ha hecho con los Doce. El niño está con Jesús.
  • La figura del niño significa las dos actitudes fundamentales anunciadas antes por Jesús.
    - Por su edad, el niño no cuenta nada en la sociedad, puesto que no hace nada productivo. Es el "último de todos".
    - Y, además, es “servidor de todos”. Puesto que no se pone el primero, está al lado de Jesús. Que es el "servidor de todos". Jesús se identifica con el que es último y servidor de todos. Jesús se identifica con los pequeños, con los que no "pintan" nada en la sociedad. El que recibe a un niño como éste en mi nombre, a mí me recibe (v. 37).
  • Son las dos actitudes que crean la nueva familia de Jesús. Ése es mi hermano, mi hermana y mi madre (Mc 3, 35).
  • Cuando "son enviados", los seguidores de Jesús llevan consigo la presencia de quien los envía: el Hijo y el Padre.


    3. MEDITA (Qué me/nos dice la Palabra de Dios)
     
  • En el servicio desinteresado y gratuito está el distintivo del discípulo de Jesús.
  • Me dejo interpelar por Jesús como los discípulos: ¿cuáles son mis anhelos más grandes, qué proyectos llevo en mi vida? ¿De servicio a los demás o de servicio a mí de los demás?


    4. ORA (Qué respondo al Señor)
     
  • Señor, que no me domine el deseo de ser más que los demás, recibir más que los demás, contar más que los otros.
  • Todo lo que soy (cualidades, tiempo, ideales, etc...), quiero ponerlo al servicio del hermano.


    5. CONTEMPLA
     
  • A Jesús, para captar sus gestos, sus palabras y sentimientos. Que Él me dé un repaso para que aprenda a ser de su familia.
  • A Jesús, que habla desde su propia experiencia de "Servidor", disponible siempre para todos.


    6. ACTÚA

    Repetiré con frecuencia, como Jesús: No he venido a ser servido, sino a servir.





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