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Lectio Divina. 17o Domingo del Tiempo Ordinario
Aprende a Orar /Lectio Divina JULIO

Por: P. Martín Irure | Fuente: Catholic.net

El Licdo Orlando Carmona, Ministro de la Palabra, ha elaborado y diseñado una hoja dominical Dios nos habla hoy con la LECTIO DIVINA dominical para el 17o. Domingo del Tiempo Ordinario Ciclo B, de una manera muy sencilla y clara, para imprimirla y poder repartirla a nuestras comunidades.

  • Preguntas o comentarios al autor
  • Licdo Orlando Carmona



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    Juan 6, 1-15


    1. INVOCA

  • Comienzas este tiempo de oración desde la Palabra de Dios. No es cualquier lectura espiritual. Es la misma Palabra que el Señor quiere regalarte. ¡El mejor mensaje!
  • La oración es el diálogo de Amor con Dios, para vivir toda actividad desde el mismo Amor. Y en el Amor de la oración se purifican todos los amores.
  • Descubre, pues, en la oración desde la Palabra esa experiencia de Amor que el Padre te ofrece en su Hijo Jesús y en su Espíritu.
  • Ábrete a esta gran realidad y vivencia. El Espíritu, si le dejas, hará esta hermosa tarea. Invócale, déjate impulsar por el viento y el fuego de este Espíritu.


    2. LEE LA PALABRA DE DIOS (Jn 6, 1-15) (Qué dice la Palabra de Dios)

    Contexto bíblico

     
  • Leemos este texto del Evangelio de Juan. Durante cuatro domingos leeremos el capítulo 6 del Evangelio de Juan. Es un capítulo muy relevante. Amplía el mismo texto de la multiplicación de los panes, que en Marcos sigue al texto que leíamos el domingo pasado.

    Texto

    1. Estaba próxima la fiesta judía de la Pascua (v. 4)

     
  • En el trasfondo de esta narración están presente los acontecimientos del Éxodo y la travesía del pueblo judío por el desierto. Éstos son los detalles:
    1. Jesús pasó a la otra orilla del lago de Tiberíades (v. 1). Juan hace memoria de la Pascua de los judíos y del paso del Mar Rojo al salir de la esclavitud de Egipto. Jesús es el nuevo y definitivo Moisés que conduce a su pueblo hacia la verdadera tierra de la promesa.
    2. Jesús subió a la montaña y se sentó allí con sus discípulos (v. 3). La montaña es el lugar de la manifestación de Dios con los humanos. Recuerda la teofanía de Dios a Moisés en el Sinaí entregándole los mandamientos. Jesús ofrecerá en el ambiente de la Cena pascual el único mandamiento: Les doy un mandamiento nuevo: Ámense los unos a los otros (Jn 13, 34).
    3. Estaba próxima la fiesta judía de la Pascua (v. 4). En la Cena pascual Jesús instituye la Eucaristía. Se ofrece a sí mismo como alimento total y definitivo. En este relato, Jesús multiplica el pan y los peces, símbolo del Pan de la vida, que es Él mismo (Jn 6, 47), y que sustituye al maná bajado del cielo, pan que no daba la vida verdadera (Jn 6, 58).
  • Jesús viene a dar plenitud a los símbolos y realidades que animaron la vida de los creyentes del Antiguo Testamento.
  • Jesús es y realiza la verdadera Pascua, el paso de la esclavitud a la libertad de los hijos de Dios. El paso por su propia muerte hacia la resurrección instituye para los humanos la Pascua plena y definitiva: el paso a la inmortalidad.
  • Él es nuestra Pascua, paso y transformación hacia la vida total. Los cristianos celebramos esta Pascua, el misterio pascual, en cada Eucaristía. Anunciamos tu muerte, proclamamos tu resurrección. ¡Ven, Señor Jesús!

    2. Jesús tomó los panes, y después de haber dado gracias a Dios, los distribuyó entre todos (v. 11)
     
  • Jesús se preocupa de saciar el hambre corporal. Ve la necesidad de los que sufren: enfermedad, hambre, abandono, desprecio, marginación, injusticia… Es el modo cómo la gente entiende que el Evangelio es amor, que busca, por todos los modos, la dignidad de las personas. No hay fraternidad si no hay solidaridad y participación de los bienes entre todos.
  • Pero, Jesús va más allá. Y también se da como verdadero alimento, como el Pan de Vida. Juan, que no narra la institución de la Eucaristía, nos da a entender en este relato, en el gesto y en las palabras de Jesús, que es el Pan verdadero, que se entrega constantemente a todos en la Eucaristía.
  • Jesús es la donación generosa, constante y plena para la vida del ser humano. El que le recibe con fe tendrá la Vida, que es Él mismo.
  • La Eucaristía es la celebración de la fraternidad, de los hermanos en la fe y en el amor. Y la Eucaristía es también compartir con los hermanos el mismo Pan, que incluye el pan, el alimento corporal, para quien lo necesite. La Misa nos convoca para formar asamblea de hermanos. Y nos envía para hacer fraternidad entre los humanos.
  • Jesús inicia la fiesta, el banquete del Reino, la felicidad de todos, pues todos son invitados a participar en esta comida, abundante, exquisita y gratuita.
  • Cada cristiano, nuestra comunidad, nuestra Iglesia ha de vivir de la Eucaristía para compartir con los hermanos y crear fraternidad, familia.


    3. MEDITA (Qué me/nos dice la Palabra de Dios)
     
  • La Palabra me anima a despertar en mí motivos de solidaridad. Jesús lo da todo de sí. Como discípulo suyo, he de ir copiando estos gestos, sinceros y prácticos, de amor compasivo con los necesitados.
  • He de buscar siempre a Jesús, en su Palabra y en su Pan, la verdadera intimidad y vida con Él. Pues, siendo Él la Palabra y el Pan, tendré las fuerzas necesarias para colaborar con Él. Siempre me estará preguntando qué parte de mí estoy dispuesto a dar para alimentar a tanta gente hambrienta del pan material y de la Palabra.
  • La Eucaristía es la donación de Jesús, la actualización de su entrega hasta la muerte a favor de los humanos. ¿Cómo vivo tal misterio?


    4. ORA (Qué le respondo a la Palabra)
     
  • Perdona, Jesús, mi indiferencia ante la necesidad de mis hermanos. Quiero seguir tus modos de entrega generosa y compartir lo que tengo con los que más lo necesitan.
  • Quiero comprender tu donación personal y gratuita. Y quiero seguir el testimonio que me das. Haz que siga tus huellas, tu estilo, tu entrega, tu compasión, tu Amor.


    5. CONTEMPLA
     
  • A Jesús, que lo da todo de sí, para dar la Vida verdadera y total.
  • A tantos hermanos, que se desviven por ayudar generosamente al necesitado.
  • A mí mismo, débil, egoísta, indiferente ante el sufrimiento ajeno.


    6. ACTÚA
     
  • Recordaré con frecuencia la oferta de Jesús: Yo soy el Pan vivo bajado del cielo. El que coma de este Pan vivirá para siempre (Jn 6, 51).









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