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Lectio Divina. 15o Domingo del Tiempo Ordinario
Aprende a Orar /Lectio Divina JULIO

Por: P. Martín Irure | Fuente: Catholic.net

El Licdo Orlando Carmona, Ministro de la Palabra, ha elaborado y diseñado una hoja dominical Dios nos habla hoy con la LECTIO DIVINA dominical para el 15o. Domingo del Tiempo Ordinario Ciclo B, de una manera muy sencilla y clara, para imprimirla y poder repartirla a nuestras comunidades.

  • Preguntas o comentarios al autor
  • Licdo Orlando Carmona



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    Marcos 6, 7-13

    1. INVOCA

  • Inicia con interés este tiempo de comunicación con el Señor. Porque Él es quien te va a manifestar su intimidad por medio de su Palabra.
  • Adopta la actitud de quien escucha con atención y con devoción.
  • La oración es la respuesta de fe a los acontecimientos de la vida.
  • Creer en el poder de la oración es disponerse a saber que la vida siempre tiene sentido.
  • Invoca al Espíritu, que te inspira el sentido verdadero de la Palabra y te da el ánimo y la fortaleza para llevarla a la práctica. Ábrete a su soplo benéfico.


    2. LEE LA PALABRA DE DIOS Mc 6, 7-13 (Qué dice la Palabra de Dios)

    Contexto bíblico

     
  • Jesús había elegido a los Doce para que estuvieran con él y para enviarlos a predicar (Mc 3, 14). Han estado en la escuela de Jesús, aprendiendo su estilo, su vocación y su misión. Como discípulos han convivido con el Maestro y entre sí. Y ya están dispuestos a ser misioneros para llevar a otros el mismo Evangelio, la Buena Noticia de Jesús.

    Texto

    1. Llamó a los Doce y comenzó a enviarlos de dos en dos (v. 7)

     
  • Jesús sigue incansable su misión de predicador del Reino, es decir, la salvación que Dios quiere ofrecer por medio de su Hijo. También Jesús ha preparado a doce de sus discípulos para que sean los continuadores de su mensaje y misión.
  • Están aprendiendo, como discípulos, del estilo y modos de Jesús. Y llega el momento de ser enviados, de ser apóstoles (apóstol significa enviado). Los constituye misioneros de su Evangelio.
  • El discípulo, sin dejar de serlo a lo largo de su vida, es enviado como misionero, asumiendo la responsabilidad de trasmitir la Buena Noticia del Amor de Dios, que libera y salva.
  • La misión del discípulo nace de la misma misión de Jesús. Es la prolongación de lo que Jesús está realizando. Jesús es el que llama, el Maestro y el Misionero principal. En su nombre son enviados, son consagrados apóstoles. Ellos salieron a predicar y exhortaban a la conversión. Expulsaban muchos demonios, ungían con aceite a muchos enfermos y los sanaban (vs. 12-13).
  • Y los envía de dos en dos (v. 7). El testimonio de dos era válido en el pueblo judío. Los cristianos siguieron esta costumbre. Es el pequeño signo que manifiesta a la comunidad. Para significar que los que aceptan el Evangelio también formen comunidad, es decir, Iglesia.

    2. Les ordenó que no tomaran nada para el camino (v. 8)
     
  • La sobriedad y la austeridad de vida son características del apóstol del Evangelio. Es el desprendimiento total: comida, dinero y ropa de repuesto. ¡Ligeros de equipaje! El misionero ha de poner toda su confianza en el Señor, que los envía, y en la gente que los recibe. Es un signo que hace más “creíble” el Evangelio. El apóstol no busca bienes de la tierra, no predica apego al dinero. El apóstol se apoya en la fortaleza que el Señor le confiere. El que tiene bienes se dedicará a cuidarlos y a cultivarlos. Por eso, el misionero debe desprenderse de todo lo que le pueda sujetar a un lugar y a un estilo de vida. Tiene que ser itinerante.
  • Si en un sitio no los reciben, váyanse de allí y sacudan el polvo de la planta de los pies, como testimonio contra ellos (v. 11). Un discípulo cargado se hace sedentario, se sujeta a un lugar y a una tierra. La misión es… comisión, es decir, misión compartida con otros discípulos y misioneros.
  • La Iglesia debe realizar su misión evangelizadora al estilo de los primeros apóstoles, no fundamentada en los medios humanos (a veces útiles para la misión), sino, sobre todo, apoyados en la fortaleza de Quien los envía.
  • La acogida y el rechazo son notas características de la misión. El discípulo, como Jesús, tiene que proclamar y brindar el mensaje. Ante el rechazo, el misionero ha de comprender que el Evangelio no es una instrucción. Es un mensaje que compromete, que confronta toda la vida, que lleva división allí donde supuestamente había paz. La misión es una lucha permanente contra las fuerzas del mal. El misionero es testigo, que vive según lo que predica. El evangelizador no es únicamente un maestro que enseña una doctrina. Es el testigo que se compromete con la causa del Evangelio y que propone la conversión, el cambio de vida.


    3. MEDITA (Qué me/nos dice la Palabra de Dios)
     
  • El Evangelio hay que vivirlo y debe transformar, en primer lugar, al discípulo. Es una vocación a la que llama el Señor. El Evangelio es misión: envío para pregonar que Dios nos ama y nos salva.
  • La misión está, sobre todo, para que el discípulo de Jesús se convierta al Evangelio. Y ésta es la tarea constante del misionero: su propia conversión.
  • La misión me exige: revisar mis valores y actitudes, dejar cierto estilo de vida cómoda, estar dispuesto a emprender el camino. Y a proclamar la Buena Noticia en ambientes acogedores y hostiles.
  • La misión está también en mi familia, entre los amigos y conocidos. Y la misión se pregona, sobre todo, con el testimonio de una vida austera y entregada al servicio del Evangelio.


    4. ORA (Qué le respondo al Señor)
     
  • Señor, me dices que, para ser apóstol, debo renunciar a muchas cosas que me sujetan a mi comodidad. Me pides que vaya confrontando mi vida con la austeridad de un itinerante.
  • Te pido perdón, Padre, por mi debilidad y pereza, por mi respuesta escasa a mi vocación de ser misionero y apóstol.
  • Y te doy gracias, porque en esta aventura y proyecto de dar a conocer el Evangelio, me has elegido. Que sepa responder, con tu gracia y ayuda, a esta vocación a la que Tú me llamas.


    5. CONTEMPLA
     
  • Me quedo sobrecogido por la llamada que el Señor me hace constantemente para ser misionero de su Amor.
  • Veo a Jesús que me envía para dar a conocer la Buena Noticia del Amor de Dios a muchas gentes, que se olvidaron de Él.


    6. ACTÚA
     
  • Repetiré como Pedro: Sólo porque tú lo dices (por tu Palabra), echaré las redes (Lc 5, 5).







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