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Lectio Divina. 13o Domingo del Tiempo Ordinario
Aprende a Orar /Lectio Divina JULIO

Por: P. Martín Irure | Fuente: Catholic.net

El Licdo Orlando Carmona, Ministro de la Palabra, ha elaborado y diseñado una hoja dominical Dios nos habla hoy con la LECTIO DIVINA dominical para el 13o. domingo Tiempo Ordinario Ciclo B , de una manera muy sencilla y clara, para imprimirla y poder repartirla a nuestras comunidades.

  • Preguntas o comentarios al autor
  • Licdo Orlando Carmona



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    Marcos 5, 21-43


    1. INVOCA

  • Prepara tu ánimo para entrar en este tiempo de oración.
  • Sabes lo de Santa Teresa de Jesús: “Orar es tratar de amistad con quien sabemos nos ama”.
  • Dios Padre te ama infinitamente. Y lo ha manifestado claramente en la venida de su Hijo Jesús. Todos sus gestos y palabras son fruto del Amor, para decirnos que nos ama.
  • Y la oración, como el amor, no es un medio para nada. Es un fin en sí misma.
  • La Palabra que la Liturgia nos propone es para suscitar tu respuesta a Jesús.
  • Ábrete al Espíritu de Jesús y del Padre, con toda decisión. Verás cómo vives intensamente este diálogo y cómo tu vida va cambiando.
  • Invoca al Espíritu desde tu limitación y pequeñez. Él te inspirará y te animará.


    2. LEE LA PALABRA DE DIOS (Mc 5, 21-43) (Qué dice la Palabra de Dios)

    Contexto bíblico

     
  • Marcos nos relata dos milagros de Jesús. Se entrecruzan los dos. Y manifiestan, una vez más, que Jesús viene a ofrecer y a hacer posible la liberación, la vida y la salvación.
  • Podemos señalar estos aspectos comunes:
    - son dos mujeres las que reciben el beneficio de la acción milagrosa de Jesús;
    - en los dos casos, hay una trasgresión, liberación y superación, por parte de Jesús, de una ley que esclaviza la dignidad de la mujer;
    - la multitud no favorece la acción de Jesús, pues lo apretujaba (v. 24) y se burlaban de él (v. 40).
  • En los dos casos, Jesús queda impuro según la ley, por haber sido tocado por una mujer impura (la hemorroísa) y por haber tocado a una niña muerta.

    Texto

    1. Hija, tu fe te ha salvado (v. 34)

     
  • En el diálogo que promueve Jesús, trata de despertar la fe de los oyentes y, sobre todo, de la mujer enferma. Jesús atiende a aquella mujer sin nombre, sin nadie que le presente, una desconocida y marginada, que llevaba ya doce años enferma, y había sufrido mucho con los médicos (vs. 25-26). Y, además, por su enfermedad estaba declarada como “impura” por le ley.
  • La mujer enferma hace un esfuerzo supremo, social y legal, por acercarse y tocar a Jesús. Se expone a una condenación total por parte de la sociedad religiosa, por atreverse a tocar a un hombre. Pero, le va la vida en este gesto. Y supera todas las resistencias, por recuperar la salud.
  • De Jesús sale una fuerza (v. 30). Y atiende a la mujer que le había tocado. Percibe la diferencia entre “apretujar y tocar”. Pues sintió que salió de Él la fuerza sanadora.
  • Jesús realiza una doble liberación: la corporal y la social. Pues la enferma queda sanada de su enfermedad y liberada de su condición de “mujer impura”. Jesús viene a dar la salud integral: personal, social, material y espiritual.
  • Jesús descubrió en aquella mujer la confianza en Él. Y reconoce que, por la fe, aquella mujer recuperó su salud y su integración en la sociedad civil y religiosa.

    2. Niña, levántate (v. 41)
     
  • En el caso de la hija de Jairo, Jesús manifiesta todavía un poder más extraordinario: devuelve la vida corporal, resucitando a la niña de doce años.
  • Los empleados de Jairo declaran ya la muerte de la niña. Tu hija ha muerto, no sigas molestando al Maestro (v. 35). Manifiestan la desilusión y desesperanza. No sabían nada ni presentían el poder de Jesús, que vence toda clase de obstáculos y dificultades que presentan los asistentes
  • ¡Cuántas veces caemos también nosotros en la desesperación! Pedimos algún bien material, pero el Señor va más allá y nos da la paz y la ilusión al recibir un favor mayor que el solicitado en la oración.
  • Los asistentes ven como algo imposible que la niña recupere la vida. Pero sobresale el poder de Jesús, que busca, por encima de todos los lamentos y obstáculos, la vida total de la niña. La admiración envolvió a los presentes (v. 42).
  • Jesús se presenta no sólo con sus rasgos divinos, sino también como un personaje lleno de gestos humanos. Suaviza el portento de sus signos y resalta los rasgos sencillos: ¿Quién ha tocado mi ropa? (v. 30); la niña no ha muerto, está dormida (v. 39).
  • Cuando los hombres hacen duelo por la muerte (vs. 38-39), Jesús devuelve la calma y obra el milagro de la vida.


    3. MEDITA (Qué me/nos dice la Palabra de Dios)
     
  • Jesús viene a dar vida, a liberar de las opresiones que denigran la dignidad del ser humano, como miembro de una sociedad y como hijo de Dios.
  • La fe tiene efectos curativos, sobre todo, en el interior de la conciencia y en la estructura psicológica de la persona. La confianza en el Señor que nos sana puede hacer el milagro de poner nuestra colaboración personal para el desempeño más adecuado de nuestra conducta.
  • La fe en Jesús va más al fondo que una curación física. Va a la raíz de nuestros desajustes como personas y como hijos de Dios. La salud corporal, recuperada y mantenida por el milagro constante de la medicina, también nos puede colocar en la actitud de abordar la sanación de nuestras taras psicológicas y espirituales, incluido el pecado.


    4. ORA (Qué le respondo al Señor)
     
  • Jesús, buen amigo, que vienes a devolver toda la dignidad a cada persona, destruida con frecuencia por nuestras limitaciones, abusos y pecados. Haz que colabore siempre con ese poder tuyo que nos regalas, para que viva más plenamente. Haz que crezca como hijo de nuestro Padre, según la medida de tu grandeza.
  • Viviendo con autenticidad el amor, crezcamos en todo hacia aquel que es la cabeza, Cristo (Ef 4, 15).


    5. CONTEMPLA
     
  • A Jesús que va sanando cuerpos y espíritus, que devuelve la vida corporal y la espiritual.
  • A Jesús, que se acerca hasta ti, para ofrecerte su Aliento de vida y de gracia.


    6. ACTÚA
     
  • Repetiré con frecuencia: Tú eres el camino, la verdad y la vida (Jn 14, 6).








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