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Lectio Divina. 33o Domingo del Tiempo Ordinario
Aprende a Orar /Lectio Divina JULIO

Por: P. Martín Irure | Fuente: Catholic.net

El Licdo Orlando Carmona, Ministro de la Palabra, ha elaborado y diseñado una hoja dominical Dios nos habla hoy con la LECTIO DIVINA dominical para el 33o. Domingo del Tiempo Ordinario Ciclo B, de una manera muy sencilla y clara, para imprimirla y poder repartirla a nuestras comunidades.

  • Preguntas o comentarios al autor
  • Licdo Orlando Carmona



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    Marcos 13, 24-32


    1. INVOCA

  • Preparamos el ambiente para la oración. Hagamos el silencio exterior (evitar ruidos, llegar a tiempo, preparar la Biblia, la hoja...). Hagamos el silencio interior (evitemos las distracciones, abramos nuestro espíritu a la inspiración el Espíritu).
  • Orar es: entrar en un camino que desconoce la mediocridad y el aburrimiento.
  • Orar es: caminar por la vía que nos conduce a perdernos en el abismo luminoso del Creador.
  • Orar es: experimentar lo que nos dice Jesús: Sin mí nada pueden hacer.
  • Orar es: experimentar que sin ese Amor gratuito que recibimos nada somos, porque carecemos de ese don de cada uno que nos sume en el gozo del Don total.
  • Invocamos y nos abrimos al Espíritu, cantando Veni, Sancte Spiritus:

    Ven, Espíritu Santo,
    te abro la puerta,
    entra en la celda pequeña
    de mi propio corazón,
    llena de luz y de fuego mis entrañas,
    como un rayo láser opérame
    de cataratas,
    quema la escoria de mis ojos
    que no me deja ver tu luz.

    Ven. Jesús prometió
    que no nos dejaría huérfanos.
    No me dejes solo en esta aventura,
    por este sendero.
    Quiero que tú seas mi guía y mi aliento,
    mi fuego y mi viento, mi fuerza y mi luz.
    Te necesito en mi noche
    como una gran tea luminosa y ardiente
    que me ayude a escudriñar las Escrituras.

    Tú que eres viento,
    sopla el rescoldo y enciende el fuego.
    Que arda la lumbre sin llamas ni calor.
    Tengo la vida acostumbrada y aburrida.
    Tengo las respuestas rutinarias,
    mecánicas, aprendidas.
    Tú que eres viento,
    enciende la llama que engendra la luz.
    Tú que eres viento, empuja mi barquilla
    en esta aventura apasionante
    de leer tu Palabra,
    de encontrar a Dios en la Palabra,
    de encontrarme a mí mismo
    en la lectura.

    Oxigena mi sangre
    al ritmo de la Palabra
    para que no me muera de aburrimiento.
    Sopla fuerte, limpia el polvo,
    llévate lejos todas las hojas secas
    y todas las flores marchitas
    de mi propio corazón.

    Ven, Espíritu Santo,
    acompáñame en esta aventura
    y que se renueve la cara de mi vida
    ante el espejo de tu Palabra.
    Agua, fuego, viento, luz.
    Ven, Espíritu Santo. Amén. (A. Somoza)



    2. LEE LA PALABRA DE DIOS Mc 13, 24-32 (Qué dice la Palabra de Dios)

    Contexto litúrgico

     
  • Estamos terminando el año litúrgico. El próximo domingo, solemnidad de Cristo Rey, será el último domingo. Y así, dentro de quince días, comenzaremos el Tiempo de Adviento, preparación para la Navidad.
  • De ahí que los Evangelios de este domingo en los tres ciclos nos hablan del final de los tiempos.

    Contexto bíblico
     
  • Marcos dedica el capítulo 13 de su Evangelio a hablarnos de la última venida de Jesucristo (parusía). Y lo hace (como los otros evangelistas) en un lenguaje apocalíptico, difícil de interpretar. Este estilo de escribir habla de cataclismos de la naturaleza. Y sabemos que hay que tener mucho cuidado en no interpretarlo literalmente (como hacen ciertas iglesias o sectas protestantes).

    Texto

    1. El sol se oscurecerá... (v. 24)

     
  • En el Antiguo Testamento, los astros aparecen como objeto de culto a los dioses falsos. Dar culto a Yavé o dar culto a los astros establecía la distinción entre Israel y los paganos (Dt 4, 19s; 2 Re 17, 16; Jr 8, 2; Ez 8, 16).
  • El sol y la luna representan aquí a los falsos dioses y a los poderes políticos opresores. Por eso, el desastre del universo indica que el mundo pagano sufrirá el eclipse de los falsos dioses. Y ante el auténtico Mesías, los valores y poderes representados en los falsos dioses quedarán juzgados como caducos e inaceptables.
  • Las estrellas irán cayendo del cielo y las fuerzas celestes se tambalearán (v. 25). Marcos ve a estas fuerzas o potencias en oposición al Padre del cielo (Mc 11, 25). Son las fuerzas que han querido usurpar el lugar del Padre en la salvación de los hombres. Son las fuerzas de muerte frente a las fuerzas de vida, que provienen de Dios.
  • Lo mismo que el templo y las instituciones judías caerán por rechazar el mensaje de Jesús y dar muerte al Hijo del hombre, así también los regímenes paganos opresores caerán por rechazar el mensaje de Jesús, predicado por los discípulos en el mundo entero (Mc 13, 10). (Cuando Marcos escribe su evangelio, hacia el año 70; el templo y las instituciones judías habían sido disueltas por el ejército romano).

    2. Verán venir al Hijo del hombre (v. 26)
     
  • Es el mensaje central de todo el texto que hoy leemos. El texto no dice que la venida al final de los tiempos será para juzgar. La venida del Hijo del hombre será salvífica.
  • El lenguaje apocalíptico no pretende meter miedo ante los últimos días de la historia. Es un lenguaje de esperanza, por la liberación y salvación que se nos otorga. El Señor viene para recoger a sus elegidos.
  • La expresión Hijo del hombre, usada por Jesús a lo largo del Evangelio, indica que pretende corregir las interpretaciones abusivas, de poder, que atribuían al título y misión del Mesías.
  • La vocación de Mesías que asume Jesús es aquella que está al servicio de la salvación del pueblo. Por esta causa, Jesús se enfrenta al poder religioso y al poder civil. Y por la misma causa, Jesús está dispuesto a ir a la muerte, porque confía totalmente en el Padre, que le resucitará.
  • Al final de los tiempos, el Mesías vendrá a completar la liberación iniciada y a llevar a la plenitud y a la gloria a todos los elegidos dispersos por la tierra.
  • No es el temor sino la esperanza la que ha de brotar ante la venida y presencia definitiva del Salvador como Mesías.

    3. En cuanto al día y la hora, nadie sabe nada... sino sólo el Padre (v. 32)
     
  • Los discípulos habían preguntado a Jesús por el momento del fin de la humanidad. Jesús responde categóricamente: Sólo el Padre lo sabe. La responsabilidad en la espera y en la preparación la pone Jesús en cada uno, como fruto de la confianza en el plan de Dios.
  • No es importante conocer el momento. Sino saber que está todo en manos del Padre. Padre es el nombre con que la nueva humanidad, los cristianos, invocan a Dios, al Creador.
  • En la confianza a Dios, el cristiano ha de estar trabajando su vida, porque el Señor viene constantemente para ir realizando nuestra transformación.


    3. MEDITA (Qué me/nos dice la Palabra de Dios)
     
  • El cristiano no debe vivir con el miedo o temor a la última venida del Mesías. Porque Él viene trayendo siempre la salvación.
  • Hay que vivir constantemente recibiendo la salvación, aceptando y esperando la presencia de Dios cada día. No sólo como un acto de preparación para la muerte.
  • La última venida del Señor, para cada uno, será en el momento de abandonar este mundo, en el momento de morir. Por eso, la Palabra nos anima a vivir siempre vigilantes (v. 35), atentos a los signos de los tiempos, que nos presentan continuamente la salvación de Dios en nuestra historia.


    4. ORA (Qué le respondo al Señor)
     
  • Tú eres, Jesús, el Señor de la historia. Tú has venido para hacer de nuestro tiempo y obras una historia de salvación. Haz que te reconozcamos presente en nuestro mundo, en nuestra vida concreta. Porque de Ti nos viene toda la salvación.
  • Que te busquemos siempre a Ti, presente en los seres, en el tiempo, en las personas, para que en el momento de nuestro paso a la eternidad sea una verdadera Pascua (paso) a la felicidad total.


    5. CONTEMPLA
     
  • Con fe y confianza contempla a Jesús Mesías, que vencerá todos los signos de muerte y hará florecer la vida.
  • A ti mismo, que vas intentado seguir como discípulo a Jesús, en esperanza y vigilancia.


    6. ACTÚA
     
  • Miraré mi tiempo como tiempo de salvación, para agradecer al Señor, que me la regala.
  • Repetiré: Enséñanos, Señor, el camino de la vida (Salmo 15, salmo responsorial).









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