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Lectio Divina. Bautismo del Señor.
Aprende a Orar /Lectio Divina JULIO

Por: P. Martín Irure | Fuente: Catholic.net

El Licdo Orlando Carmona, Ministro de la Palabra, ha elaborado y diseñado una hoja dominical Dios nos habla hoy con la Lectio Divina del Bautismo del Señor Ciclo B de una manera muy sencilla y clara, para imprimirla y poder repartirla a nuestras comunidades.

Preguntas o comentarios al autor      Licdo Orlando Carmona

 

Mc 1, 7-11


1. INVOCA

  • Prepara tu ánimo y el ambiente para entrar en oración, escucha y respuesta a la Palabra que el Señor te va a regalar en este rato.
  • Sabes que la oración es, antes que nada, escuchar y escuchar el mensaje que Dios te va a trasmitir por medio de su Palabra.
  • La oración, recuerda, es cuestión de experimentar el Amor. Déjate envolver y arropar por ese Amor. Te sentirás bien.
  • Invoca, pues, al Espíritu, viento y fuego, para entrar en ese onda del Amor y de su inspiración.


    2. LEE LA PALABRA DE DIOS Mc 1, 6b-11 (Qué dice la Palabra de Dios)

    Contexto litúrgico

     
  • Dentro del ciclo de Navidad, hoy celebramos la fiesta del Bautismo del Señor. Con esta fiesta, concluye el ciclo navideño.

    Contexto bíblico
     
  • Este relato, como el de Mateo y Lucas, más que un dato histórico nos quiere trasmitir el misterio que Jesús vive y experimenta. Es una teofanía o manifestación del Padre y del Espíritu, para ungir a Jesús, antes de comenzar su misión de evangelizador itinerante.
  • Marcos quiere desvelar y ofrecer a los lectores de su Evangelio la identidad de este personaje humano, que también se acerca a recibir el bautismo de penitencia que administra Juan el Bautista.

    Texto

    1. Detrás de mí viene el que es más fuerte que yo (v. 7)

     
  • Marcos va despejando la incógnita sobre este Jesús de Nazaret. Que se presenta, humilde y desconocido, esperando el bautismo penitencial, en la fila de los pecadores.
  • El testimonio que Juan da sobre Jesús va abriendo ante los presentes la calidad de aquel que llega a recibir su bautismo: Yo los bautizo con agua, pero él los bautizará con el Espíritu Santo (v. 8). Éste es el primer testimonio sobre Jesús que nos trasmite Marcos. El último será el del centurión romano: Verdaderamente este hombre era el Hijo de Dios (Mc 15, 39).
  • Y en el paréntesis señalado por estos dos testimonios, el evangelista nos irá desplegando, a lo largo de su evangelio, toda la persona, figura y misión de Jesús.
  • Marcos nos describe el contraste. Un Jesús que llega en total anonimato desde Galilea a las orillas del río Jordán, y que se “pierde” entre los pecadores, es presentado por Juan como: más fuerte que yo.
  • Resalta, sobre todo, en este relato la humildad de Jesús, que se hace reo de pecado (2 Cor 5, 21), para transformarse en Hijo amado, en quien el Padre se complace (v. 11).

    2. Tú eres mi Hijo amado, en ti me complazco (v. 7)
     
  • En esta escena confluyen en Jesús tres rasgos importantes:
    1. Su nombre: Jesús significa “Dios salva”.
    2. Abandona su aldea de Nazaret, donde se había criado.
    3. La experiencia íntima con el Padre.
     
  • Jesús pasa de ser Siervo y pecador (aunque inocente), a ser el Hijo amado.
  • Jesús cambia su condición de vecino anónimo de Nazaret y comienza su misión de profeta recorriendo los caminos de Palestina.
  • Jesús pasa de recibir un bautismo penitencial a ser quien va a instituir el verdadero Bautismo, que transforma al ser humano en hijo de Dios.
     
  • Con la venida de Jesús al Jordán, comienza ya la Nueva Historia, la Nueva Alianza de salvación:
    - El río Jordán, antes frontera entre el desierto y la tierra prometida, marca también el lugar sagrado que da paso a la verdadera tierra de promisión, que es Jesús.
    - Las aguas de este río, que sólo ofrecen un rito penitencial, con Jesús se ven santificadas para celebrar el verdadero bautismo, que nos hace hijos de Dios, hermanos y discípulos de Jesús y miembros de la comunidad de la Iglesia.
    - Los cielos quedan abiertos (v. 10) hacia la tierra, porque en y por Jesús, se realiza ya la Nueva y eterna Alianza, el pacto de Dios con los hombres y de éstos, representados en Jesús-hombre, con Dios.
    - El ser humano, en Jesús y por Jesús, es ya: el hijo amado del Padre (v. 11) para siempre. Jesús nos enseña a invocar a Dios como Padre. En la realidad de nuestra condición humana e incluso en nuestras limitaciones y pecados, escuchamos siempre la Voz del cielo, tú eres mi hijo amado, que nos trasmite el Amor y la ternura de Dios. Para esto viene Jesús, para unir el cielo con la tierra, a Dios con el hombre. En Jesús, la unión es perfecta. Y Jesús la va realizando en cada uno de nosotros.


    3. MEDITA (Qué me/nos dice la Palabra de Dios)
     
  • El Inocente Jesús se “hace pecado”, para que el pecador se convierta a Dios. A quien no cometió pecado, Dios lo hizo por nosotros reo de pecado, para que, gracias a él, nosotros nos transformemos en salvación de Dios (2 Cor 5, 21).
  • Jesús santifica las aguas, para regenerar mi vida y consagrarla a Dios.
  • Jesús se ubica en la frontera entre la Antigua Ley (el desierto, el Sinaí) y la Nueva Alianza, la misericordia, el perdón, el Amor, la nueva criatura en el bautismo.


    4. ORA (Qué le respondo a la Palabra)
     
  • Siento la Palabra del Padre dirigida a mí: Tú eres mi hijo amado, en ti me complazco (v. 11). Por esto te doy gracias, Padre, porque en Jesús me haces hijo tuyo. Me amas y estás siempre con el Hijo y el Espíritu dándome ese Amor infinito.
  • Gracias te doy, Padre, porque en Jesús y en el Espíritu me haces hijo predilecto tuyo.


    5. CONTEMPLA
     
  • A Jesús, que se humilla en la fila de los pecadores, experimentando nuestra debilidad.
  • A Jesús, que recibe la exaltación del Padre, declarándolo Hijo amado.
  • A ti mismo, que por el bautismo recibiste la condición de hijo de Dios y hermano de Jesús.


    6. ACTÚA
     
  • Haré resonar en mi interior con frecuencia: tú eres mi hijo amado, en ti me complazco.
  • Y cantaré aleluya porque Dios me demuestra su Amor en Jesús, por el Espíritu.




     
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  • P. Martín Irure






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