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Ventajas de una familia numerosa
Familias Católicas /Familias Numerosas

Por: María Martha Berola de Barrio |

Una familia numerosa hoy en día, sobre todo en Europa, es algo “fuera de lo común”, pero a la vez soy testigo que es objeto de admiración.

Soy argentina y vivo en Croacia, tengo siete hijos y muchas veces me han dicho: “¡que honor, la felicito!” algo que en los países de Latinoamérica en general no causa esa reacción, pues no es tan extraño, aunque la vida «moderna» también influyó en esas latitudes .

Es que una familia grande no va de la mano del feroz consumismo. ¿Cuánto necesitaríamos para comprarles a cada uno un teléfono celular? ..y más si es de aquellos que tienen las mil y una sinfonías y una especial para mamá cuando llama.
Desde los primeros años del colegio primario la mayoría ya lo tienen ...y no justamente como medio de seguridad.

¿Qué pasa aquí en Europa? ¿Es que ya es algo imposible pensar en una familia grande? a pesar de que muchos lo ven como una bendición, no se animan.

Lógicamente conlleva un trabajo mucho más grande, pero las ventajas y satisfacciones son muchas más aun. Primero porque como seres creados por Dios nuestra cercanía a Él es mayor.
Con el sacramento del matrimonio empezamos a recorrer otro camino y en él, si Dios así lo permite llegan los hijos. Participamos del poder creador de Dios y por eso el amor humano es santo, noble y bueno.

Muchos me dicen: “¿Pero...cómo?, ¡Con todo lo que se necesita! ¿Cómo llegar al fin del día?”.

Mantener a un hijo no es darle todo, es darle lo necesario para que viva dignamente, crezca sano, tenga acceso a la escolaridad y además, como cristianos, permitirles que reciban formación espiritual.
Dándole de más a un niño le estamos haciendo daño, no un bien.
En las familias numerosas es casi imposible darles de más.

En una familia numerosa, en la crianza de los niños, casi naturalmente se incentivan virtudes como el respeto, generosidad, simpleza, orden, el ser sociables, el ser medidos y la responsabilidad. La familia es como una carreta en donde todos deben tirar y los hermanos mayores tienen ciertas obligaciones, como transmitir las normas y costumbres familiares y dar buenos ejemplos, orientar en distintas áreas a sus hermanos, en estudios, amistades tiempo libre y desde luego buenos consejos.
Los principios posmodernos, como el materialismo, consumismo, hedonismo, dualismo, individualismo, etc, no encuentran en la familia numerosa buen campo de cultivo.

Una casa con muchos hijos es difícil encontrarla vacía, tiene vida, es alegre, siempre le hace falta algo a alguien ... sus integrantes desarrollan su imaginación para poder lograr metas, cultivarse, estudiar, salir adelante. Verdaderamente conmueve ver un hogar que por encima de las pequeñas contradicciones diarias, o de ciertas necesidades, se percibe un cariño hondo y sincero, una tranquilidad -a pesar del bullicio de ser tantos- que es fruto de una fe real y vivida.

Cada hijo que nos concede Dios es una gran bendición divina: ¡no le tengamos miedo a los hijos!

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