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Autor: Laura Cremades Granja | Fuente: Yo Influyo La educación comienza en el seno materno
Desde antes de la concepción del bebé, los padres aportan no sólo la carga genética, sino también sus intenciones y sus aspiraciones en cuanto al bebé
A veces pasamos por alto que un bebe es una
persona como usted y como yo. Si lo tenemos en
cuenta, sera mas facil tratarlo como nos gustaria que nos
trataran, tatarlo bien incluso a las tres de la mañana
o cuando parece que no quiere dormir o comer. Si
lo tenemos en cuenta, tambien podremos comprender que no es
razonable esperar que coma cantidades grandes de comida o que
acepte algo que la logica y el sentido comun desaconsejan.
También si se le considera como persona, se recordara continuamente
que lo propio es amarle y enseñarle a amar y
eso solo en la convivencia y en el primer contacto
que el o ella tengan con otras personas: sus padres
y hermanos.
Si educar es ayudar a sacar lo mejor
de una persona, conviene empezar cuantoantes. Desde antes de la
concepción del bebé, los padres aportan no sólo la carga
genética, sino también sus intenciones y sus aspiraciones en cuanto
al bebé.
Conviene que los que van a ser padres acepten
con sencillez y humildad la historia que cada uno ha
vivido, que perdonen lo que haya que perdonar y sanar
del pasado en materia familiar, sexual y de pareja, y
que integren un matrimonio comprometido y amoroso que se construye
con el gratificante esfuerzo de cada pensamiento y acción.
En breve
tendremos para ti los temas anteriores de ESCUELA PARA PADRES
en nuestra nueva página
Conviene que los padres se amen
con ese amor de voluntad, de querer que el otro
esté bien, de querer hacer feliz al otro, de querer
que ese amor sea fecundo y fructifique en la concepción
y educación de los hijos y en la amistad que
se ofrece a los demás. Con la planeación prudente y
respetuosa que convenga, ha de aceptarse con enorme alegría y
benevolencia la llegada de cada hijo, que es un milagro.
Cada bebé “sabe” cómo se le recibe. Los papás tendrán
más facilidad si empiezan bien. Mucha rebeldía en los hijos y
muchas discordias en su educación provienen de que se reprocha
al hijo por haber llegado. ¡Imaginese usted! Parece una atrocidad,
lo es, pero, nuevamente, ocurre muy frecuentemente y debe aceptarse
y manejarse de modo que se tenga esperanza y certeza
de que un hijo es siempre un buen y que
el adulto es el padre y la madre y son
quienes pueden sacar adelante al hijo y a la relación
con él o ella.
Desde antes y durante el embarazo,
se recomienda que los padres aprendan a negociar entre sí,
ya que cada persona es diferente y lo que de
complementario llevó a enamorarse durante el noviazgo, al llegar los
hijos se manifiesta como diferencias en la forma de educar
y de vivir la vida familiar. Han de conciliarse los
puntos de vista y, de hecho, hombre y mujer han
de complementarse y adaptarse con generosidad adoptando lo que funcione
mejor para los dos. Es importante que traten de estar
de acuerdo, sobre todo que el niño así lo perciba. “Ganar”
o imponer, ser inflexibles o rígidos no ayuda, sino que
obstaculiza la necesidad de construir juntos un matrimonio sólido que
esté al servicio no sólo de los hijos y al
servicio del bien de ambos cónyuges.
Cuando nace el bebé, lo
primero que se hace evidente es el mantenerlo alimentado, limpio,
a una buena temperatura y descansado, en un lugar protegido.
Pero esto mismo podría hacerse con una mascota o con
una planta. Es preciso recordar a cada instante que ese
bebé es una persona, no un objeto: cada vez que
se le habla, cada vez que se le coge en
brazos, cada vez que se le coloca en un lugar,
es conveniente hacerlo teniendo consideraciones, detalles, cariño y, en concreto,
hacerlo amando con cada hecho al bebé.
Así, la rutina
del cambio de pañal, de alimentarlo y de acompañarlo durante
el día puede verse con diferente mirada y tal vez
se pueda comprender el cansancio y el agobio de las
madres de bebés que sobre todo durante los primeros meses
al final del día dicen “no hice nada”, cuando han
estado viviendo cada segundo con intensidad y ternura contemplando, conociendo,
acariciando, besando, limpiando, bañando, vistiendo, arrullando, abrazando, alimentando (la lactancia
requiere mucho tiempo especialmente al inicio pero vale demasiado la
pena como para no tratar lo más posible de vivirla),
haciéndolo sentirse bien, cuidándolo incondicionalmente de buena manera. Esto desarrolla
cimientos básicos de la personalidad del niño o niña: la
forma de relacionarse, el concepto de sí mismo, la confianza
básica, la sana seguridad en sí mismo y la confianza
en los demás.
Si el papá y las personas que
acompañan a la madre entienden esto y si sobre todo
el papá lo vive también ayudando directa o indirectamente en
cada una de las tareas mencionadas, involucrándose, la adaptación será
más rápida y mejor y se logrará el apego entre
bebé-mamá-papá, además de la confirmación y la guarda de espacios
de papá y mamá solos como matrimonio, como hombre y
mujer.
Si bien cada bebé es diferente y cada madre y
padre decide la forma de criar a su bebé, con
el debido respeto comparto algunas reflexiones que me han sido
útiles para ir educando al bebé en la alegría, en
el orden y en la responsabilidad son:
1. Alimentación: La alimentación
representa nutrición y está estrechamente vinculada a las necesidades corporales
y a las emocionales. Inicialmente, la lactancia materna es lo
más recomendable y en las principales ciudades puede encontrarse apoyo
para resolver los retos que la lactancia presenta (en este
sentido la Liga de la Leche y algunos de los
principales hospitales han realizado un excelente trabajo). Conviene alimentar siempre
en un ambiente relajado (sin discusiones ni pleitos) y, ya
que es más grande, no forzar al bebé a comer
(pedir consejo al pediatra respecto al peso del bebé y
al requerimiento de nutrientes). Las necesidades de alimento del bebé
van cambiando durante el segundo semestre, dependiendo del ritmo de
crecimiento, de la salida de los dientes y de los
cambios en la rutina, principalmente. En la alimentación puede empezarse
a dar autonomía al bebé, en vez de imponer nuestra
voluntad (la actitud de imposición es diferente la que se
tiene cuando hay que intervenir para evitar un peligro o
para asegurar la salud y seguridad del niño o de
la niña). Este proceso debe ser cómodo tanto para el bebé
como para la mamá, pero recomiendo ir esforzándose por darle
autonomía y responsabilidad respecto de su alimentación. Acerca de la
edad de inicio de los alimentos diferentes a la leche,
en las diferentes ediciones de libros para la crianza de
los bebés se puede observar cómo han ido cambiando las
recomendaciones de los médicos; varios autores modernos indican que estos
cambios se han hecho más o menos de manera arbitraria,
por lo que las recomendaciones son de dudosa confiabilidad. El
desarrollo del bebé (si se sienta, si tiene dientes, entre
otros) irá indicando cuándo es conveniente iniciar con los alimentos
diferentes a la leche y el pediatra y los papás
acordarán cuándo y con qué alimentos empezar. La consistencia de
estos primeros alimentos debe ir variando pronto, gradualmente: de papilla
suave a papilla más gruesa y terminar con pedazos pequeños
de los alimentos que se pueda cuando el bebé tenga
más dientes y el pediatra y los padres lo acuerden.
2.
Sueño: No sólo para ayudar al bebé a descansar y
a estar de buen humor, sino que hay que procurar
el sueño para que su cerebro se desarrolle mejor. El
sueño del bebé puede ser fuente de discusiones y de
desaliento, pero con paciencia y cariño, además de mucha observación,
el bebé puede dormirse fácilmente por la noche. Los autores
y médicos no logran ponerse de acuerdo acerca de si
dejarlo llorar o no. Dependerá de los padres y del
bebe. Quienes no recomiendan dejarlo llorar explican que durante el
tiempo del llanto el cuerpo segrega hormonas y componentes propios
de stress que marcan la afectividad del bebe y su
desarrollo neurologico. La opcion que recomiendan es, en el caso
de la lactancia, que se quede dormido amamantando y, posteriormente,
en brazos y luego acompañado mientras se le cuenta alguna
historia. Dormir en coche o en carreola en movimiento no
es lo mas recomendable porque el bebe se acostumbra y
puede llegar a depender del movimiento para dormir; el estilo
de vida actual hace que a veces esto sea inevitable,
en tal caso, se recomienda detener la carreola o, mas
difícilmente, el coche mientras el bebe duerme. Cuando no queda
mas remedio o cuando haya duda, escuchar la experiencia del
otro o la propia intuición ayudara a la mama y
al papa con el reto del sueño en el bebe.
3.
Limpieza y cuidados: Mantenerlo limpio siempre, disfrutando juntos e interactuando,
conversando, jugando, acariciando y besando al bebé. No tener prisas
y no interrumpir esos momentos ni por llamadas de teléfono
a menos que sea una urgencia. Hay que cuidar lo
evidente: que no se caiga, que no se golpee, que
no se meta cosas pequeñas a la boca con las
que se podria atragantar.
4. Juego y movimiento: el bebé irá
disfrutando de diferentes objetos que hay a su alrededor, aunque
lo que más disfrutará será a las personas. A través
de estos momentos “de no hacer nada” (así le llaman
en la institución RIE de Estados Unidos) se puede enseñar
mucho, especialmente se puede enseñar al bebé a socializar y
a tener confianza en sus movimientos y preferencias, a desarrollar
habilidades. Esto se puede lograr observándolo, jugando a veces con
él, haciéndole mímica y hablándole, sonriéndole mucho y mostrándole cariño
en todo momento.
5. Rutina y horarios: Son necesarios y el
propio bebé va dando señales de lo que necesita a
cada momento, pero durante los primeros cuatro a seis meses,
se debe ser flexible porque todavía no está organizado el
organismo del bebé. Por eso, por ejemplo, se recomienda la
lactancia a libre demanda y no por horario (además de
ser recomendable para que haya suficiente producción de leche).
6. Enfoque
educativo y autoridad de los padres: En la convivencia con
el bebe, tener siempre la intencion de educar y de
amar al bebe ayuda mucho a mantener un buen clima
en la relacion y a que el bebe verdaderamente desarrolle
su potencial sin necesidad de estar imponiendo todo el tiempo.
La propia convivencia y la vida misma presentaran momentos que
generen frustración, no recomiendo provocarlos.
La autoridad de los padres esta
al servicio de los niños, no es un privilegio de
prepotencia de los adultos sino una herramienta necesaria para encauzar
al pequeño y para ayudarle a conocer, pensar, elegir, actuar
e incluso sentir y manejar sus sentimientos de mejor manera.
Dar a elegir dos opciones dentro de lo que se
puede elegir es de gran ayuda para evitar tensiones al
momento de vestirse, de dejar de jugar, de comer o
de cambiar de actividad. Pedir la ayuda y la colaboración
del bebe tambien es importante y en vez de distraerlo
siempre se puede esperar que a cierto numero de meses
sostenga el pañal o la toallita. El bebe escucha y
se le debe hablar con naturalidad y en tono normal
aunque en el juego se exagere y se gesticule, incluso
conviene comunicarnos con el desde que esta en el seno
materno. Hay que tratarlo como el ser inteligente que es,
capaz de aprender y de razonar.
Durante los primeros años, la
confianza básica, la confianza en los demás, el apego y
la disciplina que se hayan desarrollado dan el tono para
el resto de la vida de la persona y para
las relaciones interpersonales en la familia. El reto es ayudar
a edificarlos en el respeto mutuo, en la alegría y
en el amor. Aquí se proponen solo algunas ideas, el
propósito es que cada quien se atreva a ser creativo
en la educación de su bebe, empezando desde el seno
materno.
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