La cantidad de $170,000 que Catholic.net necesita alcanzar dividida entre los 250,000 usuarios diarios del portal corresponde a un importe de menos de ¡0.70 dólares por cada uno! [Expandir]
> Inglés
> Francés
> Italiano
El lugar de encuentro de los católicos en la red
 
 
Tus Favoritos   |   Página de Inicio   |   Recomiéndanos   |   Opiniones   |   Suscríbete
 
 
 
 
Gustavo Daniel D'Apice | colaborador de catholic.net
Profesor Universitario de Teología graduado en la Pontificia Universidad Católica Argentina adscripta a la Gregoriana de Roma. Enseña en la Universidad Católica de Cuyo, en un Instituto de Teología y Catequesis, hace aportes periodísticos gráficos y conduce programas teológicos de radio y TV. Laico consagrado y con dedicación especial a la investigación teológica, en comunión con el Obispo Diocesano y, por supuesto, el Magisterio de la Iglesia, compartiendo lo descubierto través de los distintos medios mencionados (àulicos, gráficos, TV, radio FM, Internet). Cuenta con el Auspicio Cultural de la Subsecretaría de Cultura de la Provincia de San Juan, Argentina.

Autor: Guatavo Daniel D´Acipe | Fuente: Ediciones Dialogando
EL Día Final
El Juicio Final, el Fin del Mundo, la Parusía.
 
EL Día Final
EL Día Final



Es también lo que se llama “el fin del mundo” o el “Juicio Final”, que lejos de ser catastrófico, será un día de dicha sin fin, en que los muertos resucitarán incorruptibles (I Tes. 4, 16b), los vivos serán transformados siendo transfigurados e inmortalizados en sus propios cuerpos (I Tes. 4, 17), y el universo será transformado también desde dentro(Rom. 8, 21), gozándonos en la contemplación de Dios y en la compañía de unos con otros en un mundo renovado y repleto de luz, donde no existirá ya el llanto ni el dolor, y donde no habrá ninguna maldición (Ap. 21, 4. 22, 3).

No existirá la noche, ni habrá necesidad de la luz de las lámparas, porque el Señor Dios será la Luz Eterna (Ap. 22, 5) y Él será su resplandor.

Los cielos nuevos y la tierra nueva son descriptos en el Apocalipsis, en los 2 últimos capítulos de la Biblia (Ap. 21- 22), donde se narran los “Cielos nuevos y la tierra nueva”: El mundo creado bueno en un principio (Génesis 1, 4), no está destinado al fracaso, ni a la corrupción, ni a la destrucción, sino a ser inmortalizado desde dentro, y renovado con una claridad superior e incorruptible.

La Última Venida de Jesucristo es lo que los cristianos denominamos “la Segunda Venida Gloriosa del Mesías”, mientras que nuestros padres en la fe esperan la Primera. Es un factor de unidad al fin entre ambos (Cat. Igl. Cat. Nº 840).

Jesús aparecerá glorioso así como ahora está, resucitado con su propio cuerpo y lleno de “Poder y Majestad”, en su postrera y definitiva manifestación, llamada también “Parusía”, es decir, Venida Final.

Se llama Juicio Final porque todos comparecerán ante Jesús como Juez, y allí cada uno recibirá la recompensa (Juan 14, 1-3), y los demás se enterarán del justo juicio de Dios. Es un Juicio Público, distinto del Juicio Particular, que se produce en el momento de la muerte, cuando el alma, desprendida de su cuerpo, comparece solitaria ante Dios.

En el Juicio Final todos se enterarán de la sentencia. Además, no será solamente con el alma, sino que volveremos a ser personas, con alma y cuerpo ya inmortales, y, por supuesto, este Juicio no se produce en el día de la muerte, sino en el Día Final.

La justicia y la misericordia de Dios se harán presentes al fin.

Justicia que manifiesta su misericordia, y misericordia que manifiesta su justicia.
No solamente nos queda encomendarnos a ellas, sino ya desde acá realizar las cosas para obtener un juicio favorable, de salvación, y no ser condenados por unas pocas cosas, unos pocos días, en que nos hayamos alejado de Dios en esta tierra.
Al fin y al cabo, una vida, compuesta por los años que sean, ¿no son unos pocos días ante la eternidad inconmensurable que se abrirá paso en el TiempoFinal?

Tiempo en el que ya no habrá más tiempo (el tiempo es la medida del movimiento), sino una prolongación indefinida y siempre nueva de un estado de vida de paz, de dicha y de felicidad, o de condenación, desesperación y maldad.


Gustavo Daniel D´Apice
Profesor Universitario y Bachiller en Teología




 
Todos los servicios de Catholic.net son gratuitos. Sólo nos mantenemos gracias a los donativos que, voluntariamente, nos hacen algunos de nuestros visitantes. Necesitamos de tu ayuda para continuar anunciando el mensaje de Cristo a través de la Red. Ayúdanos, Dios te lo recompensará.
DA CLICK AQUÍ PARA DONAR
 
     Herramientas del Artículo:
Arriba
.
Ver más artículos del tema
.
Preguntas o comentarios
.
¿En donde estoy?
.
Hacer un donativo
Envíalo a un amigo
.
Formato para imprimir
.
Descargar en PDF
.
Descargarlo a tu Palm
.
  Suscripción canal RSS

Escribir un comentario sobre este artículo

 Nombre

 Email Formato invalido. (no será publicado)

 País

Comentario




* Gracias por su comentario. El número de mensajes que pueden estar en línea es limitado. La longitud de los comentarios no debe exceder los 500 caracteres. Catholic.net se reserva el derecho de publicación de los mensajes según su contenido y tenor. Catholic.net no se solidariza necesariamente con los comentarios ni las opiniones expresadas por sus usuarios. Catholic.net no publicará comentarios que contengan insultos o ataques y se reserva el derecho de publicar direcciones de correo o enlaces (links) a otras páginas.

 
Inicio | Secciones | Comunidades | Servicios | Consultorios | Alianzas | Foros | Contacto
 |   Homenajes  |   Condiciones de uso   |   Donativos   |   Política de privacidad   |   Publicidad   |   Contáctanos   |  RSS
© 2009 Catholic.net Inc.
Todos los derechos reservados
El lugar de encuentro de los católicos en la red