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Autor: . | Fuente: http://www.emf2009.com/ Encuentro Mundial de las Familias 2009
Carta del Sr. Cardenal Norberto Rivera Carrera a los sacerdotes de la Arquidiócesis de México con motivo del VI Encuentro Mundial de las Familias
Encuentro Mundial de las Familias 2009
Muy estimados hermanos en el ministerio episcopal y sacerdotal:
Es de
todos nosotros sabido que el Santo Padre Benedicto XVI, al
final de las celebraciones del V Encuentro Mundial de las
Familias, celebrado en Valencia, España, anunció que nuestra Arquidiócesis de
México sería la anfitriona del siguiente Encuentro Mundial, el cual
habrá de celebrarse con el favor de Dios, del 13
al 18 de Enero del 2009.
Para todos nosotros es motivo
de alegría y una gracia está designación del Santo Padre,
pero es también una gran responsabilidad que nos compromete, ante
los ojos del mundo entero, no sólo a preparar este
importante acontecimiento de Iglesia y hacer un papel decoroso, ya
que todos nosotros hemos de considerarnos anfitriones, sino -sobre todo-
a prepararnos como personas y como Familias, promoviendo todo aquello
que ayude a que haya mejores Matrimonios y mejores Familias.
El
Encuentro Mundial de las Familias. Cada Encuentro Mundial de las
Familias se caracteriza por tener un tema específico, elegido por
el Santo Padre, que nos invita a una reflexión, para
que las Familias crezcan en la vivencia de su amor,
de su unidad, de su fe, de sus valores, etc.
El tema que el Papa Benedicto XVI ha señalado para
este VI Encuentro Mundial de las Familias es: “LA FAMILIA
FORMADORA EN LOS VALORES HUMANOS Y CRISTIANOS”.La Arquidiócesis de México,
por tanto, ha asumido el reto que supone preparar y
prepararnos para este acontecimiento, en el que esperamos poder contar
con la bendición de la presencia del Santo Padre entre
nosotros, y para este fin le he pedido a S.E.
Mons. Jonás Guerrero Corona, Obispo Auxiliar, que encabece y coordine
una Comisión Central Coordinadora, encargada de preparar todos los aspectos
logísticos y de promover y convocar a todos los Decanatos,
Parroquias, Movimientos y grupos de Iglesia, en orden a irnos
todos preparando a través de la reflexión y diversas actividades.
Información
de los trabajos y de la página web. El Pontificio
Consejo para la Familia ha preparado diez catequesis, en forma
de talleres, que habrán de servir, especialmente para las Familias,
como preparación a la celebración de este Encuentro. Igualmente, en
la Arquidiócesis hemos preparado 13 subsidios de reflexión que pueden
ayudar para este mismo fin. Todo este material se está
imprimiendo para ser repartido a todas las Diócesis de México
y en todas las parroquias de Nuestra Arquidiócesis, para que
llegue a todas las Familias. Es de desear que en
cada Vicaría, Decanato y Parroquia se organicen actividades para promover
este acontecimiento; para esto, será de gran ayuda la peregrinación
que se comenzará en cada una de las Vicarías del
Icono oficial de los Encuentros Mundiales de las Familias. Este
Icono recorrerá todas las parroquias y será una oportunidad para
promover todos estos aspectos antes mencionados. Todo el material catequético
ha sido subido a la página web del VI Encuentro
Mundial de las Familias, donde también podrán encontrar más información.
La dirección de la página web es: www.emf2009.com Se estará
realizando también durante este tiempo una campaña promocional a través
de los diferentes medios de comunicación social.
La importancia de la
Familia ante la problemática social y los retos pastorales que
nos presenta nuestra Ciudad. Ya desde la celebración del II
Sínodo Diocesano, la Arquidiócesis reflexionaba sobre la importancia que la
Familia tiene, especialmente ante la problemática social que percibimos en
nuestra Ciudad de México, donde muchos de los problemas sociales
se agudizan. Todos estos problemas nos presentan retos muy graves
que debemos asumir con mucha seriedad y responsabilidad pastoral. Nadie
debe quedarse con los brazos cruzados sobre todo al tener
ante nosotros la oportunidad de despertar en la conciencia de
todos los hombres y mujeres de buena voluntad la trascendencia
que tiene el trabajar por la vivencia de los Valores
humanos y cristianos en las Familias. Todo lo que sembremos
en las Familias lo cosecharemos en la Sociedad y en
la Iglesia.
La Familia formadora en los valores. Un convencimiento que
hemos de tener en relación a la Familia es precisamente
en la perspectiva que el Santo Padre ha señalado como
tema de reflexión para el VI Encuentro Mundial de las
Familias: ‘La Familia formadora en los valores humanos y cristianos’.
Hablar de la Familia como formadora en los valores hace
referencia a una serie de acciones que implican todo un
proceso orientado a lograr una definición, una configuración, una firmeza
y una perfección en cada una de las personas que
conforman la Familia, procedimientos que permiten alcanzar una mayor reciedumbre
y un mejor ‘acabado’ en las personas. Es universalmente aceptado
que la persona se configura, especialmente en los primeros años
de su vida, en el seno de la propia Familia;
aquí es donde la Familia tiene un lugar insustituible en
la ‘forja’ de la personalidad humana y cristiana de las
personas. El momento histórico que vivimos nos señala cómo la
Familia ha abdicado de su propio ser y de su
misión de formar a las personas, con las consecuencias que
conocemos de relativismo, subjetivismo, sensualismo y carencia de valores en
la sociedad. Los valores tienen como escena natural la vida
cotidiana. Es muy importante comprender este escenario real de los
valores Familiares. Por eso mismo, la vida Familiar es la
profunda y constante ocasión real, el vasto horizonte de la
más excelente aventura humana, que no es otra, al fin,
que el amor verdadero, bueno y bello, como el más
elevado valor. Por eso, la Familia tiene una importante y
significativa misión: ser formadora en los valores.
Los Valores. Los valores
definen la ‘cualidad’ de las personas, no sólo desde el
punto de vista moral, sino también ontológico. Los valores se
identifican con las virtudes. La virtud implica una fuerza, un
vigor y una valía para actuar con integridad y rectitud
en función de un logro de vida. Los valores tienen
por eso una riqueza y una jerarquía que enriquecen a
las personas en diferentes dimensiones: • Humanamente. La naturaleza humana tiene
unos fines, y cuando se consiguen, el hombre alcanza su
perfección o plenitud. La naturaleza humana consta de dos elementos,
uno natural y otro racional. Los valores hacen referencia a
la totalidad de la persona. Aquí caben los aspectos psicológicos
y sociológicos. El enfoque psicológico estudia, por ejemplo, el modo
de ser de la persona (sus facultades, sus talentos, sus
motivaciones, etc.) y determina no sólo cómo “son” los actos
humanos, sino cómo “deben ser”. Es decir, se va configurando
el ‘deber ser’ de la persona. La reflexión sobre los
valores es también “ciencia de comportamientos sociales”. Efectivamente, hay muchas
y variadas conductas sociales que se van forjando en la
Familia. Aquí se enfocan las relaciones de un “yo” con
otro “yo” teniendo en cuenta su dignidad de personas. • Espiritualmente.
La persona es una totalidad biológica y espiritual (inteligente y
libre) que tiende a su fin último mediante el desarrollo
armónico de sus facultades. De ahí que abarque otros ámbitos:
Los deberes de la persona relativos a su espíritu (formación
o cultura de la inteligencia y de la voluntad) y
los deberes de la persona relativos a su Creador (culto
interior o religión). Si tenemos en cuenta que el Cristiano
de hoy tiene que ser un verdadero discípulo y misionero
en la Iglesia y en el mundo -así lo afirma
el Documento del Episcopado Latinoamericano en Aparecida- hemos de devolverle
a la Familia el lugar que ocupa en la formación
de los Discípulos y Misioneros que la Iglesia nos pide
hoy, apostando todos juntos al futuro de las Familias en
nuestra Ciudad de México y en nuestra Patria.
Los sacerdotes, agentes
cualificados de la Pastoral Familiar. Todos en la Iglesia somos
Promotores y agentes de la pastoral de los matrimonios y
de las Familias. El Obispo, como primer agente de Pastoral
Familiar en la Diócesis, “es el que brinda no sólo
el apoyo efectivo de las estructuras eclesiales en esta Pastoral,
sino también el apoyo afectivo de todos los participantes en
el apostolado de las Familias” (Directorio Nacional de Pastoral Familiar,
545). Pero en la organización de la pastoral de la
Diócesis, los presbíteros –y especialmente los párrocos- tienen un papel
preponderante en la promoción, impulso y acompañamiento de las diversas
iniciativas que se refieren a la Pastoral Familiar, por ejemplo
la adecuada preparación de los novios a casarse, la atención
a las madres solteras, las viudas, los niños de la
calle, las Familias en situaciones especiales e irregulares, la promoción
y defensa de la vida en todas sus etapas, los
matrimonios jóvenes, los matrimonios en conflicto y, sobre todo, la
formación y promoción de agentes de Pastoral Familiar. La Celebración
del VI Encuentro Mundial de las Familias nos brinda la
oportunidad única de retomar con entusiasmo, con unidad de criterios,
con proyectos concretos, con creatividad y con mucho espíritu evangelizador
la tarea de la Pastoral Familiar. Cada parroquia procure, por
tanto, la implementación de un equipo, impulsado y promovido por
su párroco como responsable de esta Pastoral y secundada y
apoyada por la Comisión Diocesana de Pastoral Familiar y por
los Movimientos Laicales y de Familia, aprovechando los recursos propuestos
en la misma Parroquia, en el Decanato o en la
zona pastoral e igualmente los propuestos a nivel regional y
nacional. Tenemos que trabajar juntos para llegar a todos los
ambientes: familias, escuelas, mundo del trabajo, jóvenes, cárceles, comunidades religiosas,
seminarios, etc. Un buen fruto y signo de este empeño
por la promoción del Matrimonio y la Familia será el
surgimiento de nuevas vocaciones sacerdotales, misioneras, religiosas y laicales en
nuestra querida Arquidiócesis de México.
Invito, pues, a todos –especialmente a
los sacerdotes- a trabajar en conjunto y con mucho entusiasmo
para prepararnos y celebrar este próximo VI Encuentro Mundial de
las Familias, del que todos somos anfitriones.
Invoco la Intercesión de
la Santísima Virgen de Guadalupe para que bajo su maternal
mirada vivamos este tiempo de preparación y encontremos en Ella
las gracias para servir a su Hijo amado en bien
de las familias.
Su hermano y servidor que les bendice.
En la
Solemnidad del Corpus Christi, 22 de mayo de 2008.
+ Norberto
Card. Rivera Carrera Arzobispo Primado de México
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