La cantidad de $170,000 que Catholic.net necesita alcanzar dividida entre los 250,000 usuarios diarios del portal corresponde a un importe de menos de ¡0.70 dólares por cada uno!
En la práctica es imposible recibir 0.70 dólares de cada uno de los 130,000 usuarios, ¡pero quizá sí es posible recibir 50 dólares de 3,400 de ustedes! ¿Podría usted formar parte de ese "grupo de los 3,400" de cuya generosidad depende la sobrevivencia y el desarrollo de Catholic.net? ¡Por favor, piénselo! ¡Envíe su donativo hoy mismo!
Autor: Joseph Ratzinger | Fuente: interrogantes.net "Si Europa pierde la familia, perderá su identidad"
Los hijos, que son el futuro, son vistos como una amenaza para el presente
"Si Europa pierde la familia, perderá su identidad"
Discurso en una ceremonia organizada por el Senado italiano
El Papa Bendicto XVI, cuando era prefecto de la Congregación
para la Doctrina de la Fe propuso como respuesta de
los valores cristianos como ancla de salvación en un discurso
que pronunció el 13 de mayo en una celebración organizada
en Roma por el presidente del Senado italiano Marcello Pera.
Pocos días después de la entrada en la Unión Europea
de diez nuevos países, el cardenal bávaro constató: «Precisamente en
esta hora de su máximo éxito, Europa parece haberse vaciado
en su interior, paralizándose en cierto sentido por una crisis
en sus sistema circulatorio», una crisis que pone en peligro
su «identidad».
«A este desfallecimiento interior de las fuerzas espirituales
se le añade el hecho de que también étnicamente Europa
parece emprender el camino del adiós», comentó Ratzinger.
El decano
del Colegio cardenalicio explicó que «se da una extraña falta
de ganas de futuro. Los hijos, que son el futuro,
son vistos como una amenaza para el presente; nos quitan
algo de nuestra vida, se piensa». Esta situación recuerda, aseguró,
al «ocaso del Imperio Romano».
El purpurado evocó cómo Europa
--tanto la oriental como la occidental-- conformó su rostro gracias
al matrimonio entre el hombre y la mujer, a la
luz de la fe bíblica, de modo que «Europa dejaría
de ser Europa si esta célula fundamental de su edificio
social desapareciera o fuera alterada esencialmente».
«La Carta de los
derechos fundamentales [de la Unión Europea] habla del derecho al
matrimonio --constató el cardenal--, pero no hace referencia a una
específica protección jurídica y moral y ni siquiera lo define
de una manera más precisa».
«Y todos sabemos cómo el
matrimonio y la familia están amenazados, por una parte, a
causa del vaciamiento de su indisolubilidad a través de formas
cada vez más fáciles de divorcio; por otra, a causa
de un nuevo comportamiento que se va difundiendo cada vez
más: la convivencia entre un hombre y una mujer sin
la forma jurídica del matrimonio».
Por lo que se refiere
a las propuestas de reconocimiento del matrimonio entre homosexuales, el
purpurado consideró que «con esta tendencia nos salimos fuera del
conjunto de la historia moral de la humanidad».
«No se
trata de discriminación --aclaró--, sino más bien de la cuestión
de qué es la persona humana en cuanto hombre y
mujer». «Nos encontramos ante una disolución de la imagen del
ser humano, cuyas consecuencias pueden ser sumamente graves».
Por lo
que se refirió a la cuestión religiosa, Ratzinger subrayó que
«en nuestra sociedad actual, gracias a Dios, se multa a
quien deshonra la fe de Israel, a su imagen de
Dios, sus grandes figuras. Se multa a quien ofende al
Corán y las convicciones fundamentales del Islam».
Sin embargo, constató,
«cuando se trata de Cristo y de lo que es
sagrado para los cristianos, entonces la libertad de opinión se
presenta como el bien supremo, y si se limita sería
como amenazar o incluso destruir la tolerancia y la libertad
en general».
«Pero la libertad de opinión no puede destruir
el honor y la dignidad del otro; no significa libertad
para mentir o para destruir los derechos humanos», subrayó.
En
definitiva, Ratzinger, consideró que «para sobrevivir, Europa necesita una nueva
--y ciertamente crítica y humilde-- aceptación de sí misma, si
quiere realmente sobrevivir».
Todos los servicios de Catholic.net son gratuitos.
Sólo nos mantenemos gracias a los donativos que, voluntariamente, nos hacen algunos de nuestros visitantes.
Necesitamos de tu ayuda para continuar anunciando el mensaje de Cristo a través de la Red.
Ayúdanos, Dios te lo recompensará. DA CLICK AQUÍ PARA DONAR