Autor: Michael Ryan Grace | Fuente: Catholic.net ¡Atención a las interferencias en la comunicación!
Tus palabras y/o acciones pueden provocar reacciones que nunca pretendiste y que nunca imaginaste
¡Atención a las interferencias en la comunicación!
Sabiendo que nuestras conductas puedan transmitir mensajes
y causar reacciones en las demás personas, ahora queremos abordar
el tema de los malentendidos. La característica más peligrosa de
los malentendidos es que pueden existir sin darnos cuenta... hasta
que exploten.
Simplificando mucho el tema de la comunicación, podemos decir
que ésta consiste en un transmisor, un receptor y un
mensaje. Aunque sabemos que estos tres elementos están interactuando continuamente,
normalmente cuando decimos una cosa, esperamos que los demás entiendan
justo aquello y no otra cosa. Pero muchas veces no
es tan sencillo, ni tan fácil, porque la otra persona
puede tener reacciones y sentimientos que nunca fue mi intención
provocar. Este es el hecho del que quisiera que tomarais
nota y que lo recordaseis en vuestra vida de matrimonio.
Empecemos a ver este problema en relación con el siguiente
caso donde un marido llega a una reunión familiar donde
estaba su esposa y nos dice:
* Mi esposa se enfadó
mucho porque saludé a mi hermana antes que a ella.
El señor en cuestión insistía en que había saludado a
las personas en ese orden sólo por la colocación de
las mismas en la sala. No tenía ninguna otra intención.
Otro caso del mismo género es el siguiente.
*
Mi esposa organizó una cena sin avisarme con anticipación y,
además, coincidió con la noche del fútbol en TV. Yo
no dije nada y lo tomé con resignación. Pero cuando
las visitas se fueron, ella estuvo muy molesta conmigo. No
entendía por qué y se lo reclamé pues consideraba que
era yo quien había hecho el sacrificio. Me dijo que
se sentía muy mal con los invitados por la mala
actitud que yo había tenido durante la cena. Sorprendido le
expliqué que no era así, que yo había renunciado de
buen modo a mi partido de fútbol. Pero ella me
contestó: “tu cara larga me decía otra cosa”.
Aquí tenemos dos
ejemplos de interferencia en la relación humana y en la
comunicación. En el primer caso vemos cómo el marido (=
transmisor) quiso saludar a todos (= mensaje) pero encuentra que
su esposa (= receptor) interpreta otro mensaje. En el segundo
caso también el marido quiso hacer su mejor esfuerzo (=
mensaje), pero su esposa percibe otra cosa (por la comunicación
no verbal del esposo). En ambos casos, de manera no
intencional, se provoca una reacción en la otra persona, que
nunca fue pretendido.
Cuando hablamos de la gota que derrama
el vaso, y nos preguntamos por dónde entran las gotas,
aquí tenemos uno de los agujeros más comunes en las
relaciones humanas. En mi opinión, muchos problemas comienzan así -sin
darnos cuenta de las reacciones que causamos- y cuando se
prolongan durante mucho tiempo los resentimientos provocan las explosiones. Lo
que sigue es un intento de análisis de este fenómeno
y de cómo se debe manejar.
Está claro que las reacciones
emocionales como las de estas mujeres pueden deberse a muchas
cosas: cansancio, acumulación, sensibilidad especial, actitudes negativas, problemas anteriores, etc.
y, para una solución del problema, será necesario que ellas
también pongan de su parte. Pero ahora quiero fijarme en
los maridos: ¿cómo deben ellos comportarse si quieren una buena
comunicación y una solución al problema?
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