Autor: Salvador Casadevall | Fuente: Catholic.net Amor sin fidelidad no es amor
La infidelidad lo convierte a uno en un vulgar ladrón
Amor sin fidelidad no es amor
Hay que mostrar y ensalzar sin cansarse del valor de
la fidelidad.Ser fiel en el matrimonio es el mas bello
espejo para mostrar lo que es el amor. Amor sin fidelidad,
no es amor. Amor lleno de fidelidad es el signo de
la esperanza en el triunfo de la virtud que más
enaltece al amor. Te soy fiel porque te amo, no se
puede ser fiel sin amar.
En la actualidad, en la vida
que vive nuestro mundo, casi podríamos decir que ser infiel
es un valor. Muchos son los que lo creen así. A
ese extremo llega el antivalor en la vida de muchos.
Ser
fiel casi parece imposible y algo pasado de moda. En
esas circunstancias hablar de la fidelidad se hace difícil y
la influencia del medio ambiente es muy negativa. La fidelidad debe
estar en las grandes y pequeñas cosas de nuestra existencia,
pero para los casados, para los esposos, esta fidelidad tiene
como marco la alianza matrimonial. Nos hicimos una promesa y las
promesas son para ser cumplidas.
Cuando en la celebración de nuestra
boda nos pusimos mutuamente el anillo en el dedo, acompañamos
este gesto con unas breves palabras: “.....recibe la alianza en
señal de mi amor y fidelidad”.
Los anillos del matrimonio son
llamados alianzas. Un concepto bíblico riquísimo que recuerda siempre “la
alianza inquebrantable de Dios con su pueblo”. Alianza que implica
y exige amor y fidelidad.
Los profetas se sirven constantemente de
la experiencia matrimonial para conducirnos a la comprensión del amor
de Dios. Dios se presenta como un esposo que, con ternura
y fidelidad sin medida, sabrá ganar a Israel. Son conmovedoras y
muy ricas las expresiones con que se describe el misterio
de la alianza: fidelidad, bondad, misericordia, amor constante, amor exclusivo
y total. Todas estas riquezas deben estar en los esposos que
se aman.
Sabemos que hoy está despreciada y casi combatida,
la virtud y el valor de la fidelidad. Nos quieren
convencer que esto es cosa antigua y que la promesa
hecha al otro, es relativa. Cuando se termina el amor, puedo
tirar por la ventana todo lo prometido. Sin preguntarse ¿porqué nos
dejamos de amar? No será que dejamos de amarnos porque no
cumplimos lo prometido?
Pese a ello, también hoy se intercambian los
anillos. Y dadas las circunstancias que hemos señalado, usarlos y
que los sigan usando, es un verdadero signo de esperanza
en el triunfo de la fidelidad. Es un testimonio frente
a tantas actitudes cargadas de frivolidad.
Fiel es el que guarda
y cumple la palabra dada a otra persona. Ahora bien.
¿Qué es ser fiel en el matrimonio? ¿Que es guardar
y cumplir la palabra dada? Muchos piensan que ser infiel
es correr tras de una rubia o morocha, y no
está mal pensar así. Pero debemos profundizar mucho más hasta
donde llega el ser infiel en el matrimonio. Hay muchas
formas de ser infiel.
Ser fiel es vivir la realidad permanente
de que cada uno es del otro, cada uno es
dueño del otro. Ello es debido en virtud de la
donación que un día realizamos al pie del altar. Sin fidelidad,
ya que somos posesión del otro, cuando se comparte el
cuerpo con un tercero, el matrimonio pasa a ser simplemente
una figura externa, siendo no sólo un romper lo prometido,
sino también un acto de injusticia, ya que no se
puede disponer libremente del propio cuerpo, ya que mi cuerpo
es posesión del cónyuge. Por lo tanto el compartirlo con un
tercero se lo está robando. La infidelidad lo convierte a
uno en un vulgar ladrón.
Como hemos anunciado la infidelidad va
mucho más allá que desear a la vecina. La fidelidad
va mucho más allá de lo que generalmente se piensa. ¿De
qué vale no engañar al cónyuge, si en la vida
diaria no se le hace feliz a causa de mi
constante mal humor?
El día del casamiento nos comprometimos a
hacer feliz al otro, por lo tanto, cada gesto, cada
palabra, cada actitud que no contribuye a que el otro
sea feliz, se transforma en migajas de infidelidad, que nos
irán llevando a la gran infidelidad.
Hay muchos otros elementos
que son signos de infidelidad, veamos algunos: 1) El diálogo: si
no se comparte plenamente el ser interno de cada uno
y hay algo que se esconde, ¿es esto fidelidad?
2) La
alegría: otro de los signos del empeñarse en ser fiel
al compromiso es el buscar alegrar siempre al cónyuge y
a la familia. La infidelidad va de la mano de la
amargura. La fidelidad se expresa en la alegría de vivir.
3)
Vivir mostrando interés por el otro: ser fiel es también
preocuparse y ocuparse del cónyuge, de sus gustos, de sus
problemas, de sus dificultades, de sus anhelos.
4) Compartir la cruz
de cada día: recordemos que, como esposos, prometimos sernos fieles
en la adversidad y en la enfermedad, por lo tanto
la fidelidad reclama que cada uno ayude al otro a
soportar sus sufrimientos, sus dolores, sus caídas, sus depresiones, sus
malos momentos.
En fin, ser fiel es ayudar a llevar la
cruz, como el Cireneo ayudó a Jesús.
Todos los servicios de Catholic.net son gratuitos.
Sólo nos mantenemos gracias a los donativos que, voluntariamente, nos hacen algunos de nuestros visitantes.
Necesitamos de tu ayuda para continuar anunciando el mensaje de Cristo a través de la Red.
Ayúdanos, Dios te lo recompensará. DA CLICK AQUÍ PARA DONAR
Es posible que en algunos matrimonios ese amor
acompañado de sexualidad pueda terminarse por no
regarlo. El otro día recibimos una palabra de un
catequista entrado en años: ¿Has dejado de amar a
tu mujer? pues, ahora es el momento de quererla.
Pienso que es muy importante pues el amor no sólo
va acompañado del sexo, si no de cosas mucho más
importantes que te llevan a querer mucho más a la
persona que te acompaña en la vida.
Publicado por: Erika
Fecha: 2009-11-21 11:46:57
Estoy casada y en estos momentos estoy tratando de superar la infidelidad de mi esposo. El esta poniendo mucho de su parte por hacerme feliz, pero parece que toda nuestra vida estaremos bajo la sombra de la infidelidad. Le pido a Dios que me de fuerzas para olvidarme de mi dolor y dedicarme a hacer feliz a mi esposo y a mi familia. Gracias por este articulo