Autor: Padre Alejandro Cortés | Fuente: Catholic.net Fidelidad Matrimonial
La fidelidad es una virtud fundamental en la vida personal y social
Fidelidad Matrimonial
Tal parece que el asunto de la infidelidad matrimonial no
sólo es frecuente, sino que en muchos ambientes es visto
con excesiva naturalidad, incluso, para algunas personas, la posibilidad de
conquistar a un hombre casado, o a una mujer casada,
viene siendo como un grado de dificultad que hace más
atractivo el reto.
En cierto sentido la fidelidad y la
lealtad se identifican. La fidelidad es una virtud fundamental en
la vida personal y social. Sin ella resultaría imposible la
convivencia, pues con su ejercicio se consigue la confianza y
la estabilidad y, cuando se traiciona se producen severos daños
en la estabilidad de las instituciones y de las personas.
Esto nos hace ver que con ella se puede vivir
en paz y tranquilidad, pero cuando falta las relaciones humanas
se deslizan hacia la desconfianza, el resentimiento, el rencor, el
odio, la pérdida de la propia estima, las depresiones, los
deseos de venganza y otras desgracias.
Las virtudes, al igual
que los vicios, son muy amigueras. A las primeras solemos
encontrarlas entrelazadas con otras virtudes. Por su parte, los vicios
se ayudan entre sí. Así por ejemplo, el egoísmo manifestado
en comodidad e irresponsabilidad suele esconderse detrás de la mentira
y la hipocresía.
No me resulta aventurado afirmar que el origen
de la deslealtad es la soberbia vestida de egoísmo. Por
ello es que resulta casi imposible exigir la fidelidad a
un adulto cuando desde pequeño se le fomentó un individualismo
enfermizo. Este tipo de errores son muy frecuentes cuando los
mismos padres de familia han limitado la capacidad de amar
de sus hijos, al no entender los beneficios de una
familia con varios hermanos, de tal forma que terminan educándolos
de forma utilitaria; quizás campeones en algún deporte o habilidad,
pero incapaces de darse a los demás.
No se puede ser
fiel si no se está dispuesto a ser generoso, ya
que la lealtad nos exige renunciar incluso a aquello que
consideramos como propio. Aquí van incluidos los bienes materiales, los
gustos personales y el tiempo que los demás esperan que
les dediquemos.
Cuando lo que motiva a una persona casada
a abandonar a su cónyuge y a sus hijos es
su egoísmo, no deberá esperar que le vaya mejor en
el futuro, pues la amargura de su fracaso personal y
su falta de lealtad lo acompañarán a donde quiera que
esté.
La lealtad ejercida sobre los compromisos adquiridos exige el
concierto de otras virtudes, como son el respeto a los
demás; la fortaleza; la sinceridad; el orden en la jerarquía
personal de valores; la discreción; la prudencia; la laboriosidad; los
detalles de cariño y otras.
El mismo Dios hecho hombre
dejó claro que nuestra felicidad en el Cielo dependerá de
nuestra fidelidad en lo que hagamos en este mundo.
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ESTUVE APUNTO DE SEPARARME DE MI FAMILIA ,POR FALTA
DE COMUNICACIÓN CON MI PAREJA Y DEBIDO A ELLO ESTUVE
A CASI UN PASO DE SERLE INFIEL . PERO GRACIAS A DIOS
Y AL MFC ME DOY CUENTA AHORA QUE AMO AMIS HIJOS AMO
AMI ESPOSA Y DEBO DE SER FIRME CON LA PROMESA QUE
JURE EN EL ALTAR