La cantidad de $170,000 que Catholic.net necesita alcanzar dividida entre los 250,000 usuarios diarios del portal corresponde a un importe de menos de ¡0.70 dólares por cada uno!
En la práctica es imposible recibir 0.70 dólares de cada uno de los 130,000 usuarios, ¡pero quizá sí es posible recibir 50 dólares de 3,400 de ustedes! ¿Podría usted formar parte de ese "grupo de los 3,400" de cuya generosidad depende la sobrevivencia y el desarrollo de Catholic.net? ¡Por favor, piénselo! ¡Envíe su donativo hoy mismo!
Autor: Salvador Casadevall | Fuente: Catholic.net Los hijos deben ser también padres de su propia personalidad
La vida de los hijos será hermosa en la medida que sepan hacer frente a la adversidad y ante la contradicción presentan esfuerzo, lucha, renuncia y superación.
Si queréis hacerlos libres, hacedlos fuertes
Los hijos deben ser también padres de su propia personalidad
Los hombres y las mujeres tienen una enorme capacidad de
mimetismo y se adaptan, más o menos inconscientemente, a costumbres
que las situaciones reales les determinan. Es el teatro de la
vida en el que todos somos actores. Por ello, según el
papel que hemos representado, seremos para la gente, orgullosos o
humildes, antipáticos o agradables, audaces o tímidos. La continuada representación de
uno de esos papeles nos deja indudablemente una profunda huella.
La
transmisión del testimonio de familia guarda una estrecha relación con
la personalidad y puede decirse que depende de ello. Una familia
transmite vida en tanto su vida sea personal. Con los adelantos
de la era moderna donde todo entra en casa sin
pedir permiso, si no hay una personalidad, su vida es
una vida a remolque de lo que otros, los
de afuera, dicen o hacen.
Hay que tener muy en cuenta
que para que un joven llegue a ser un hombre
completo y sincero es muy necesario el que los mayores
de las generaciones anteriores sigan exponiendo su mensaje, a fin
de que no se pierda de vista de donde salió
nuestro impulso, y a donde se dirige.
Los que han tenido
que luchar seriamente en la vida; los que tuvisteis que
saltar barreras y obstáculos sin cuento; los que habéis tenido
que aguantar codazos y zancadillas de amigos y de enemigos,
¿pretendéis hacer de la vida de los hijos una vida
fácil? Este es un error de los que se pagan muy
caro aquí en la tierra.
Si el hombre no hubiera tenido
que luchar contra el frío --dice Chevrot-- todavía habitaría en
las cavernas. No tratéis de asegurar a los hijos una vida
fácil: hay que templarlos para que puedan afrontar una vida
dura. Hay que acostumbrarles al esfuerzo. Acostumbrarles a querer ser más
en vez de desear tener mas.
La vida de los hijos
será hermosa en la medida que sepan hacer frente a
la adversidad y ante la contradicción presentan esfuerzo, lucha, renuncia
y superación. Si queréis hacerlos libres, hacedlos fuertes.
Al haber existido una
Navidad, exige plena construcción del mundo, puesto que Dios entró
a formar parte de él. Dios ha entrado en esta construcción
y la construcción de este mundo se inicia en la
célula del hogar. Allí es donde el hombre se empieza a
desarrollar, crece en su cuerpo y en su vida, crece
en su cultura y en su vida de amor, de
relación y de trabajo, crece en su uso responsable de
sus actos y crece en su proyección hacia la trascendencia
en su encuentro personal con Dios.
Los hijos a medida que
van creciendo se les debe dar libertad, confianza y abertura
suficiente a fin de que consigan hacer brotar el impulso
de su generación. Nunca nacerá la dialéctica del cristianismo dentro de
la familia, si ésta es regida despóticamente desde arriba, si
en ésta solo hay una voluntad, en lugar de una
comunidad de pensamiento.
Creo casi innecesario decir de la necesidad absoluta
de la autoridad en el hogar. Si cada niño se
pone a opinar sobre la oportunidad del horario fijado para
cada cosa, se paralizaría la vida.
La autoridad dimana de la
buena razón. Toda autoridad que no se apoye en la buena
razón, es una autoridad moralmente enferma. Y en esto radica el
meollo del argumento de la autoridad, porque es evidente que
el asentimiento dependerá muchísimo de la certeza que tras las
palabras del padre o de la madre está la verdad
y la razón. Y esto hará que el que dé la
orden inspire confianza.
Si te gustan estas reflexiones
y quieres profundizar en más temas, ya están disponibles
los tres primeros libros de Lydia y Salvador Casadevall, solicítalos
al autor.
Todos los servicios de Catholic.net son gratuitos.
Sólo nos mantenemos gracias a los donativos que, voluntariamente, nos hacen algunos de nuestros visitantes.
Necesitamos de tu ayuda para continuar anunciando el mensaje de Cristo a través de la Red.
Ayúdanos, Dios te lo recompensará. DA CLICK AQUÍ PARA DONAR
Muy bonito, nos sirve mucho a nosostros los padres como parte de nuestro aprendizaje, porque no hay clases para ser buenos padres, porque de eso depende tener buenos hijos.