La cantidad de $170,000 que Catholic.net necesita alcanzar dividida entre los 250,000 usuarios diarios del portal corresponde a un importe de menos de ¡0.70 dólares por cada uno!
En la práctica es imposible recibir 0.70 dólares de cada uno de los 130,000 usuarios, ¡pero quizá sí es posible recibir 50 dólares de 3,400 de ustedes! ¿Podría usted formar parte de ese "grupo de los 3,400" de cuya generosidad depende la sobrevivencia y el desarrollo de Catholic.net? ¡Por favor, piénselo! ¡Envíe su donativo hoy mismo!
Autor: P. Pedro Castañera L.C. | Fuente: Catholic.net Tema I. Segunda parte. Fuerza unitiva del amor
Necesidad de correspondencia. Fuerza unitiva del amor. Estabilidad afectiva y emocional de la pareja.
Tema I. Segunda parte. Fuerza unitiva del amor
FUERZA UNITIVA DEL AMOR
El amor genuino lleva a la unidad
con el ser querido, en todos los campos, físico afectivo
y espiritual. Aún siendo completamente diferentes, somos complementarios. “Somos uno
y busco tu bien como el mío; lo que te
sucede me afecta, como si me hubiese ocurrido a mí”. Dos
se funden en uno, conservando su propia identidad. “Este es el
síntoma supremo del amor: estar al lado del otro, en
un contacto y proximidad profundos”. (Ortega y Gasset)
ESTABILIDAD AFECTIVA Y
EMOCIONAL DE LA PAREJA
El amor afecta toda nuestra dinámica física,
psíquica y espiritual. Es decir, compromete todo nuestro ser, cuerpo
y alma. Analicemos, entonces dos puntos:
1. Cómo se constituye el amor en
la pareja. 2. Qué fundamentos tenemos que trabajar.
1. Cómo se constituye el amor
en la pareja. Dice Paul E. Charbonneau en su libro
“Curso de Preparación para el Matrimonio” que inicialmente una
pareja se atrae, existe cierto interés y que por
supuesto un sentimiento inicial por el otro, parte del querer
al otro. Pero que existen muchos factores que van a
formar parte del cimiento sobre el que se contruya esta
pareja, de su estructura interior, factores inherentes a nuestra propia
existencia tales como:
A) Dos Psicologías. El matrimonio es la unión
de estas dos psicologías. Hombres y mujeres tenemos dos maneras
diferentes de sentir, de actuar, de reaccionar, pero además cada
uno tiene su propio temperamento, su propio carácter. Armonizar
las psicologías de ambos requiere de todo nuestro esfuerzo, nuestra
atención para entender al otro, de nuestra empatía, pero además
de una constante comunicación.
B) Dos Personalidades. Mi carácter se
refuerza con el tiempo, con la educación que recibí y
con las circunstancias por las que pasa. Normalmente no existe
un proyecto consciente de educación en el dominio de sentimientos,
uso de la inteligencia o ejercicio de nuestra voluntad.
C) Dos
Egoísmos. Me caso para ser feliz o para hacerte feliz.
Miremos un poco hacia atrás, los últimos cinco años antes
de nuestro matrimonio en los que se da una progresiva
independencia. Los hombres empiezan a trabajar, a no ser dependientes
económicamente, a establecer sus propios horarios, rutinas, amistades y prioridades,
y lo mismo pasa con las mujeres, su tiempo es
menos restringido, sus horarios, sus amistades, ya no pide permiso,
y en el mejor de los casos, avisa dónde estará;
tiene cierta independencia económica, de gustos, elige su look personal,
sin influencia de nadie. En resumen empieza a ser
independiente. Y qué sucede al casarnos: existe una restricción de horarios,
de actividades, incluso de amistades o relaciones familiares. Es como
un tráiler que va cuesta abajo a toda velocidad e
intenta frenar, la inercia opone resistencia.
D) Dos Educaciones diferentes que
conviven.
Si nuestra relación se basa exclusivamente en ese sentimiento inicial,
de dos estructuras que coinciden, no va a resistir.
¿Por qué? 1. Puede empezar un proceso de enfrentamiento que
nos lleva a tomar una distancia (Charbonneau, lo llama
“el abismo disfrazado”); esta distancia nos lleva a una total
divergencia, cada cual tiene su vida, sus gustos, sus propias
actividades. Nos duele al principio, pero a todo nos
acostumbramos, incluso le tomamos gusto. 2. La soledad compartida. Si las circunstancias
de vida son divergentes, si de las 24 hrs. del
día, pasamos de 12 a 15 horas solos, nos va
a costar establecer una relación humana real con nuestra pareja.
El hombre por un lado está acostumbrado a tratar
relaciones mercantiles, transaccionales, proyectando una relación más de “función”
con la pareja, sin llegar a la esencia de la
persona. La mujer por su lado, vive en un
mundo de niños, sus diálogos son en este sentido, con
niños y en el mejor de los casos, con las
amigas sobre niños y de algún otro tema poco trascendente.
Su desarrollo mental en la etapa de crianza se encuentra
en estado latente, frenado por sus propias circunstancias. Cuántas
veces tenemos la necesidad de hablar con adultos de lo
que pasa en el mundo sin que ello aporte en
muchas ocasiones oportunidades para un verdadero desarrollo personal. Se vuelve
una relación marcada por la superficialidad. No hay un diálogo
real, o la televisión suple este estar y platicar contigo.
2. Qué
fundamentos tenemos que trabajar. Vimos que la estructura personal y vital
es complicada. ¿Cómo salir de ello? Nuestro compromiso debe
ser real, libre, que genere esperanza, exigencia, sacrificio, alegría
y finalmente paz y para ello hay que preguntarnos, ¿qué
es entonces el amor? El amor va más allá de un
“me gustas, siento lindo a tu lado, me atraes, te
deseo”. En mí debe existir la decisión de poner mi vida
en tu vida para ser una sola cosa, sacrificando lo
necesario. El amor no necesariamente implica placer, que
lo digan si no las mamás que despiertan 3 o
4 veces por la noche a dar de comer o
cuidar a un hijo enfermo, no podemos hablar de que
sea un gozo que nos produzca placer inmediato, sin embargo,
lo hacemos por amor y a la larga este produce
muchas satisfacciones. Eso, aunado al tipo de “amor” que nos ofrecen
lo medios, ya no digamos de felicidad cimentada en el
placer, sino también en lo modelos físicos que se nos
presentan, belleza física de él y ella que generan expectativas
en el inconsciente, el músculo marcado, el pelo precioso, la
figura perfecta, no son el amor.
Dónde esta entonces la base
del amor, ¿qué significa el “te quiero”?
El amor es una
decisión, es un acto de voluntad, lo que podemos llamar
Ley de la Convergencia: para salvar el amor es
necesario que la pareja se imponga por encima de las
divergencias, que se vuelvan uno al otro, aceptar la unidad,
rechazando el alejamiento. Porque cada momento de nuestra vida es una
decisión. Elegir es renunciar. Qué prefiero, clavarme en el
trabajo o salir temprano para ver a mi familia. Salir
con mis amigos o dedicarle esta noche a mi esposa.
Llegar a ver la televisión o sentarnos a platicar.
El cómo
estableces el amor, dónde y cómo lo manejas, éstas deberían
ser las interrogantes que nos hiciéramos día a día y
la respuesta se encuentra en nuestra propia esencia. El ser
humano tiene tres dimensiones: física, psicológica y espiritual. Una relación no
puede cimentarse en lo físico, el físico se deteriora, esto
es obvio, pero también lo psicológico empieza a fracturarse,
disminuye la tolerancia hacia esos “ pequeños defectos” y hábitos.
Los conflictos van dejando pequeños surcos en nuestra
afectividad. Entonces podemos decir que la esencia radica en esa
dimensión espiritual. Para permanecer para siempre, el cimiento de nuestra familia
se debe encontrar en esa estructura espiritual que se manifiesta
en la afectividad, en nuestra sexualidad, en la formación de
nuestros hijos
Es el cimiento, el espiritual, el que sostendrá
el edificio que estamos construyendo hoy en nuestra familia.
Una vez puesta la cimentación podremos construir habitaciones, decorarlas, planear
ventanas que dejen entrar la luz y que nos dejen
ver al exterior, puertas para recibir y para salir de
nosotros a los demás.
En resumen: 1. La conciencia de nuestra propia estructura
(tuya y mía), es el primer paso en una
relación. 2. Una relación se puede sacar adelante con mi decisión. 3. Requiere
que se fortalezca con una dimensión espiritual. 4. Cultivar día a día
lo positivo y erradicar lo negativo.
CASO PRACTICO
TODO ESTO SUENA PRECIOSO
Y QUÉ IMPORTANTE SABERLO, PUES ES UNA VERDAD QUE DEBIERA
REGIRNOS. PERO, ¿ QUÉ SUCEDE EN LA VIDA DIARIA?
Vamos
a poner el caso de “Fernando e Isabel”:
Ellos son los
que se dice un matrimonio “bien avenido”. Se casaron hace
5 años y son felices con sus dos pequeños Fer
y Maribel. Aparentemente el matrimonio marcha bien, no hay entre
ellos disgustos especiales y se comprenden mutuamente.
Para Fernando todo es
perfecto, atraviesa por un buen período profesional y tiene una
mujer que le quiere: siempre lo espera en
casa, le prepara la cena, no se la deja para
que se la caliente en el micro, se preocupa por
su trabajo, le organiza el dominó para sus amigotes... ¿qué
más puede pedir?
Isabel no ve el panorama tan despejado, se
siente interiormente insatisfecha, ya tomó varios cursitos de Historia del
Arte y Pedagogía, y sin embargo, algo le preocupa: que
no pasa nada. Alguna vez escuchó a su mamá
hablar de las crisis matrimoniales, aquéllas por las que pasan
los esposos de cuando en cuando y que son normales.
Pero Isabel siempre le ha contestado: “No mamá, eso
con nosotros no va”.
Sin embargo, desde hace meses, piensa que
su mamá debe tener razón. Isabel tiene la sensación de
que cada vez que habla a solas con su marido,
él la oye, pero no siempre la escucha; incluso hizo
la prueba comentándole algo que ya había dicho y para
Fernando era totalmente nuevo. Es como si estuviese en su
mundo, con sus ideas, su trabajo, su golf y sus
amigos.
Ella se pregunta si será poco clara cuando le dice
las cosas, si sabe explicarse o no se entiende lo
que dice; incluso ha pensado que ha empezado a dejarla
de querer. Un día, se atrevió y se lo dijo y
por respuesta obtuvo un: ¡”Pero qué cosas dices, cómo crees,
no te estés imaginando cosas”!. Dio un portazo y se
salió. Para ella fue algo muy triste, no se explicaba la
reacción de su marido. Isabel no se vuelve a enfrentar
a su situación por temor a verse una vez más
incomprendida, o que se origine un conflicto conyugal y decide
no confiarle nada a Fernando; se limita a seguir, según
ella, con la vida diaria, cumplir el deber y nada
más Después de todo son sus dificultades, sus anhelos, sus
ilusiones y ese mundo es ajeno para Fernando. Se inicia una
guerra fría en su matrimonio: cada uno va a lo
suyo, hasta se declara una indiferencia del uno con el
otro. Pero no es nada grave que ponga en peligro
la estabilidad matrimonial.
Más tarde Isabel descubrió nuevos horizontes. Reconoció la
necesidad de hablar cuanto antes con Fernando, debía hacerle ver
con cariño algunos aspectos que no estaban bien. Era absurdo
que queriéndose se estuvieran haciendo daño; que deseando las mismas
metas, no las comentasen; no podían seguir así.
¿Qué pasaría
después?
Después de hablar tranquilamente, quedaron resueltas sus diferencias y quedó
muy claro que lo que tenían que hacer era hablar,
convivir como pareja, ya que todos estos años de
embarazos, partos y cuidado maternal, habían hecho que cada cual
viviera “su rollo” y era el momento de ver cada
uno por el bien del otro, olvidándose de sí mismo.
Eso es el amor.
Participación en el foro ¿Qué
significado tiene decir que el amor no es un sentimiento,
sino que es una decisión?
Este curso
ha sido producido por Catholic.net con el apoyo solidario del
Comité para la Iglesia en América Latina de la Conferencia
de Obispos Católicos de Estados Unidos (USCCB). Los hallazgos, conclusiones
y recomendaciones expresadas aquí son del autor y no reflejan
la opinión de la USCCB. Para más información sobre
el trabajo solidario de la Conferencia de Obispos Católicos de
Estados Unidos en América Latina y el Caribe, visite su
sitio Web.United States Conference of Catholic Bishops
(USCCB)
Todos los servicios de Catholic.net son gratuitos.
Sólo nos mantenemos gracias a los donativos que, voluntariamente, nos hacen algunos de nuestros visitantes.
Necesitamos de tu ayuda para continuar anunciando el mensaje de Cristo a través de la Red.
Ayúdanos, Dios te lo recompensará. DA CLICK AQUÍ PARA DONAR