Autor: http://www.family2012.com | Fuente: http://www.family2012.com Tema 1. Catequesis preparatorias para el VII Encuentro Mundial de las Familias
1. El Secreto de Nazaret
Tema 1. Catequesis preparatorias para el VII Encuentro Mundial de las Familias
TEMA DE LAS CATEQUESIS
Familia, trabajo, fiesta. Son las tres palabras
del tema para el VII Encuentro mundial de las Familias.
Forman un trinomio que parte de la familia para abrirla
al mundo: el trabajo y la fiesta son modalidades a
través de las cuales la familia habita el «espacio» social
y vive el «tiempo» humano. El tema relaciona la pareja
de hombre y mujer con sus estilos de vida: el
modo de vivir las relaciones (la familia), de habitar
el mundo (trabajo) y de humanizar el tiempo (fiesta).
Las
catequesis están articuladas en tres grupos, que en secuencia conciernen
a la familia, al trabajo y a la fiesta, introducidos
por una catequesis sobre el estilo de la vida familiar.
Quieren iluminar el nexo entre la experiencia de la familia
y la vida cotidiana en la sociedad y en el
mundo.
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Estructura de las catequesis
A. Canto y saludo inicial B. Invocación del Espíritu Santo C. Lectura
de la Palabra de Dios D. Catequesis bíblica E. Escucha del Magisterio F. Preguntas para la
pareja de esposos y para el grupo G. Un compromiso para la
vida familiar y social H. Preces espontáneas. Padre Nuestro I. Canto final
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1. EL
SECRETO DE NAZARET
A. Canto y saludo inicial B. Invocación del Espíritu
Santo C. Lectura de la Palabra de Dios
11Vino a los suyos,
y los suyos no la recibieron. 12Pero a todos los que
la recibieron les dio poder de hacerse hijos de Dios:
a los que creen en su nombre (Jn 1, 11-12).
40El
niño crecía y se fortalecía, lleno de sabiduría; y la
gracia de Dios estaba sobre él. 41Sus padres iban todos los
años a Jerusalén a la fiesta de la Pascua. 42Cuando tuvo
doce años, subieron ellos como de costumbre a la fiesta
[…]
51Bajó con ellos y vino a Nazaret, y vivía sujeto
a ellos. Su madre conservaba todas estas cosas en su
corazón. 52Jesús crecía en sabiduría, en estatura y en gracia
ante Dios y ante los hombres (Lc 2, 40-41.51-52).
D. Catequesis
bíblica
1. Vino a
los suyos. ¿Por qué la familia debe elegir un estilo
de vida? ¿Cuáles son los nuevos estilos de vida para
la familia de hoy en relación al trabajo y la
fiesta? Dos pasajes bíblicos describen el modo con el cual
Jesús nuestro Señor vino entre nosotros (Jn 1, 11- 12)
y vivió en una familia humana (Lc 2, 40-41.51-52).
El
primer texto nos presenta a Jesús que habita en medio
de su gente: «Vino a los suyos, y los suyos
no la recibieron. Pero a todos los que la recibieron
les dio poder de hacerse hijos de Dios: a los
que creen en su nombre». La Palabra eterna sale del
seno del Padre, viene entre su gente y entra en
una familia humana. El pueblo de Dios, que hubiera debido
ser el seno que acogiera al Verbo, se muestra estéril.
Los suyos no lo acogen, es más, lo quitan de
en medio. El misterio del rechazo de Jesús de Nazaret
se sitúa en el corazón de su venida entre nosotros.
Pero a los que lo acogen «les dio poder de
hacerse hijos de Dios». Al pie de la cruz, Juan
ve realizado lo que proclama al inicio de su Evangelio.
Jesús, «viendo a su madre y junto a ella al
discípulo a quien amaba» (Jn 19, 26), entrega a la
madre el nuevo hijo y encomienda la madre al discípulo
amado. El evangelista comenta: «y desde aquella hora el discípulo
la acogió en su casa» (19, 27). He aquí el
«estilo» que Jesús nos pide para venir entre nosotros: un
estilo capaz de acoger y engendrar.
Jesús pide que la
familia sea lugar que acoge y genera la vida en
plenitud. Esta no da sólo la vida física, sino que
abre a la promesa y a la alegría. La familia
es capaz de «acoger» si sabe preservar la propia intimidad,
la historia de cada uno, las tradiciones familiares, la confianza
en la vida, la esperanza en el Señor. La familia
es capaz de «engendrar» cuando hace circular los dones recibidos,
cuando custodia el ritmo de la existencia cotidiana entre trabajo
y fiesta, entre afecto y caridad, entre compromiso y gratuidad.
Este es el don que se recibe en la familia:
custodiar y transmitir la vida, en la pareja y a
los hijos.
La familia tiene su ritmo, como el latido
del corazón; es lugar de descanso y de impulso, de
llegada y de partida, de paz y de sueño, de
ternura y de responsabilidad. La pareja debe construir el clima
antes de la llegada de los hijos. La casa no
puede quedar desierta a causa del trabajo, sino que la
familia deberá aprender a vivir y a conjugar los tiempos
del trabajo con los de la fiesta. A menudo deberá
hacer frente a presiones externas que no consienten elegir el
ideal, pero los discípulos del Señor son aquellos que, viviendo
en las situaciones concretas, saben dar sabor a cada cosa,
incluso a lo que no se logra cambiar: son la
sal de la tierra. Especialmente, el domingo debe ser tiempo
de confianza, de libertad, de encuentro, de descanso, de compartir.
El domingo es el momento del encuentro entre hombre y
mujer. Sobre todo es el Día del Señor, el tiempo
de la oración, de la Palabra de Dios, de la
Eucaristía, de la apertura a la comunidad y a la
caridad. Y así, también los días de la semana recibirán
luz del domingo y de la fiesta: habrá menos dispersión
y más encuentro, menos prisas y más diálogo, menos cosas
y más presencia. Un primer paso en esta dirección es
ver cómo habitamos la casa, qué hacemos en nuestro hogar.
Es preciso observar cómo es nuestra morada y considerar el
estilo de nuestro habitar, las decisiones que hemos tomado, los
sueños que hemos cultivado, los sufrimientos que vivimos, las luchas
que sostenemos, las esperanzas que albergamos.
2.
El secreto de Nazaret. En esta aldea de Galilea,
Jesús vive el período más largo de su vida. Jesús
se hace hombre: con el paso de los años atraviesa
muchas de las experiencias humanas para salvarlas todas: se hace
uno de nosotros, entra en una familia humana, vive treinta
años de absoluto silencio que se convierten en revelación del
misterio de la humildad de Nazaret.
Las palabras que abren
el pasaje delinea con pocos rasgos el «secreto de Nazaret».
Es el lugar para crecer en sabiduría y gracia de
Dios, en el contexto de una familia que acoge y
engendra. «El niño crecía y se fortalecía, llenándose de sabiduría;
y la gracia de Dios estaba sobre él». El misterio
de Nazaret nos dice de modo sencillo que Jesús, la
Palabra que viene de lo alto, el Hijo del Padre,
se hace niño, asume nuestra humanidad, crece como un muchacho
en una familia, vive la experiencia de la religiosidad y
de la ley, la vida cotidiana marcada por los días
de trabajo y por el descanso del sábado, el calendario
de las fiestas. El «hijo del Altísimo» hace experiencia de
la fragilidad y de la pobreza, es acompañado por los
pastores y por personas que expresan la esperanza de Israel.
Pero el misterio de Nazaret es mucho más: es el
secreto que ha fascinado a grandes santos, como Teresa de
Lisieux y Charles de Foucauld.
En efecto, las frases que
cierran el episodio dicen que Jesús «bajó con ellos y
vino a Nazaret, y vivía sujeto a ellos. Su madre
conservaba cuidadosamente todas las cosas en su corazón. Jesús crecía
en sabiduría, en estatura (madurez) y en gracia ante Dios
y ante los hombres». He aquí el misterio profundo de
Nazaret: Jesús, la Palabra de Dios en persona, penetró en
nuestra humanidad durante treinta años. Las palabras de los hombres,
las relaciones familiares, la experiencia de la amistad y de
la conflictividad, de la salud y de la enfermedad, de
la alegría y del dolor se convierten en lenguajes que
Jesús aprende para decir la Palabra de Dios. De dónde
vienen, si no es de la familia y del ambiente
de Nazaret, las palabras de Jesús, sus imágenes, su capacidad
de mirar los campos, el campesino que siembra, la mies
rubial, la mujer que amasa la harina, el pastor que
ha perdido a su oveja, el padre con sus dos
hijos. ¿Dónde aprendió Jesús su sorprendente capacidad de contar, imaginar,
comparar, rezar en la vida y con la vida? ¿No
vienen acaso de la inmersión de Jesús en la vida
de Nazaret? Por esto decimos que Nazaret es el lugar
de la humildad y del ocultamiento. La Palabra se esconde,
la semilla baja al centro de la tierra y muere
para dar como don el amor mismo de Dios, es
más, el rostro paterno de Dios. Este es el misterio
de Nazaret.
3. Los vínculos familiares.
Jesús vive en una familia marcada por la espiritualidad judía
y por la fidelidad a la ley: «sus padres iban
todos los años a Jerusalén para la fiesta de Pascua.
Cuando cumplió los doce años, subieron como de costumbre a
la fiesta». La familia y la ley son el contexto
en el cual Jesús crece en sabiduría y gracia.
La
familia judía y la religiosidad judaica, una familia patriarcal y
una religión doméstica, con sus fiestas anuales, con el sentido
del sábado, con la oración y el trabajo diario, con
el estilo de un amor de pareja puro y tierno,
permiten comprender que Jesús vivió a fondo su familia.
También
nosotros crecemos en una familia humana, dentro de vínculos de
acogida que nos hacen crecer y responder a la vida
y a Dios. También nosotros llegamos a ser lo que
hemos recibido. El misterio de Nazaret es el conjunto de
todos estos vínculos: la familia y la religiosidad, nuestras raíces
y nuestra gente, la vida cotidiana y los sueños para
el mañana. La aventura de la vida humana parte de
lo que hemos recibido: la vida, la casa, el afecto,
la lengua, la fe.
Nuestra humanidad la forja una familia,
con sus riquezas y sus miserias.
E. Escucha del Magisterio
La
vida de familia conlleva un estilo singular, nuevo, creativo, que
hay que vivir y saborear en la pareja y transmitir
a los hijos a fin de que transforme el mundo.
El estilo evangélico de la vida familiar influye dentro y
fuera del ámbito eclesial, haciendo brillar el carisma del matrimonio,
el mandamiento nuevo del amor a Dios y al prójimo.
De modo sugestivo, Familiaris Consortio n. 64 nos exhorta a
redescubrir un rostro más familiar de Iglesia, adoptando «un estilo
de relaciones más humano y fraterno».
Estilo evangélico de la
vida en familia
Animada y sostenida por el mandamiento nuevo
del amor, la familia cristiana vive la acogida, el respeto,
el servicio por todo hombre, considerado siempre en su dignidad
de persona y de hijo de Dios.
Esto debe ser
así, ante todo, dentro y a favor de la pareja
y de la familia, mediante el compromiso diario de promover
una auténtica comunidad de personas, fundada y alimentada por la
interior comunión de amor. Esto debe desarrollarse después dentro del
ámbito más vasto de la comunidad eclesial, en la cual
la familia cristiana está insertada: gracias a la caridad de
la familia, la Iglesia puede y debe asumir una dimensión
más doméstica, es decir, más familiar, adoptando un estilo más
humano y fraterno de relaciones.
La caridad va más allá
de los hermanos de fe, porque «cada hombre es mi
hermano»; en cada uno, sobre todo si es pobre, débil,
sufre y se le trata injustamente, la caridad sabe descubrir
el rostro de Cristo y un hermano al que hay
que amar y servir.
Para que la familia viva el
servicio del hombre según el estilo evangélico, será necesario poner
en práctica con todo cuidado lo que escribe el Concilio
Vaticano II: «Para que este ejercicio de la caridad sea
verdaderamente irreprochable y aparezca como tal, es necesario ver en
el prójimo la imagen de Dios, según la cual ha
sido creado, y a Cristo Señor, a quien en realidad
se ofrece lo que al necesitado se da» (AA 8).
[Familiaris Consortio, 64]
F. Preguntas para la pareja de esposos
y para el grupo
PREGUNTAS PARA LA PAREJA DE ESPOSOS
1.-¿Nuestra
familia es un lugar que acoge y engendra la vida
en plenitud en las distintas dimensiones humanas y cristianas?
2.-¿Qué
decisiones tomamos para que la familia sea espacio para crecer
en sabiduría y gracia de Dios?
3.-¿Qué tipo de vínculos
familiares, afectivos, religiosos, alimentan el crecimiento de la pareja y
de los hijos?
PREGUNTAS PARA EL GRUPO FAMILIAR Y LA
COMUNIDAD
1.-¿Cuáles son los nuevos estilos de vida para la familia
de hoy entre trabajo y fiesta?
2.-¿Qué opciones y qué
criterios guían nuestra vida diaria?
3.-¿Qué dificultades comunicativas y sociales se
deben afrontar para hacer de la familia un lugar de
crecimiento humano y cristiano?
4.-¿Cuáles son las dificultades culturales que
se encuentran a la hora de transmitir las formas de
la vida buena y de la fe?
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me parecio excelente.. trabajo con la catequesis de
2do. año de comunion y siempre e buscado la forma de
llegar a los papas de mis alumnos y esto me ayudara
en mucho... gracias!!!