Autor: Jaime Nubiola | Fuente: http://www.fluvium.org Derecho a ser feliz
Creer que los seres humanos alcanzamos la felicidad acumulando dinero o coleccionando mujeres (u hombres) como si fueran trofeos de caza es un grave error antropológico
Derecho a ser feliz
"Yo tengo derecho a ser feliz" me decía ayer un
amigo al anunciarme su propósito de abandonar a su mujer
y a sus hijas para formar una nueva familia con
otra mujer. Me impresionaba que una persona adulta e inteligente
estuviera decidida a echar por la borda quince años de
vida familiar arguyendo que la felicidad es un derecho como
los de la Declaración universal de derechos humanos.
No
es fácil aclararse sobre a qué llamamos felicidad. Algunos creen
que es un estado de ánimo, y pretenden encontrarla en
la euforia de la borrachera o de la droga o
en los libros de autoayuda. Para otros, es la satisfacción
de todos los deseos y, como están insatisfechos, se sienten
casi siempre tristes. De hecho, lo que está más en
boga es la identificación de la felicidad con el sentirse
querido, con el estar enamorado. Quizá por ese motivo vuelan
por los aires tantos vínculos matrimoniales, esclerotizados por la erosión
del tiempo, el aburrimiento mutuo o el desamor infiel.
Ya Aristóteles, hace más
de dos mil trescientos años, advirtió que la felicidad no
era algo que pudiera buscarse directamente, esto es, algo que
se lograra simplemente porque uno se lo propusiera como objetivo.
Como todos hemos podido comprobar en alguna ocasión, quienes ponen
como primer objetivo de su vida la consecución de la
felicidad son de ordinario unos desgraciados. La felicidad es más
bien como un regalo colateral del que sólo disfrutan quienes
ponen el centro de su vida fuera de sí. En
contraste, los egoístas, los que sólo piensan en sí mismos
y en su satisfacción personal, son siempre unos infelices, pues
hasta los placeres más sencillos se les escapan como el
humo.
Me gusta
pensar que, en vez de un derecho, la felicidad es
un deber. Los seres humanos hemos de poner todos los
medios a nuestro alcance para hacer felices a los demás;
al empeñar nuestra vida en esa tarea seremos nosotros también
felices, aunque quizá sólo nos demos cuenta de ello muy
de tarde en tarde. Viene a mi memoria un programa
religioso para jóvenes en la televisión española de los sesenta
que tenía como lema: "Siempre alegres para hacer felices a
los demás". ¡Cuánta sabiduría antropológica encerrada en una fórmula tan
sencilla!
Creer que los seres humanos alcanzamos la felicidad
acumulando dinero o coleccionando mujeres (u hombres) como si fueran
trofeos de caza es un grave error antropológico. El secreto
más oculto de la cultura contemporánea es que los seres
humanos sólo somos verdaderamente felices dándonos a los demás. Sabemos
mucho de tecnología, de economía, del calentamiento global, pero la
imagen que sistemáticamente se refleja en los medios de comunicación
muestra que sabemos bien poco de lo que realmente hace
feliz al ser humano.
La felicidad no está en la huida con la
persona amada a una paradisíaca playa de una maravillosa isla
del Caribe, abandonando las obligaciones cotidianas que, por supuesto, en
ocasiones pueden hacerse muy pesadas. La felicidad no puede basarse
en la injusticia, en el olvido de los compromisos personales,
familiares y laborales, tal como hacen algunos de los personajes
de Paul Auster que cada diez años huyen para comenzar
una nueva vida desde cero. La felicidad —respondí a mi
amigo con afecto— no es un derecho, sino que es
más bien resultado del cumplimiento —gustoso o dificultoso— del deber
y aparece siempre en nuestras vidas como un regalo del
todo inmerecido, como un premio a la entrega personal a
los demás, en primer lugar, al cónyuge y a los
hijos.
Todos los servicios de Catholic.net son gratuitos.
Sólo nos mantenemos gracias a los donativos que, voluntariamente, nos hacen algunos de nuestros visitantes.
Necesitamos de tu ayuda para continuar anunciando el mensaje de Cristo a través de la Red.
Ayúdanos, Dios te lo recompensará. DA CLICK AQUÍ PARA DONAR
Que articulo tan especial. Justo
en los actuales momentos, tengo
a mi alrededor personas que no
son felices teniendo tantas
cosas para serlo. Me place poder
transmitirle esta reflexion que
les servira tanto a ellos como a
mi para analizarnos. A mi me ha
encantado y me servira tanto en
lo personal como para ayudar a
otros. Mil Gracias
Despuésdecuarenta añosdefelizmatrimonio, los momentos demayor emotividasd positiva son: Acudir juntos ala Eucaristía y lograr reunir al los hijos y rezar juntos el Rosario,recordando los grandes dones recibidos durante estos años.
haciéndoles ver quue tan pequeñospadres sólo dcon la ayuda de Dios hemos podido acompañarles
hasta su madurez. hablándoles siempre de la fidelidad matrimonial que su abuela no dejó de exigirme suno unos minutos antes de su muerte.Demos Gracias a DIOS.FIDELIDAD Y FELICIDAD SON DOS CARRILES DEL MISMO TIEMOINICIAN AL DESPERTAR Y CULMINAM AL DORMIR, EN PAZ.CADA DÍA.
Ojala estos mismos articulos los pusieran en la pagina de Catholic net en ingles, son buenisimos, llenos de sabiduria y explicados sencillamente, pero en verdad mueven nuestras conciencias, muchas gracias, Dios los bendiga
La felicidad no consta del dinero que tengamos o de todo lo que pase en el mundo como por ejemplo fiestas, amistades del momento, etcn pues todo esto pasa pero el amor verdadero de los nustros como el de nustra familia y de los amigos que nos acompañan siempre no tiene ningun valor eso si que es especial tambien el tener a Jesucristo dentro de nuestro corazon son las cosas mas importantes que debe tener un buen cristiano
Estoy de acuerdo que todo tipo de egoísmo lleva directamente a la infelicidad... Cuanto qiciera que los profesionales de la salud mental dieran mas importancia al dar y al darse en la búsqueda de la felicidad de tantos matrimonios en crísis.
Alli estoy ubicada en esa dinamica erronea de la vida actual.Por mi parte sigo a Cristo luchando en una vida perceverante en oraciòn y tambièn incluyo con gusto y corazòn alegre al que fuè mi pareja durante 28 años y que actualmente ante los ojos de Dios sigue siendo mi esposo,porque estamos casados por el Sacramento del Matrimonio.Este tema derecho a ser felìz deberìa de llegar a muchos,repartiendo una copia al salir de la Celebraciòn de la Eucaristìa,con la intensiòn de que se den cuenta que estàn equivocados al tomar decisiones de este tipo.ya que existen bastantes parejas que viven en amasiato.Llendo y viniendo a misa creen que ya la hicieron con su buena vida.Felicidades por este valioso tema.Doy Gloria a Dios por Ustedes.Gracias
Estoy de acuerdo con usted, se de un caso muy cercano a mi esta pareja se casaron bendecidos por Dios hace 21 años y desgraciadamente una mala mujer se interpuso en el amor y felicidad de ellos mi amiga esta deshecha sufriendo humillaciones de su esposo alguien que ha cmbiado totalmente hasta con sus hijos quienes son jovenes, buenos hijos ha cambiado con ellos, de hecho ni economicamente quiere apoyarlos los mas duro es el desprecio de el para su familia a quien antes de que esa mala mujer llegara el adoraba a su familia, pero ahora da tristeza mi amiga en oracion le pide a Jesucristo que la guie y que ella no desea que su matrimonio termine, pero el ironicamente le dice que lo que espera es un milagro y que eso no existe, y asi como usted menciona el dice que "tiene derecho a ser feliz" yo siempre he dicho que si las mujeres respetaramos y nos dieramos a respetar no habria hombres infieles.
Es sorprendente, como Dios sale a nuestro encuentro, cuando más lo necesitamos, éste artículo, nos ofrece una enseñanza incalculable, es expresado de una manera sencilla, pero con una esencia de amor inigualable, y es para todos aquellos interesados en la felicidad trascendente y que Jesús nos vino a demostrar con palabras y con su Vida.
Buenos días, tengangan todos (as) estimables lectores.Me parece muy bueno el contenido del artículo sobre el derecho a la felicidad. Es cierto que solo si se ama verdaderamente a los demás se es feliz y es vivir plenamente el amor recíproco, lo que hace que nuestro espíritu viva la felicidad plena, sin importar que existan enfermedades, penurias económicas, desaveniencias y todo lo que el hombre y mujer vivimos cada día. La felicidad esta en hacer el bien a toda persona que tengamos la oportunidad de encontrar en nuestro camino durante el trayecto de nuestra vida.