Autor: Marisa Ruiz de la Torre | Fuente: www.micumbre.com La virtud del silencio explicada a los hijos
El silencio interno es la puerta a la vida interior y se necesita abrirla diariamente, aunque sólo sea durante un pequeño periodo de tiempo
La virtud del silencio explicada a los hijos
El silencio, la soledad y la meditación, al estar íntimamente
interrelacionados son los soportes básicos y esenciales de la vida
espiritual, que los padres tienen que explicar detalladamente a sus
hijos. Sin estos soportes es muy difícil, por no decir
imposible, prosperar familiar, religiosa y socialmente. La vida moderna rechaza
también estas tres virtudes y valores humanos. Estamos llenos de
ruido, de gente por todas partes y en todo momento,
no dejando ni un minuto para la paz interior, la
que únicamente se puede conseguir apoyándose en estos tres soportes.
El silencio interno es la puerta a la vida
interior y se necesita abrirla diariamente, aunque sólo sea durante
un pequeño periodo de tiempo. Es la actitud que tienen
las personas que quieren buscarlo, para encontrarse a si mismos
y disfrutar de la soledad, interna o externa y así
poder meditar.
El silencio externo es la falta de ruidos, el
no hablar, la omisión de alguna acción no imprescindible, etc.
Es el que ayuda a poseer el silencio interno, a
disfrutar de la soledad y al practicar la meditación. La
discreción está íntimamente relacionada, con el silencio de las personas
parcas en palabras y largas en hechos.
La antítesis del silencio
es el ruido, interior y exterior, el hablar, por no
callar. Para lograr el silencio, hace falta practicar en acallar
el ruido que producen nuestros pensamientos, pasiones y sentimientos, que
nos dificultan el escuchar a nuestra propia conciencia, sobre los
problemas, preocupaciones y otras cuestiones personales.
La sociedad moderna, desconoce lo
que es el silencio. Si se pregunta a alguien al
azar, cuando estuvo la última vez en un lugar que
había silencio y durante cuánto tiempo, seguramente contestará que, cuando
visitó un hospital, una cárcel, un cementerio, un bosque, un
claustro, el mar, una montaña, etc. pero no se acordará
de nada más.
El silencio interior no se acalla con el
aislamiento aparente. que producen los medios audiovisuales de utilización tan
constante. Muchos jóvenes pasan. una gran parte de su tiempo
libre y del que sustraen de sus obligaciones, sentados frente
a las diferentes pantallas electrónicas, inmersos en las extensas redes
sociales, que aparentemente les aíslan del ruido exterior, pero no
les aíslan del ruido interior. También mantienen permanentemente colgado de
sus orejas, durante casi las 24 horas, su moderno cordón
umbilical. que les une con las maquinas de reproducir. lo
que ellos llaman música.
Aunque suponga un sacrificio contra su comodidad,
los padres tienen que hablar muy claro y contundente, cuando
tienen que educar a sus hijos. No deben estar en
silencio, cuando tienen la obligación de hablar. Tienen que saber,
que tener despecho por hablar, puede acarrear más problemas, que
los que quieren solucionar. Somos dueños de nuestros silencios y
esclavos de nuestras palabras.
El silencio es muy apreciado e imprescindible
entre las personas que se aman, ya que el silencio,
muchas veces, hace que las miradas sean elocuentes, mucho más
que las posibles palabras.
El verdadero silencio o la verdadera soledad,
no es encerrarse en la habitación o en uno mismo,
para no oír, ni ver lo que sucede en la
familia, en la escuela o en la sociedad. Los ermitaños,
anacoretas y enclaustrados, tienen una misión muy definida en esta
vida, al renunciar al ruido externo, para estar siempre en
su propio recogimiento interior y así, poder mantener sus conversaciones
con Dios. Son situaciones llenas de dicha, belleza, silencio y
paz, que conducen al descubrimiento de la soledad acompañada en
nuestro corazón, que tantos consuelos humanos pueden producir.
Algunos huyen del
silencio, buscando el ruido, para no pensar en las realidades
que conlleva la educación de los hijos, ya que si
piensan, puede llegar a complicarse la vida y eso va
en contra de su actitud pasiva, ante las obligaciones de
educación que voluntariamente adquirieron. El silencio y la soledad no
impuestos, son imprescindibles para poder meditar. Solos y en silencio
están en la cárcel y en los hospitales, pero no
siempre meditan. Desde que los hijos son pequeños, hay que irles
enseñando estas virtudes y sus aplicaciones prácticas en su vida
religiosa, familiar, escolar y social, así cuando sean mayores, tendrán
bien arraigadas estas virtudes y no se chocarán contra la
antítesis que preconiza la sociedad actual. Las virtudes primero son
costumbres, después hábitos y muy posteriormente se convierten en virtudes
o valores humanos. Por eso hay que irlos inculcando desde
pequeñitos, para que cuando salgan de casa, no se dejen
arrastrar por el ruido, las muchedumbres, ni por los entretenimientos
vacuos. El silencio como virtud, deben estimularlo los padres, preparando en
la casa y poniendo a disposición de los hijos, espacios,
situaciones y horarios especiales de silencio, donde no lleguen los
ruidos.
Virtudes y valores humanos relacionadas con el silencio: Carácter.
Control. Criterio. Disciplina. Discreción. Entrega. Ejemplo. Esfuerzo. Examen. Fortaleza. Habito.
Humildad. Meditación. Orden. Perseverancia. Reflexión. Religiosidad. Sacrificio. Tiempo. Voluntad, etc.
La
cultura del ruido. El ruido genera más ruido, pues hay
que levantar la voz para entenderse cuando hay mucho, y
al levantar la voz, se eleva el nivel de ruido.
Es una cadena que prácticamente no tiene fin. Es muy
difícil, pero no imposible, que unos jóvenes que están en
la cultura del ruido, puedan entrar en la cultura del
silencio, la soledad y la meditación. Nadie se imagina a
un corredor automovilista, circulando a la máxima velocidad posible, con
los cinco sentidos puestos en lo que hace, que lleve
la radio puesta.
Se necesita un profundo silencio para poder concentrarse
y rebuscar internamente, las herramientas que hacen falta, para que
en los momentos de meditación, de conversación con uno mismo
y con Dios, sean del máximo aprovechamiento. Son momentos de
silencio, escogidos, necesarios, apreciados e incluso amados, que cada uno
se puede regalar. Se necesita el máximo silencio interno, para
maximizar la concentración y así poder meditar y poner en
orden los pensamientos.
Para concentrarse y envolverse en el silencio, algunos
aceptan poner una música muy suave, que no tenga voz.
Está demostrado que si en esa concentración, hay que hacer
el menor esfuerzo para oír la música, es muy difícil
y casi imposible, poder concentrarse, máxime para trabajar mentalmente, estudiar
o para buscar espiritualmente en el interior de las personas.
La música puede estar ahí, pero sin prestarle atención, no
tiene que oírse. Solamente puede oírse, cuando alguien la utilice
exclusivamente como disfrute o descanso de la mente.
20 Situaciones de
silencios negativos, cuando:
1. Abandonan las obligaciones de legislar con justicia, e
inclinan la balanza llamada ciega, hacia situaciones que no les
convienen legislar. 2. Aceptan y sufren en silencio las injusticias a
las que otros les someten, teniendo posibilidades de reclamar, para
que no suceda a otros. 3. Callan cuando tenían que hablar
fuerte o suave, para decir las cosas, sobre todo cuando
no está conforme con las injusticias que ve y continúa
callado, pudiendo denunciarlas. El que calla, otorga. 4. Callan incluso cuando
saben que hacen daño a terceros. 5. Callan u omiten en
las declaraciones de impuestos 6. Desechan la posibilidad de levantar la
voz, para defender una causa justa e importante. 7. Esquivan los
historiadores la verdad, porque se venden, a lo que los
vencedores quieren que se diga, vilipendiando a los vencidos. 8. Hacen
caso omiso ante los crímenes ecológicos que arruinan o enferman
poblaciones enteras, presentes y futuras. 9. Ocultan, ignoran o no quieren
oír lo que la moral, la ley natural y la
sociedad les está diciendo. Prefieren creerse que nadie habla, que
nadie les tiene que decir lo que deberían hacer y
hacen, como que no oyen, para así no tener que
cumplir con sus obligaciones hacia ellos mismos y hacia los
demás. 10. Olvidan expresamente de cumplir la obligación de declarar, para
salvar de los problemas a otros. 11. Omiten los cónyuges todo
tipo de dialogo entre si y dirigen la palabra lo
mínimo posible a sus hijos y familiares, creando abismos insalvables
de la imprescindible comunicación. 12. Pasan por alto y se callan,
pudiendo hablar alto y fuerte, miran para otro lado cuando
se cometen las injusticias, justificándose de que esas injusticias no
van con él y olvidándose, de que tanta culpa tiene
el que mata la vaca, como el que le sujeta
las patas. 13. Prescinden de la obligación de denunciar, el silencio
de las naciones u organizaciones internacionales, ante las injusticias y
crímenes mundiales, como el aborto, la eutanasia, el laicismo radical,
etc. 14. Rehúsan contestar guardando un silencio, que perjudica gravemente a
otra persona. 15. Se abstienen de votar en democracia, sobre todo
en cosas que atañen a la moral y a las
buenas costumbres. 16. Se guarda silencio sobre deudas u obligaciones contraídas,
para no pagarlas. 17. Se inhiben las personas o la
sociedad del problema físico, moral y material que suponen los
esclavos que se sienten felices, aunque les esclavicen las drogas
y los vicios. 18. Se ocultan hechos o relaciones familiares, con
los ancestros, perjudicando a posibles herederos o coartando afectos humanos.
19. Se salen por la tangente los profesionales y ocultan a
sus clientes una verdad importante, del problema o del negocio
consultado, para con su silencio poder lucrarse, sabiendo que si
dicen la verdad, el cliente podría tomar otras decisiones diferentes.
20. Soslayan u ocultan, los familiares o médicos, la gravedad de
una dolencia a un enfermo y no le dan la
oportunidad, de preparase para bien morir.
24 Sentencias sobre la virtud
del silencio
1. Adentrarse en la multitud, supone ahogar el clamor
del propio silencio. 2. El estremecedor silencio de los que se
creen bondadosos, ha impedido que los crímenes contra la humanidad
se conozcan y castiguen. 3. El fruto del silencio es la
oración. El fruto de la oración es la fe. El
fruto de la fe es el amor. El fruto del
amor es el servicio. El fruto del servicio es la
paz. 4. El silencio bien llevado. puede ser un ruido muy
fuerte para otros. 5. El silencio de algunos. ha hecho que
parte del mundo se pudra. 6. El silencio del envidioso. está
lleno de ruidos. 7. El silencio, el patrimonio de los fuertes.
8. El silencio es un argumento difícil de refutar. 9. El silencio
es, después de la palabra, el segundo poder del mundo.
10. El silencio no vuelve loco. Lo que vuelve loco es
el ruido. 11. El silencio por omisión, es la gran
mentira. 12. El silencio puede ser la conversación de las personas
que se quieren. Lo importante no es lo que se
dicen, sino lo que no es necesario decirse. 13. En el
silencio se puede escuchar la voz de Dios. 14. Es muy
difícil aprender de los silencios ajenos. 15. Guarda silencio si no
tienes nada mejor cosa para decir. 16. Guardar silencio a veces
ofende más, pues impide la replica. 17. Hay que procurar que
las palabras sean mejores que el silencio. 18. Hay silencios insoportables,
para los que tienen demasiado ruido dentro de ellos mismos.
19. Los silencios son unas de las artes más grandes de
la conversación. 20. Manejar el silencio, es más difícil que manejar
la palabra. 21. Más vale un prudente silencio, que una verdad
poco caritativa. 22. No rompas el silencio, si no es para
mejorarlo. 23. Nos conviene volver al silencio, para saborear la paz
interior y reconocernos a nosotros mismos. 24. Soy tan partidario de
la virtud del silencio, que podría hablar horas enteras sobre
ella.
Todos los servicios de Catholic.net son gratuitos.
Sólo nos mantenemos gracias a los donativos que, voluntariamente, nos hacen algunos de nuestros visitantes.
Necesitamos de tu ayuda para continuar anunciando el mensaje de Cristo a través de la Red.
Ayúdanos, Dios te lo recompensará. DA CLICK AQUÍ PARA DONAR