Autor: Desde la fe | Fuente: Desde la fe El respeto a la mujer
Respetar a la mujer no es, ni debe ser, un acto altruista del hombre que quiere mostrarse caballeroso y atento con un ser inferior. La dignidad de la mujer es por ella misma
El respeto a la mujer
¡Trae un trapo y limpia!
Nos reuníamos un grupo de “intelectuales”
a componer el mundo en la casa de un matrimonio
joven que nos ofrecía su hospitalidad, café y ceniceros abundantes.
Nuestros anfitriones, profesionistas ambos, eran furibundos defensores de la dignidad
y de la igualdad de la mujer, y presumían que
en su hogar se vivía ya ese ideal. De pronto,
uno de los comensales derramó su tasa de café, y
mientras hacía todo lo posible por limpiar el líquido, el
anfitrión le dijo “No te preocupes”, y luego a su
igualitaria esposa: “¡Carmen, trae un trapo para limpiar!” En ese
momento, todos los asistentes soltamos la risa al ver que
la famosa igualdad no podía vencer a la ancestral costumbre
de ver a la mujer como una servidora.
Cuestión de cultura
Llevamos
a cuestas una cultura en la que a la mujer
le ha tocado un papel de sujeción al hombre. Inicialmente,
la excusa ha sido -se supone- la superioridad física del
hombre y por ella domina a la mujer.
Pero se han
añadido otras excusas: el destino prioritario de la mujer a
las labores del hogar y a la atención de la
familia. Así, el esposo continúa siendo el sostén económico y
la esposa la responsable de la marcha y del orden
del hogar.
Pero el esquema se rompe en la medida en
que la mujer se ve obligada a ser también sostén
del hogar dada la difícil situación económica actual para solventar
las necesidades elementales de las familias.
Entonces se remarca la injusticia:
teniendo ambos la obligación del trabajo fuera de casa, la
mujer sigue conservando la obligación de atender a los hijos
y de las labores del hogar, y, por si fuera
poco, el esposo sigue sintiendo que él es el jefe
y que su esposa es la que obedece.
Esto hace que
la mujer conserve toda su vida una situación de minoría
de edad en la que no le está permitido tomar
decisiones. Ni siquiera las grandes decisiones de su vida. De
niña y de joven depende de la voluntad de sus
padres; cuando se casa, depende de la voluntad del esposo.
La
búsqueda de la libertad
Poco a poco ha ido la mujer
conquistando espacios en los cuales participa y ejerce su libertad.
Es un logro que pueda beneficiarse de la instrucción pública
a nivel técnico y profesional, lo que le ha permitido
ir ocupando cargos cada vez más importantes con efectividad. Pero
todavía hay espacios en los que ella es segunda parte
y a los que tan sólo se le permite acceder
por la conveniencia de dar la apariencia de liberalidad. ¿Qué
tanto por ciento de mujeres ocupan cargos públicos significativos o
desempeñan labores importantes en el mundo de los negocios?
Lo que
hay que vencer
Es necesario acabar con la idea de que
la dignidad de la mujer, como la de los niños,
se debe a su debilidad.
Respetar a la mujer no
es, ni debe ser, un acto altruista del hombre que
quiere mostrarse caballeroso y atento con un ser inferior. La
dignidad de la mujer es por ella misma.
En la
liturgia del matrimonio se habla de ella como “compañera de
igual dignidad” y la orientación prematrimonial habla de los esposos,
de ambos, como cabeza del hogar.
Diferentes en funciones
El hombre y
la mujer son iguales en dignidad y diferentes en funciones,
se enseña a los esposos católicos y con esto se
trata de salvaguardar los objetivos del matrimonio católico: la formación
de una familia y la ayuda mutua.
Cuando la mujer casada
renuncia a los hijos, está renunciando a su ser mujer.
Son
loables las leyes civiles que protegen la maternidad de la
mujer que trabaja. Son loables los matrimonios que toman en
cuenta el acompañamiento responsable de los niños cuando la mujer
tiene que trabajar. Y, desde luego, son loables los hombres
que comparten con la esposa, equitativamente, la atención a los
hijos y al hogar mismo.
La escuela del respeto a la
mujer es el hogar mismo:
Si se le da a
las hijas las mismas oportunidades de crecimiento que a los
hijos. Si no se hace de la hermana
una servidora de sus hermanos. Si los hijos
varones participan equitativamente en las labores del hogar.
Si no se reprime a las hijas por el hecho
de ser mujeres. Si se enseña a los
hijos el respeto y la fidelidad a la novia.
Si la esposa toma decisiones junto con el esposo.
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este es un buen programa para que los hombres sientan mucho respeto hacia las mujeres y no las inrrespeten, las quieran como un regalo de DIOS y recuerde no al maltrato hacia las mujeres ok ok ok amigos