Autor: Irma Delgado Caridad, la virtud reina de la familia
Definición, razones y medios concretos para vivirla en casa y en la escuela
Caridad, la virtud reina de la familia
¨ La caridad es la virtud que da sentido a
todas las demás virtudes. Es la forma, el fundamento, la
raíz y la madre de todas las demás virtudes.
Sin caridad no hay virtudes auténticas. ¨ Es la virtud que nos
conduce a amar a los demás hombres sin excepción como
a nosotros mismos, buscando de manera habitual el bien de
pensamiento, actitudes, palabras y acciones, traduciéndolo en acciones concretas de
servicio a los demás. ¨ La caridad es el centro, la esencia
y la perfección de cualquier vida cristiana, ya que en
la práctica de la caridad se condensan todas las enseñanzas
de Jesucristo.
Meta
¨ Lograr que el amor sea el motor y
el sentido de los actos, pensamientos y actitudes de nuestros
hijos y alumnos, entendiendo que la fidelidad al nuevo mandamiento
de Jesús dará verdadera coherencia a nuestra vida. ¨ Formar el
corazón de nuestros niños y transformarlo de tal manera que
funcione en sintonía con el Corazón de Cristo. De nada
nos servirá todo lo que hagamos por ellos en otros
aspectos de su desarrollo si éste no se sustenta en
la capacidad de amar, vivir el bien de manera habitual
y firme y atender las necesidades de los demás. ¨ Que nuestros
hijos aprendan de nuestro ejemplo la necesidad de vivir
la caridad de manera efectiva y constante en cada momento
de nuestra vida y sin excepciones, tratando a los demás
como quisiéramos que nos trataran a nosotros. En muchas ocasiones
la caridad se expresa de un modo sencillo, con gestos
aparentemente triviales e intrascendentes, pero nacidos de la bondad del
corazón. ¨ Transmitir a nuestros hijos la esperanza que surge de la
caridad, conscientes de que la vivencia de esta virtud es
exigente porque no busca la propia satisfacción, sino ante todo
el bien de las otras personas. La caridad no es
una utopía, sino una posibilidad real de cambio personal y
de la sociedad en general. ¨ Ayudar a nuestros hijos a descubrir
en la Eucaristía la mejor manera de fortalecer la caridad
y a reconocer que nos ayuda a vivir esta virtud
de manera heroica. ¨ Ofrecerles a nuestros hijos un mundo mejor
y más humano,en el que la regfla de oro sea
la caridad.
¿Por qué es importante fomentar la virtud de la
caridad en nuestros hijos?
¨ Porque la caridad se vive amando. No
debe ser sólo un buen deseo. “Obras son amores y
no buenas razones…” ¨ Porque no se debe esperar a que se
presenten situaciones para vivir actos espectaculares de caridad, sino
vivirla de manera heroica en cada momento del día como
una actitud habitual y firme. No hacer actos de caridad,
sino vivir la caridad y en la caridad. ¨ Porque la caridad
es una gran fuerza, nuestra principal arma para mejorar
la sociedad, y el amor debe ser el motor de
transformación, comenzando por la transformación del propio corazón. ¨ Porque la caridad
debe dar sentido al desarrollo de los talentos, al trabajo,
esfuerzo y mejoramiento personal, en nuestros hijos y alumnos, atendiendo
a saber no tanto cuánto los desarrolla, sino porqué lo
hace. ¨ Porque es el único mandamiento nuevo que nos da Jesucristo,
y todas sus enseñanzas se derivan de él. ¨ Porque el
amor es lo que nos debe distinguir. Seremos discípulos de
Cristo en la medida del amor que nos tengamos los
unos a los otros, cumpliendo la voluntad de Dios por
encima de gustos, caprichos y preferencias personales. ¨ Porque es la gran
novedad del mensaje de Jesucristo contra la antigua ley del
talión y vivir cada día de acuerdo a la caridad
marcará la diferencia en el mundo. ¨ Porque la caridad debe vivirse
siempre y con todos, independientemente del grado de simpatía o
amistad que tengamos con ellos. ¨ Porque del amor surgen el perdón
y la paz. ¨ Porque el niño comprenderá y experimentará la capacidad
de desprenderse de lo que tiene, y será capaz de
sacrificarse para aliviar las penas de la gente que sufre. ¨ Porque
el niño experimentará que el corazón que acostumbra dar amor
se suaviza, purifica y crece en la capacidad de amar.
Vivir la caridad significa
¨ Dar un saludo amable y trato bondadoso
a los demás aunque estemos cansados o de mal humor. ¨ Ayudar
a quien lo necesite. Estar pendiente de las necesidades de
los demás antes que de las propias. Tener más tiempo
para los demás que para sí mismo. ¨ Ser constructivo, optimista y
alegre. ¨ Superar el propio cansancio o mal humor en el trato
con los demás para no contagiárselo. ¨ Ser generoso con nuestro tiempo
y persona ante las necesidades de los demás. ¨ Hablar siempre bien
de los demás. ¨ Descubrir las cosas buenas de los demás: virtudes,
cualidades y aciertos, y no fijarnos en las cosas malas
o defectos. ¨ Nunca hablar mal ni hacer notar a otras personas
lo malo de una persona. Si no tengo algo bueno
que decir, mejor quedarme callado. ¨ Disculpar siempre y con paciencia los
errores ajenos, recordando que nadie es perfecto y que nosotros
también fallaremos muchas veces. ¨ Nunca juzgar y menos condenar a una
persona, aunque objetivamente se pueda tener razón para hacerlo. Saber
condenar el hecho, pero no a la persona. ¨ Analizar en el
examen de conciencia y en la confesión si vivimos la
caridad en concreto y poner los medios para vivirla o
reparar el mal cometido por faltar a ella. ¨ Vivir el bien
de manera constante; no únicamente hacer actos buenos ocasionalmente. ¨ Tener
pensamientos, proyectos y deseos positivos que sean fuente de unidad
y paz. Pensar de manera constante en cómo hacer mejor
el bien. ¨ Ser tolerante, saber escuchar con interés lo que los
demás tienen que decir. Dedicar tiempo a los otros, a
pesar de restar tiempo a mi persona. ¨ Ser comprensivos, saber ponernos
en el lugar de los demás. ¨ Hacer sacrificios en favor de
los otros. ¨ Responder con amor al odio y con paz a
la violencia. Actuar de manera pacífica, solucionar los problemas con
actitudes positivas. ¨ Visitar a un enfermo o consolar a alguien que
está triste. ¨ Rezar por los demás. ¨ Enseñar a los que no saben. ¨ Llevar
el mensaje de Jesucristo a los demás. ¨ Corregir caritativamente al que
está equivocado y cuyo error puede causarle daño a sí
mismo o a otros. ¨ Contribuir a crear un ambiente alegre para
los demás, evitando quejas y críticas. ¨ Tratar a los demás como
quiero que me traten a mí. ¨ Respetar y aceptar a los
otros como son, y no cómo yo quisiera que fueran. ¨ Perdonar
de corazón y de buena manera a los que me
ofenden. ¨ Ayudar a los demás en sus necesidades materiales. Estar pendientes
de los más necesitados.
Qué facilita la vivencia de esta virtud
¨ La
propia naturaleza humana pues estamos hechos para amar y buscar
la paz. ¨ El ambiente cordial, tranquilo, en donde el diálogo sea
fundamental y los puntos de los demás sean respetados. ¨ El
amor de la familia, ya que en ella se ama
y se acepta de manera desinteresada a la persona como
es. ¨ El ejemplo de amor que los padres den a sus
hijos. ¨ Corregir con amor, buscando siempre el bien de la persona. ¨ La
reflexión, examen de conciencia y confesión frecuente. ¨ La paciencia, el respeto,
la comprensión. ¨ La sencillez. ¨ El ser y saberse aceptado y amado
como uno es, porque permite amar a los demás como
a uno mismo. ¨ La práctica del servicio a los demás, porque
otorga satisfacciones personales que llevan a desear repetirlo. ¨ El esfuerzo de
ponerse en el lugar del otro ¨ El trato siempre amable e
igual con todos sin favoritismos. ¨ El compartir trabajos y actividades, metas
y luchas porque une en torno a un objetivo común.
Qué
dificulta la vivencia de esta virtud
¨ El egoísmo, origen de todas
las faltas a la caridad. ¨ Actitudes de rencor, poca capacidad de
perdonar y temperamentos violentos. ¨ Esconder la soberbia en actitudes de
caridad cuando en realidad solamente estamos pensando en nosotros mismos,
nuestro bien, auto alabanza, etcétera. ¨ El afán egoísta de desarrollar al
máximo nuestras cualidades pero pensando en nosotros mismos. ¨ El ruido tanto
externo como interno que no me permite reflexionar sobre mi
actuar. ¨ Pereza, apatía. (ya está mencionado arriba) ¨ Los prejuicios sociales. ¨ Actuar por
el qué dirán, más que por convicción. ¨ Mal humor, venganza, discusión,
envidia, dureza de corazón, individualismo. ¨ Discriminación, odio, racismo y rechazo social. ¨ La
omisión. No ser capaces de sacrificarnos por los demás. ¨ El “espíritu
del mundo” que hace de las demás personas meros objetos
al servicio de los propios intereses.
Para promover la virtud de
la caridad en casa
1. Ayudarnos a vivir la virtud de la
benedicencia hablando de cosas positivas y no permitiendo la crítica
bajo ninguna circunstancia. Si se llega a decir algo malo
de una persona, obligarse a decir tres cosas buenas
de ella. 2. Acostumbrarnos a ver por las necesidades de los demás
fomentando y facilitando las actitudes de servicio. Buscar maneras de
servir en familia participando activa y comprometidamente en actividades de
participación social o evangelización a través de las misiones, visitas
a familiares enfermos, apoyo a la comunidad, etc. 3. Dedicar en familia
tiempo y bienes para obras de misericordia y ayuda material
a los más necesitados: hacer una alcancía familiar, privarse en
familia de alguna diversión y destinar ese dinero a ayudar
a otros, etcétera 4. Evitar pleitos en casa, y si se
dan, buscar que se disculpen y se perdonen el mismo
día en que surjan. Fomentar que las dificultades se arreglen
mediante el diálogo y el respeto. 5. Rezar en familia por las
necesidades específicas de los demás. 6. Fomentar la alegría, que es fuente
de caridad. Evitar insultos, gritos o malos modos al pedir
las cosas. Cuidar los detalles de educación y amabilidad con
todos los miembros de la familia o personas que vivan
o trabajen con nosotros. 7. Animar a cada miembro de la familia
a desarrollar al máximo sus talentos, pero siempre con la
conciencia de que no debe hacerlo solamente por su bien
personal, sino como una manera de vivir la caridad al
poner estos dones al servicio de los demás. 8. Hacer ver
y sentir a todos que se les acepta como son
y que tienen muchas cualidades, nunca permitir comparaciones entre
hermanos. 9. Recibir siempre con alegría a todos los que vienen a
casa. Hacer que se sientan bien en ella. 10. Hacer como familia
y con frecuencia un examen de conciencia para analizar cómo
se vive la caridad y qué medios concretos se pueden
poner para crecer en ella.
Para promover la virtud de la
caridad en la escuela
1. Ayudarnos a vivir la virtud de la
benedicencia hablando de cosas positivas y no permitiendo la crítica
o la burla bajo ninguna circunstancia. 2. Acostumbrarnos a ver
por las necesidades de los demás. Comprometernos activamente en las
actividades de Participación social, colectas, misiones o evangelización que se
lleven a cabo en el colegio. 3. Fomentar la generosidad entre compañeros,
animándolos a compartir su tiempo, sus juegos, sus dulces, etcétera. 4. Promover
que los niños aprendan a desprenderse de algo suyo, dulces,
dinero, etc., y destinarlos a los más necesitados. 5. Evitar pleitos en
el salón de clase, y si surgen, buscar que los
oponentes se disculpen y se perdonen el mismo día en
que se hayan generado. Fomentar que las dificultades se arreglen
mediante el diálogo y el respeto. 6. Fomentar las visitas a la
Eucaristía y rezar en grupo por las necesidades específicas de
los demás. 7. Fomentar la alegría, que es fuente de caridad. Evitar
a toda costa insultos, gritos o malos modos al pedir
las cosas. Cuidar los detalles de educación y amabilidad con
todas las personas que estudien o trabajen en la escuela. 8. Animar
a cada alumno a desarrollar al máximo sus talentos, pero
siempre con la conciencia de que no debe hacerlo solamente
por su bien personal, sino como una manera de vivir
la caridad al poner estos dones al servicio de los
demás. 9. Recibir siempre con alegría a todos los que llegan al
salón de clase, especialmente cuando hay un compañero nuevo. Hacer
que se sientan bien en ella. 10. Fomentar la ayuda entre compañeros
cuando no entiendan las lecciones.
Las mejores enseñanzas en esta gran
virtud de la caridad nos las da Jesucristo en su
Evangelio:
“Aquel mismo día, por la tarde, estaban reunidos
los discípulos en una casa con las puertas bien cerradas,
por miedo a los judíos. Jesús se presentó en medio
de ellos y les dijo: La paz esté con ustedes. Y
les mostró las manos y el costado. Los discípulos se
llenaron de alegría al ver al Señor. Jesús les dijo
de nuevo: La paz esté con ustedes. Les doy un mandamiento
nuevo: ámense los unos a los otros como yo los
he amado, así también ámense los unos a los otros.
Por el amor que se tengan los unos a los
otros reconocerán todos que son discípulos míos.” (Jn 13, 34-35)
“Aunque hablara
las lenguas de los hombres y de los ángeles, si
no tengo amor, soy como una campana que suena o
platillo que retumba. Y aunque tuviera el don de hablar
de parte de Dios y conociera todos los misterios y
toda la ciencia; y aunque mi fe fuera tan grande
como para trasladar montañas, si no tengo amor, nada soy.
Y aunque repartiera todos mis bienes a los pobres y
entregara mi cuerpo a las llamas, si no tengo amor,
de nada me sirve. El amor es paciente y bondadoso;
no tiene envidia ni orgullo ni arrogancia. No es grosero
ni egoísta, no se irrita ni es rencoroso; no se
alegra de la injusticia, sino que encuentra su alegría en
la verdad. Todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo
espera, todo lo soporta.”(1 Cor 13, 1-7)
“Cuando venga el Hijo
del hombre en su gloria con todos sus ángeles, se
sentará en su trono glorioso. Todas las naciones se reunirán
delante de él, y él separará unos de otros, como
el pastor separa las ovejas de los cabritos, y pondrá
las ovejas a un lado y los cabritos al otro.
Entonces el rey dirá a los de un lado: “Vengan,
benditos de mi Padre, tomen posesión del reino preparado para
ustedes desde la creación del mundo. Porque tuve hambre, y
me dieron de comer; tuve sed, y me dieron de
beber; era un extraño, y me hospedaron; estaba desnudo, y
me vistieron; enfermo, y me visitaron; en la cárcel, y
fueron a verme”. Entonces le responderán los justos: “Señor, ¿cuándo
te vimos hambriento y te alimentamos; sediento y te dimos
de beber? ¿Cuándo fuiste un extraño y te hospedamos, o
estuviste desnudo y te vestimos? ¿Cuándo te vimos enfermo o
en la cárcel y fuimos a verte?” Y el rey
les responderá: “Les aseguro que cuando lo hicieron con uno
de estos mis hermanos más pequeños, conmigo lo hicieron.”(Mt 26,
31-40)
“El hombre bueno saca el bien del buen tesoro de
su corazón, y el malo de su mal corazón saca
lo malo. Porque de la abundancia del corazón habla la
boca.” (Lc 6, 45).
“Dichosos los que construyen por la paz,
porque serán llamados hijos de Dios.” (Mt 5, 9).
Todos los servicios de Catholic.net son gratuitos.
Sólo nos mantenemos gracias a los donativos que, voluntariamente, nos hacen algunos de nuestros visitantes.
Necesitamos de tu ayuda para continuar anunciando el mensaje de Cristo a través de la Red.
Ayúdanos, Dios te lo recompensará. DA CLICK AQUÍ PARA DONAR
Los medios señalados para practicar la caridad son
muy específicos y relacionados con la vida cotidiana
Me serán de gran ayuda para fomentar su práctica en
mi familia , con mis alumnos y sus padres.