> English

> Français

El lugar de encuentro de los católicos en la red
 
 
Tus Favoritos   |   Página de Inicio   |   Recomiéndanos   |   Opiniones   |   Suscríbete
Escritores actuales | sección
Martí Ballester Jesús | categoría
Algunas vidas ejemplares | tema
Autor: P. Jesús María Ballester
San Antonio María Claret
Vida y obra de un sacerdote santo y apóstol.
 
San Antonio María Claret
San Antonio María Claret
Antonio Claret y Clará nació en Sallent (Barcelona, España) el 23 de diciembre de 1807. Por la escasa salud de su madre lo cuidó una nodriza en Olot. Que se derrumbara la casa de la nodriza y todos murieran cuando Antonio no estaba, se consideró una señal de la providencia sobre Antonio. A los cinco años le impresionaba el "siempre, siempre, siempre": "La idea de la eternidad quedó en mí tan grabada, que es lo que tengo más presente. Es lo que más me ha hecho y me hace trabajar aún, y me hará trabajar mientras viva, en la conversión de los pecadores" La guerra contra Napoleón embargaba el ambiente. Dos amores destacaban en el pequeño Claret: la Eucaristía y la Virgen. Asistía con atención a misa; dejaba el juego para visitar a Jesús en la iglesia; rezaba cada día el rosario y sentía debilidad por los libros. Los devoraba. Pocas cosas contribuyeron tanto a su santificación como sus lecturas. Antonio tenía la ilusión de ser sacerdote y apóstol.

ENTRE LOS TELARES

Pasó su adolescencia en el taller de su padre, llegando a ser maestro, del que perfeccionó en Barcelona en la Escuela de Artes y Oficios de la Lonja. De día trabajaba, y de noche estudiaba. Superar en calidad y belleza las muestras que llegaban del extranjero. Un grupo de empresarios le propusieron fundar una compañía textil.

Un amigo le robó sus ahorros, los jugó y los perdió y robó unas joyas valiosas, que también perdió y acusaron a Antonio de cómplice, lo creó en su corazón un disgusto por el mundo, las amistades y las riquezas. En la playa, una ola gigantesca lo arrastró, y estuvo a punto de ahogarse. Lanzó un grito "Virgen Santa, salvadme", y sin saber cómo, se vio en la orilla. Visitando a un amigo, encontró sola a su esposa que le dijo "Antonio, ¡qué diferente eres de mi esposo, siempre agrio y despectivo! Quisiera que fuéramos amigos". Claret huyó de la tentación. "Señora, vuestro esposo tarda y tengo mucho que hacer..." Ella quiso detenerle, pero Antonio se marchó. Las palabras del Evangelio: "¿De qué le vale al hombre ganar todo el mundo si pierde su alma?", le habían impresionado profundamente. Distintas y varias experiencias con las que la Providencia va dando aldabonazos a la puerta de aquella alma tan sensible a las divinas insinuaciones.

SU VOCACIÓN

Quiso ser cartujo. Cuando el obispo de Vic supo su decisión de ser sacerdote quiso conocerle. Salió de Barcelona camino de Sallent y Vic, a los 21 años, decidido a ser sacerdote. Estudió como externo y destacó por su piedad y su aplicación. Le dirigía Pedro Bac, oratoriano Al año, cuando se encaminaba a la cartuja de Montealegre, se desató una tormenta que acabó con sus planes. Dios no le quería cartujo. Regresó a Vic. En una tentación se le apareció la Virgen que le dijo: "Antonio, esta corona será tuya si vences". De repente, todas las imágenes obsesivas desaparecieron. El ambiente del Seminario era óptimo. Amigo de Jaime Balmes, se ordenó de Diácono en la misma ceremonia en que él se ordenó de Subdiácono. Estudió profundamente la Biblia, que le impulsó a un insaciable espíritu apostólico y misionero. A los 27 años, el 13 de junio de 1835, el obispo de Solsona, Fray Juan José de Tejada, ex-general de los Mercedarios, le confirió el Sacerdocio. Celebró su primera misa en Sallent con la alegría de su familia y fue destinado a Sallent, su ciudad natal.

LA GUERRA CARLISTA

Al morir Fernando VII los constitucionales, como hizo la Revolución francesa, usurparon el poder. Las Cortes de 1835 aprobaron la supresión de los Institutos religiosos. Se incautaron y subastaron los bienes de la Iglesia y se azuzó al pueblo para la quema de conventos y matanza de frailes. Contra este desorden se levantó Navarra, Cataluña y el País Vasco, origen de la guerra entre carlistas e isabelinos. Claret no era político. Era un apóstol. Y se entregó a su ministerio a pesar de las dificultades del ambiente hostil. Su caridad no tenía límites. Por eso, los horizontes de una parroquia no satisfacían su ansia apostólica. Con un hatillo y sin dinero, a pie, cruzó los Pirineos, llegó a Marsella y se embarcó rumbo a Roma, a inscribirse en "Propaganda Fide", para predicar el Evangelio a los infieles. Hizo ejercicios espirituales con un jesuita y se sintió llamado a ser jesuita; pero Dios no lo quiso ni misionero ni jesuita. Un fuerte dolor en la pierna derecha le hizo comprender que su misión estaba en España. Después de tres meses dejó el noviciado aconsejado por el Padre Roothaan. En España, fue destinado a Viladrau, en la provincia de Gerona, donde tuvo que hacer de médico utilizando yerbas y ungüentos.

MISIONERO APOSTÓLICO EN CATALUÑA

Pero no había nacido para permanecer en una parroquia. Su espíritu le empujó a horizontes más vastos. En 1841, a sus 33 años, recibió de Roma el título de Misionero Apostólico, que le destinaba al servicio de la Palabra, como los apóstoles, como San Juan de Ávila. Es misionero. Vic será su residencia. Y estará siempre de viaje a pie, con un mapa en la mano, su hatillo y su breviario, con nieve o entre tormentas, entre barrancos y lodazales. Mezclado con arrieros y comerciantes, a quienes evangelizaba y convertía. Las catedrales de Solsona, Gerona, Tarragona, Lérida, Barcelona y tantas otras ciudades se abarrotaban para escuchar al Padre Claret. "Padre, confiese a mi borrico" -le dijo un arriero burlón. "Quien se ha de confesar eres tú, que llevas siete años sin hacerlo y te hace buena falta". Y aquel hombre se confesó.

Posee el carisma de leer las conciencias. Y enemigos que le calumniaban e impedían su labor misionera y tuvo que salir en su defensa el arzobispo de Tarragona. Pero su temple de acero todo lo resistía y triunfaba en todas las emboscadas. Daba Ejercicios Espirituales al clero y a las religiosas. En 1844 los dio a las Carmelitas de la Caridad de Vic, con la asistencia de Santa Joaquina Vedruna.

FUNDADOR

El 16 de julio de 1849, en una celda del seminario de Vic fundó la Congregación de Misioneros Hijos del Inmaculado Corazón de María. Tenía 41 años, con Esteban Sala, José Xifré, Manuel Vilaró, Domingo Fábregas y Jaime Clotet. "Hoy comienza una gran obra" -dijo el Padre Claret. Sabía que era impulsado por Dios; y Dios le reveló: Que la Congregación se extendería por todo el mundo. Que duraría hasta el fin de los tiempos. Que todos los que murieran en la Congregación se salvarían.

En la floración de nuevos institutos religiosos del siglo XIX, fue decidido colaborador que acompañó a casi todos los fundadores y fundadoras de su tiempo. Con la Madre París había fundado en Cuba el año 1855 el Instituto de Religiosas de María Inmaculada, claretianas, para la educación de las niñas. Dirigidas por él fueron Santa Micaela del Santísimo Sacramento, fundadora de las Adoratrices, Santa Joaquina de Vedruna, fundadora de las Carmelitas de la Caridad. Se relacionó con Joaquím Masmitjà, fundador de las Hijas del Santísimo e Inmaculado Corazón de María, con Don Marcos y doña Gertrudis Castanyer, fundadores de las Filipenses, con María del Sagrado Corazón fundadora de las Siervas de Jesús, con Ana Mogas fundadora de las Franciscanas de la Divina Pastora, con Francisco Coll fundador de las Dominicas de la Anunciata, con la fundadora de las Esclavas del Corazón de María Madre Esperanza González, e influyó en la Compañía de Santa Teresa, y en las Religiosas de Cristo Rey. Y las "Religiosas en sus Casas o las Hijas del Inmaculado Corazón de María, actual Filiación Cordimariana."

ARZOBISPO DE SANTIAGO DE CUBA

Nombrado Arzobispo de Santiago de Cuba, después de todos los intentos de renuncia, fue consagrado el 6 de octubre de 1850 en la catedral de Vic, a sus 42 años. Antes de embarcarse para Cuba hizo tres visitas: a la Virgen del Pilar, en Zaragoza, a la Virgen de Montserrat y a la Virgen de Fusimaña, en Sallent. En el viaje a La Habana dio una misión a bordo para todos los pasajeros, oficialidad y tripulación. Estuvo seis años en Santiago de Cuba, trabajando incansablemente, misionando, sembrando en aquella isla en la que reinaban la discriminación racial y la injusticia social. Fue un Arzobispo evangelizador. Renovó todos los aspectos de la vida de la iglesia: sacerdotes, seminario, educación de niños, abolición de la esclavitud. Realizó cuatro veces la visita pastoral de la diócesis.

Era un hombre práctico. Fundó en todas las parroquias instituciones religiosas y sociales para niños y mayores; creó escuelas técnicas y agrícolas, estableció y propagó las Cajas de Ahorros, fundó asilos, visitó todas las ciudades, pueblos y rancherías de su inmensa diócesis, siempre a pie o a caballo. Pero ni en Cuba le dejaron en paz sus enemigos. Sufrió atentados llegó, especialmente en Holguín, donde fue herido por un sicario, al que había sacado poco antes de la cárcel. Casi agonizando, perdonó al criminal.

CONFESOR DE LA REINA ISABEL II

Al cabo de seis años en Cuba un día recibió un despacho urgente del capitán general de La Habana por el que la Reina Isabel II le llamaba a Madrid, nombrado confesor de la Reina. Contrariado aceptó, pero poniendo condiciones de no vivir en palacio, no implicarse en política, no guardar antesalas y libertad de acción apostólica. Claret no había nacido para cortesano. Su actividad apostólica en la Corte fue intensa. Pocas fueron las iglesias y conventos donde no se escuchara su voz.

Restauró El Escorial y creó una Universidad eclesiástica, con los estudios de humanidades y lenguas clásicas, lenguas modernas, ciencias naturales, arqueología, escolanía y banda de música. Estudios de Filosofía y Teología, con Patrística, Liturgia Moral y ciencias Bíblicas, lenguas caldaica, hebrea y arábiga. Hizo de este monasterio uno de los mejores centros de España. Recuperó su esplendor la octava maravilla del mundo.

LE CONSUME EL CELO

"En la corte me sentía como un pájaro enjaulado... como perro atado... Tengo unos deseos tan grandes de salir de Madrid para ir a predicar por todo el mundo, que no lo puedo explicar... Sólo Dios sabe lo que sufro... Cada día tengo que hacer actos de resignación conformándome a la voluntad de Dios..." "No tengo reposo, ni mi alma halla consuelo sino corriendo y predicando"

Mientras acompañaba a la Reina en sus giras por España aprovechaba para ejercer un intenso apostolado. La real caravana rodaba por las llanuras de la Mancha, Alicante, Albacete, Valencia... y Castilla, León, Asturias y Galicia. Por el sur entre un entusiasmo extraordinario, llegó a predicar en un solo día 14 sermones. El Reino de Dios era anunciado y el pueblo respondía con generosidad. "En estos viajes, la Reina reúne a la gente y yo les predico".

APÓSTOL DE LA PRENSA

"Antonio, escribe", -le dijeron Cristo y la Virgen-. Escrutaba continuamente los signos de los tiempos: "Uno de los medios que la experiencia me ha enseñado ser más poderoso para el bien es la imprenta, -decía". A sus 35 años publicó numerosos folletos y libros, como el "Camino Recto", que sería el libro de piedad más leído del siglo XIX. Fundó con su amigo José Caixal, futuro obispo de Seu D´ Urgel y Antonio Palau la "Librería Religiosa", la Cofradía del Corazón de María y escribía los estatutos de La Hermandad del Santísimo e Inmaculado Corazón de María y Amantes de la Humanidad, compuesta por sacerdotes y seglares, hombres y mujeres. Escribió unas 96 obras propias (15 libros y 81 opúsculos) y otras 27 editadas, anotadas y a veces traducidas por él. Sólo si se tiene en cuenta su extrema laboriosidad y las fuerzas que Dios le daba, se puede comprender el hecho de que escribiera tanto llevando una dedicación tan intensa al ministerio apostólico. No era solamente escritor. Era propagandista. Divulgó con profusión los libros y hojas sueltas. Invertía grandes sumas de dinero en la edición de los libros. "No todos pueden escuchar sermones... pero todos pueden leer..." "El predicador se cansa... el libro siempre está a punto... Son los libros la comida del alma..." Entre el centenar de obras de todos tamaños que escribió, destacan: "Avisos" a toda clase de personas. "El camino recto" "El catecismo explicado" "El colegial instruido" "Los libros son la mejor limosna". Fundó la "Hermandad espiritual de los libros buenos", que durante los años que estuvo bajo su dirección hasta su ida a Cuba imprimió gran cantidad de libros, opúsculos y hojas volantes, con un promedio anual de más de medio millón de impresos cuya fundación recibió la felicitación personal del Papa Pío IX.. Fundó la Hermandad del Santísimo e Inmaculado Corazón de María, para la difusión de los libros y constituyó uno de los primeros ensayos de apostolado seglar activo por estar integrada por sacerdotes y seglares de ambos sexos.

LA ACADEMIA DE SAN MIGUEL

Es una de sus obras más geniales en la que pretendía agrupar las fuerzas vivas de las artes plásticas, el periodismo y las organizaciones católicas; artistas, literatos y propagandistas de toda España. Su prestigio consiguió reunir en ella las figuras más representativas del campo católico español. En nueve años se difundieron gratuitamente numerosos libros, se prestaron otros muchos y se repartió un número incalculable de hojas sueltas. Y fundó las bibliotecas populares en Cuba y en España. Más de un centenar llegaron a funcionar en España en los últimos años de su vida. Merece el título de apóstol de la prensa.

UN SANTO

La suntuosidad cortesana no impidió al Padre Claret vivir con austeridad. Dedicaba mucho tiempo a la oración. Admirable sobriedad en las comidas y bebidas. Dormía seis horas. Tres horas de oración y lectura de la Biblia, celebraba la Eucaristía y oía otra en acción de gracias. Confesaba y escribía. Predicaba, visitaba hospitales, cárceles, colegios y conventos. Empeñó su pectoral para socorrer a un pobre. Era un verdadero místico. Se le vio en estado de profundo ensimismamiento ante el sagrario. Un día de Navidad, en la iglesia de las adoratrices de Madrid, dijo haber recibido al Niño Jesús en sus brazos. El amor a la Eucaristía, que devoró su corazón toda su vida, le transformó en Cristo, en Cristo paciente y sacrificado. Ese fue el secreto de toda su espiritualidad.

SU IDENTIIFICACIÓN CON CRISTO

"Sentía cómo el Señor me llamaba y me concedía el poder identificarme con El. Le pedía que hiciese siempre su voluntad. La vivencia de la presencia de Jesús en la Eucaristía, en la celebración de la Misa o en la adoración eucarística era tan profunda que no la sabía explicar. Sentía y siento su presencia tan viva y cercana que me resulta violento separarme del Señor para continuar mis tareas ordinarias". Gozó del privilegio de la conservación de las especies sacramentales de una comunión a otra durante nueve años, como lo escribió en su Autobiografía: "El día 26 de agosto de 1861, hallándome en oración en la iglesia del Rosario de La Granja, a las siete de la tarde, el Señor me concedió la gracia grande de la conservación de las especies sacramentales, y tener siempre día y noche el sacramento en mi pecho. Desde entonces debía estar con mucho más devoción y recogimiento interior. “Por eso dijo: "En ningún lugar me encuentro tan recogido como en medio de las muchedumbres".

DEVOCIÓN A LA VIRGEN MARÍA

La devoción y el amor a la Santísima Virgen marcaron su vida desde niño. La Virgen era para él la estrella que le guiaba. Se imaginaba que sus oraciones subían al cielo por unos "hilos misteriosos". De niño, todos los días rezaba una parte del Santo Rosario y de mayor, los quince misterios. La Virgen le había dicho: "Tú serás el Domingo de estos tiempos. Promueve el Santo Rosario". Amaba a María, pero María le amaba más a él, pues siempre le concedía lo que pedía, incluso cosas que nunca pidió. La Virgen lo libró de enfermedades, de peligros e incluso de la muerte, le libró de tentaciones y de ocasiones de pecar. Decía el Santo: "Ya veis cuánto importa ser devoto de María. Ella os librará de males y desgracias de cuerpo y alma. Os alcanzará los bienes terrenales y eternos. ...Rezadle el Santo Rosario todos los días y veréis cómo María será vuestra Madre, vuestra abogada, vuestra medianera, vuestra maestra, vuestro todo después de Jesús". "Ni en mi vida personal, ni en mis andanzas misioneras podía olvidarme de la figura maternal de María. Ella es todo corazón y todo amor. Siempre la he visto como Madre del Hijo amado y esto la hace Madre mía, Madre de la Iglesia, Madre de todos. Mi relación con María siempre ha sido muy íntima y a la vez cercana y familiar, de gran confianza. Yo me siento formado y modelado en la fragua de su amor de Madre, de su Corazón lleno de ternura y amor. Por eso me siento un instrumento de su maternidad divina. Ella está siempre presente en mi vida y en mi predicación misionera. Para mí, María, su Corazón Inmaculado, ha sido siempre y es mi fuerza, mi guía, mi consuelo, mi modelo, mi Maestra, mi todo después de Jesús".

PERSEGUIDO

No es de extrañar que un hombre de la influencia del Padre Claret, que arrastraba a las multitudes, atrajera también las iras de los enemigos de la Iglesia. Pero las amenazas y los atentados se iban frustrando uno a uno, porque la Providencia velaba sobre él que se alegraba en las persecuciones. Fueron numerosos los atentados personales que sufrió en vida. Pero fue peor la campaña difamatoria que se organizó a gran escala por toda España para desacreditarlo ante las gentes sencillas. Se le acusó de influir en la política, de pertenecer a la famosa "camarilla" de la Reina con Sor Patrocinio, Marfori y otros, de ser poco inteligente, de ser obsceno en sus escritos, de ser ambicioso y ladrón. Pero Claret supo callar, contento de sufrir algo por Cristo.

ANTE EL RECONOCIMIENTO DEL REINO DE ITALIA

El reconocimiento del Reino de Italia, equivalía a la aprobación del expolio de los Estados pontificios. El Padre Claret había advertido a la Reina que si aprobaba este atropello se retiraría. El 15 de julio de 1865, el gobierno se reunía en La Granja para arrancar a la Reina su firma, pero la Reina, engañada, firmó. Claret no quiso ser cómplice y escuchó estas palabras: "Antonio, retírate". Transido de dolor, salió para Roma, donde el Papa Pío IX le consoló y le ordenó volver a la corte. La familia real se alegró inmensamente de su retorno. Pero de nuevo llovieron calumnias y ataques contra él. Fue uno de los hombres públicos más perseguidos del siglo XIX.

DESTERRADO

El 18 de septiembre de 1868, la revolución era incontenible. Veintiún cañonazos de la fragata Zaragoza, en la bahía de Cádiz, anunciaron el destronamiento de la Reina Isabel II. Con la derrota isabelina en Alcolea, caía Madrid y la revolución se extendió a toda España. El día 30, la familia real, con su confesor, salía desterrada hacia Pau y París. El Padre Claret tenía 60 años. En seguida quema de iglesias y asesinatos y el cumplimiento de la profecía del Padre Claret de que la Congregación tendría su primer mártir en esta revolución. En La Selva del Camp, caía asesinado el Padre Crusats. El 30 de marzo de 1869 Claret se separaba de la Reina y se fue a Roma.

PADRE DEL CONCILIO VATICANO I

El 8 de diciembre de 1869 comenzó el Concilio Vaticano I. Allí estaba el Padre Claret. Uno de los temas más debatidos fue la infalibilidad pontificia en cuestiones de fe y costumbres. La voz de Claret resonó en la basílica vaticana: "Llevo en mi cuerpo las señales de la pasión de Cristo, -dijo, aludiendo a las heridas de Holguín-; ojalá pudiera yo, confesando la infalibilidad del Papa, derramar toda mi sangre de una vez". Es el único Padre de aquel Concilio que ha llegado a los altares.

El 23 de julio de 1870, en compañía del Padre Xifré, Superior General de la Congregación, llegaba el Arzobispo Claret a Prades, en el Pirineo francés. La Comunidad de misioneros en el destierro, casi todos estudiantes, recibió con gran gozo al fundador, ya enfermo. Pero sus enemigos querían apresarlo y tuvo que huir al monasterio cisterciense de Fontfroide, donde fue acogido con gran alegría. "Me parece que ya he cumplido mi misión, en París y en Roma he predicado la ley de Dios... En París como capital del mundo, en Roma capital del catolicismo, lo he hecho de palabra y por escrito, he observado la santa pobreza... Su salud estaba minada. El día 4 de octubre tuvo un ataque de apoplejía. El día 8 recibió los últimos sacramentos e hizo la profesión religiosa como Hijo del Corazón de María. El día 24 de octubre con todos los religiosos arrodillados alrededor de su lecho, entre oraciones Antonio María Claret entregó su espíritu. Tenía 62 años. Su cuerpo fue enterrado en el cementerio monacal con la inscripción de Gregorio VII: "Amé la justicia y odié la iniquidad, por eso muero en el destierro".

GLORIFICADO

Sus restos fueron trasladados a Vic, donde se veneran. El 7 de mayo de 1950 el Papa Pío XII lo proclamó SANTO. "San Antonio María Claret, dijo el Papa, fue un alma grande, nacida como para ensamblar contrastes: pudo ser humilde de origen y glorioso a los ojos del mundo. Pequeño de cuerpo, pero de espíritu gigante. De apariencia modesta, pero capacísimo de imponer respeto incluso a los grandes de la tierra. Fuerte de carácter, pero con la suave dulzura de quien conoce el freno de la austeridad y de la penitencia. Siempre en la presencia de Dios, aún en medio de su prodigiosa actividad exterior. Calumniado y admirado, festejado y perseguido. Y, entre tantas maravillas, como una luz suave que todo lo ilumina, brilla su devoción a la Madre de Dios".

PRECURSOR DEL CULTO AL INMACULADO CORAZÓN DE MARÍA

Como la Orden de los Carmelitas, es la Orden de los hermanos de la Virgen, la Congregación de los Hijos del Inmaculado Corazón de María, es un original anticipo a las Revelaciones de Fátima, en las que la Virgen, en 1917, encarga a Lucía difundir la devoción al Inmaculado Corazón de María. ¿Qué otra cosa hacía San Antonio María Claret al fundar su Congregación, más que adelantarse 68 años a las Revelaciones de Fátima? No es fortuito que en uno de los cuarteles de la cúpula de la Basílica de Fátima figure la imagen de San Antonio María Claret y que la atención a los peregrinos de aquel Santuario se haya confiado a los Religiosos Hijos del Inmaculado Corazón de María.


--------------------------------------------------------------------------------

2.- San Pedro de Alcántara

Por Jesús Martí Ballester

Pedro de Alcántara es hijo de un noble matrimonio de Alcántara, en Extremadura, 1499. Creció en un ambiente de lucha. Sus padres formaban parte de la nobleza que, con Fernando e Isabel, los Reyes Católicos, habían reconquistado los últimos reductos musulmanes, Granada, en España. Pedro tenía el temple férreo de los conquistadores de América, Pizarro o Hernán Cortés. Con la edad progresaba en los estudios, pero él se sentía llamado a otras conquistas. Terminados sus estudios en Salamanca, que afinaron su espíritu y ensancharon su pensamiento, decidió ser franciscano. A los dieciséis años recibió el hábito en el convento de los Manjaretes, frontera con Portugal, y ejerció de custodio y provincial en su Provincia franciscana. Y, al final, de Comisario General de los Franciscanos Reformados por él; murió en Arenas de San Pedro, cerca de Ávila, en 1562.

SU MAGISTERIO CON SANTA TERESA

Cuando Santa Teresa, vivía en el monasterio de la Encarnación de Ávila, se debatía entre grandes pruebas e incomprensiones. La riqueza de la vida mística con que Dios la elevaba era considerada obra del demonio por sus directores espirituales, hasta que, Doña Guiomar de Ulloa, una de sus amigas, le preparó una entrevista con Fray Pedro, a quien Dios había preparado haciéndoles habitar en las cumbres de esos misteriosos caminos de la gracia con regalos sublimes, para que por propia experiencia supiera discernir en seguida que los eran de “la mismo librea”. Dios quiso preparar de esta manera a San Pedro para iluminar el espíritu de Santa Teresa de Jesús. "En seguir los consejos evangélicos es infidelidad tomar consejo. El consejo de Dios no puede dejar de ser bue­no." En casos de conciencia y de pleitos, bien están los juristas y los teólogos, "mas en la perfección de la vida, no se ha de tratar sino con los que la viven". Y añade con un poco de ironía: Si quiere tomar consejo de letrados sin espíritu, busque harta renta, a ver si le valen ellos, ni ella, más que el carecer de ella por seguir el consejo de Cristo. Creo más a Dios que a mi experiencia. No crea a los que la dijeren lo contrario por falta le luz, o por incredulidad, o por no haber gustado cuán suave es el Señor.

RESISTENCIA DEL OBISPO VENCIDA POR FRAY PEDRO

El obispo no quería autorizar la fundación. Pedro de Alcántara le escribió, pero no consiguió nada. Bien enfermo Pedro fue a visitarlo al Tiemblo, donde se encontraba; y consiguió que Don Álvaro de Mendoza concediera la autorización para la fundación del convento de San José. Pedro era un hombre alto, espigado, como el modelo de las figuras que pintaba el Greco en Toledo. La resistencia de su organismo era milagrosa, toda su vida era un verdadero milagro; caminaba sobre las aguas, leía los secretos de los corazones, salvaba las distancias con la velocidad del rayo, plantaba su bastón en el suelo y se transformaba en una higuera. Como él cumplía la voluntad Dios, los elementos obedecían la suya. Caminaba con los pies descalzos y la cabeza siempre descubierta y aparecía tan escuálido que, decía Teresa, que "parecía hecho de raíces de árboles". La conversación entre los dos grandes contemplativos serenó definitivamente a la Santa. Fray Pedro aseguró que todo aquello era de Dios, y después convenció de ello a los mismos maestros escépticos.

TERESA LE ANUNCIA SU MUERTE

Hacía un año que Santa Teresa le había avisado de la proximidad de su muerte, lo cual no le impidió seguir vigilando la observancia y visitando los conventos como Comisario general de los reformados. La última enfermedad le sorprendió en Arenas, en la provincia de Ávila. En el hospital público, oraba sin cesar de repetir: "Señor, lávame más todavía de mi iniquidad." Al llegar el médico, preguntó: "Señor doctor, ¿no hemos de caminar?". "Muy presto, Padre", dijo el doctor; y el santo, lleno de gozo, recitó el verso del salmo: "Qué alegría cuando me dijeron, vamos a la casa del Señor." "Cuando expiró -dice Santa Teresa- se me apareció y me dijo cómo se iba a descansar y que bienaventurada penitencia, que tanto premio le había merecido. Y he aquí acabada la aspereza de vida con tan gran gloria."

SU REFORMA

Por donde pasaba Fray Pedro, introducía la Reforma en los conventos. Siendo provincial, añade nuevas normas a su regla, funda tres conventos de nueva observancia y crea la nueva custodia de San José, que después sería provincia. Los rigores que impone en las fundaciones son impresionantes: Tres horas de oración mental, además del oficio cantado, disciplina diaria, dormir en el suelo, supresión de estipendios de misas, inspirado en el testamento de San Francisco, para él el pensamiento definitivo del Fundador. Su vida fue una verdadera interpretación hispana del espíritu del Poverello. Su figura, envejecida antes de tiempo, caminaba por valles y montañas para visitar los conventos exhortando a perseverar en la pobreza. Franciscana fue su muerte, rodeado de sus hermanos, en un pueblecito olvidado, recibiendo arrodillado el santo Viático, con palabras de exaltación de la pobreza y de la oración. Su cuerpo fue amortajado con los vestidos más pobres. Se apareció repetidas veces a Santa Teresa a quien reveló la gran gloria le había merecido su penitencia.

EN ESPAÑA Y EN PORTUGAL

Su fama no sólo se difundió por España, sino que llegó también a Portugal, por lo que el rey Juan III lo llamó a Lisboa donde dejó una huella de santidad y de prestigio por sus virtudes. Fray Luís de Granada será amigo suyo y también San Francisco de Borja, el Duque de Gandía. Y las hermanas de Felipe II. El mismo Carlos V, ya retirado en Yuste, le pidió que dirigiera su conciencia: “Padre, mi intención es que os encarguéis de mi alma”, le dijo el emperador. “Señor, yo no podré desempeñar ese cargo, tenéis que buscar a otro”. –“Haced lo que os mando, que yo se bien lo que me conviene”, respondió el emperador contrariado. –“Señor, tenga por bien que se haga la voluntad de Dios. Si no vuelvo, tenga vuestra majestad por respuesta que no se sirve de ello”

Pudo ser un gran reformador porque era gran penitente. La ascesis sólo es un medio para evitar los peligros que la carne combate los vue­los del espíritu, y así lo entendía San Pedro de Alcántara. Su fin es la unión con Dios, y aunque a San Pedro se le cono­ce, sobre todo, por sus proverbiales penitencias, es más admirable en él el contempla­tivo que el asceta. Oraba sin cesar y en todas partes. A veces, una sola palabra le arrebataba de tal modo, que lanzaba gritos ininteligibles, entraba en éxtasi y quedaba suspenso en el aire. Un día ensayaba un joven en la huerta del convento el principio del evangelio de San Juan, las palabras: “el Verbo se hizo carne” le impresionaron tanto, que empezó a volar, levantado un codo sobre el suelo y atravesó cuatro puertas, llegó al altar mayor y quedó en éxtasis. Otra vez, no pudiendo sufrir los ardores que le abrasaban salió a la huerta y quedó suspendido en el aire delante de una cruz.

SANTA TERESA NOS REVELA SUS CONFIDENCIAS

Santa Teresa nos relata en su Vida:”Paréceme fueron cuarenta años los que me dijo había dormido sólo hora y media entre noche y día, y que éste era el mayor trabajo de penitencia que había tenido en los principios, de vencer el sueño, y para esto estaba siempre de rodillas o en pie. Lo que dormía era sentado y con la cabeza arrimada a un maderillo que tenía hincado en la pared..." Jamás, añade la Santa, se puso cosa alguna en los pies, ni otro vestido que un hábito de sayal y un manto, sin ninguna otra cosa sobre las carnes... Decía que en los grandes fríos se quitaba el manto y dejaba la puerta y ventanilla abiertas de la celda, para componerse con el manto más tarde y cerrarlas, contentando así al cuerpo "para que sosegase con más abrigo". "Comer a tercer día era muy ordinario y díjome que de qué me espantaba, que muy posible era a quien se acostumbraba a ello...". Al completo retrato que traza Santa Teresa, añaden los biógrafos varias anécdotas, como la de la vez en que un padre dominico le encuentra casi desnudo en la huerta del convento, apenas cubierto con un viejo manto descuartizado, y ante la extrañeza del visitante, responde fray Pedro: "Échele vuestra merced la culpa al Evangelio, el cual nos aconseja tener una sola túnica. La mía la he estado lavando y no tengo qué ponerme".

SU CARIDAD

Severidad terrible para consigo mismo, pero siempre ungida de la humildad más franciscana y la caridad más tierna. Les decía a sus frailes: "Si vierais a vuestro hermano pecar, no os ofendáis y no os turbéis, sino, llenos de mansedumbre, habladle al corazón y avisadle con amor, acordándoos que vosotros habéis sido hechos del mismo barro." Y el amor de Dios le llenaba tanto el alma, que le traspasaba hasta el pecho y tenía que dejar su celda para salir a refrescarse al aire libre. Muchas veces le resultaba muy difícil hacer oración o celebrar la Misa sin quedar en éxtasis hasta levantarse en el aire. A menudo le invadía el Espíritu, y le hacía proferir grandes gritos y tenía que correr a encerrarse en su celda, como un día, en que instruyendo a sus hermanos sobre el Evangelio, se quedó gritando "Dios se ha hecho carne", y hubo de correr a la celda, donde pasó tres horas en éxtasis. Él sí que podía hablar sobre el amor con toda propiedad, como lo hace en su "Tratado de la Oración y de la Contemplación", joya de gran valor, aunque breve, que alimentó a grandes espíritus y mereció los elogios de San Francisco de Sales. Éste fue el testamento espiritual de aquel reformador de frailes, uno de los más grandes promotores del fervor religioso en la España de su tiempo.
 
 

 
Publicar un comentario sobre este artículo

 Nombre

 Email (no será publicado)

 País

Comentario



Escriba las letras como aparecen



* Gracias por su comentario. El número de mensajes que pueden estar en línea es limitado. La longitud de los comentarios no debe exceder los 500 caracteres. Catholic.net se reserva el derecho de publicación de los mensajes según su contenido y tenor. Catholic.net no se solidariza necesariamente con los comentarios ni las opiniones expresadas por sus usuarios. Catholic.net no publicará comentarios que contengan insultos o ataques y se reserva el derecho de publicar direcciones de correo o enlaces (links) a otras páginas.
     Herramientas del Artículo:
Arriba
.
Ver más artículos del tema
.
Preguntas o comentarios
.
¿En donde estoy?
.
Hacer un donativo
Envíalo a un amigo
.
Formato para imprimir
.
Descargar en PDF
.
Descargarlo a tu Palm
.
  Suscripción canal RSS

Todos los servicios de Catholic.net son gratuitos. Sólo nos mantenemos gracias a los donativos que, voluntariamente, nos hacen algunos de nuestros visitantes. Necesitamos de tu ayuda para continuar anunciando el mensaje de Cristo a través de la Red. Ayúdanos, Dios te lo recompensará.
DA CLICK AQUÍ PARA DONAR

Inicio | Secciones | Comunidades | Servicios | Consultorios | Alianzas | Foros | Contacto
Servicios por email Servicios por email
Foros Foros de discusión
Mapas Mapa de Escritores actuales
Opiniones ¿Qué opinas de Catholic.net?
Comentarios Comentarios al editor de esta sección
Biblioteca Documentos de apoyo de Escritores actuales
Preguntas frecuentes Preguntas Frecuentes
Donativos Hacer un donativo
• Dirección Editorial de Catholic.net
• Dr. Guzmán Carriquiry
• P. José Antonio Medina
• Editoriales
• Conferencias episcopales
• Abdala Alberto
• Aguer Héctor, Mons.
• Aguiló Alfonso
• Álvarez Rodríguez Máximo
• Benedicto XVI, Joseph Ratzinger
• Bojorge Horacio S.J.
• Buela Carlos Miguel, Sacerdote del VE
• Burggraf Jutta
• Casadevall Salvador
• Cabellos Llorente Pablo
• Caro, Gustavo
• Cases Enrique
• Chesterton G K
• Cipriani Thorne Juan Luis, Card.
• Córdova Sergio
• Corcuera Álvaro LC
• Cuevas Aníbal
• Dennis Doren, L.C.
• DApice Gustavo Daniel
• De Ariño María Esther
• De Blas Mariano
• De Castro Claudio
• De Andrés Marcelino
• De Wohl Louis
• De las Heras Muela Jesús
• Dib Alberto Miguel
• Escritores de Yo influyo
• Esquivel Juan Pablo
• Equipo de Buenas Noticias
• Ferrán Juan José, L.C.
• Fernández Texeira Nunes Álvaro
• Mauricio I. Pérez
• Montiu José María
• Garza Medina Luis
• García José
• García Olivas José Guillermo
• García Pedro Misionero Claretiano
• García Pimentel Luis
• Ortega Trillo Alejandro L.C.
• Gómez Navarro Eusebio
• Grupo Esfera Educativa
• Guardini Romano
• Irure Martín
• Iraburu José María
• Jil Portilla José
• Juan Pablo II
• Larumbe Sergio, IVE
• Llera Vázquez Pedro Luis
• Lira Rugarcía Eugenio
• López Quintás Alfonso
• Loring Jorge
• Martín Descalzo José Luis
• Martín Rincón Estanislao
• Martínez Abad Eduardo
• Martí Ballester Jesús
• Vida y obra del P. Jesús
• Reportajes
• Homilía dominical
• Algunas vidas ejemplares
• Mena Hernandez Víctor Hugo
• Mújica Jorge Enrique
• Munilla José Ignacio, Mons.
• Obispos de España
• Obispos de Latinoamérica
• Ortega Ruiz Pedro
• Parga Limón Ernesto
• Palencia Ramírez de Arellano Jorge, Monseñor
• Pascual, Fernando, L.C.
• López Pedraz, Juan SJ
• Pérez Gallego, José Luis
• Pérez Lozano José María
• Peña Ángel O.A.R.
• Pou Sabaté Llucià
• Quevedo Paulino
• Ramírez Mozqueda Alberto
• Ratero María Susana
• Rego de Planas, Lucrecia
• Rivilla San Martín Miguel
• Rivas Sánchez, Marcelo
• Rivero Antonio LC
• Ryan Michael
• Sánchez Sebastián
• Schmidt Oscar
• Schwizer Nicolás
• Santos Felipe
• Sánchez Griese Germán
• Schooyans Michel
• Tagle Moreno Hugo, padre de Schöenstatt
• Urbizu Guillermo
• Vélez Gustavo
• Volpacchio Eduardo María
• Zavala, Martín
Lista de correo


Suscribir
Cancelar suscripción
Consultores en línea
Consulta a nuestro grupo de consultores, son más de 300 disponibles para responder todas tus dudas
Ver todos los consultores
Apoyan a la comunidad
• Pontificio Consejo para los Laicos
• Pontificio Consejo para las Comunicaciones Sociales
• Periodismo Católico
• Revista Arbil, apostando por los valores
• Web de Filosofía Ética, Javier Borrego

Ver todas las alianzas que apoyan a la comunidad

Eventos de la comunidad
ORAR - LEER - TRABAJAR, del Monje Trapense Ceferino Leardi OCSO
Presentación del Libro: ORAR LEER TRABAJAR, del Monje Trapense Ceferino Leardi OCSO
Ver todos los eventos

Encuesta
¿Te gustaría mejorar tu comunicación con Dios?
Sí, lo necesito, pero no sé cómo ni tengo quién me enseñe
Sí, hago un poco de oración al día, pero quiero mejorar
Realmente me urge, llevo tiempo buscando eso
Sí, pero creo que no soy capaz
Creo que eso es para sacerdotes y monjas, no para mí
Sé que lo necesito, pero no estaría dispuesto a ir a un curso de oración
Lo he intentado muchas veces y no lo logro, no es para mí
Estoy satisfecho con mi vida de oración
No lo considero importante en mi vida, hay cosas prioritarias
> Ver resultados
> Ver todas las encuestas
Foros de discusión
¡Participa!

Homenajes  |   Condiciones de uso   |   Donativos   |   Privacidad   |   Transparencia   |   Publicidad   |   Contáctanos   |  RSS
© 2014 Catholic.net Inc.
Todos los derechos reservados
El lugar de encuentro de los católicos en la red