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Autor: P. Manuel Loza Macías | Fuente: www.usem.org.mx Solicitudo Rei Socialis, para entender y reflexionar la encíclica
El P. Manuel Loza nos ofrece una serie de reflexiones para entender la actualidad que tiene la encíclica para los agentes de cambio social. (1987, Juan Pablo II)
Solicitudo Rei Socialis, para entender y reflexionar la encíclica
Solicitudo Rei Socialis. Carta Encíclica del Papa Juan Pablo
II promulgada el 30 de diciembre de año 1987. Sobre
la preocupación social de la Iglesia
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CONTEXTO. A los veinte años
de la Populorum progressio de Pablo VI, SS. Juan Pablo
II acaba de hacer pública su Encíclica SoIlicitudo Rei Socialis,
acerca del mismo tema (los problemas del desarrollo a escala
internacional), desde la perspectiva de las últimas dos décadas. Hacia
1967 había un difuso optimismo sobre la resolución más
o menos pronta de los problemas del desarrollo, se
veía más bien negativa. La brecha entre el Norte desarrollado
y el Sur subdesarrollado ha crecido en este lapso, haciéndose
crítica —y no sólo en los países más desvalidos— la
situación de la vivienda, de la desocupación y de la
deuda externa. A veces los propios mecanismos del crédito internacional
y de la inversión extranjera se han vuelto contra los
países subdesarrollados.
CONTENIDO. Sollicitudo Rei Socialis a naliza los
críticos problemas mundiales del armamentismo y del terrorismo, el Papa
encara el problema demográfico actual, con signo opuesto en el
Sur y en el Norte. Al respecto, el Pontífice denuncia
las sistemáticas campañas del control de la natalidad como un
atropello de la libre decisión de los padres de familia.
Por otra parte el Papa destaca como signos positivos la
conciencia de la radical interdependencia recíproca entre los bloques, las
naciones y las personas; la preocupación por la paz, indivisible,
y una sana preocupación ecológica por el planeta.
Además
la Encíclica recuerda que desarrollo no significa el mito del
progreso casi automático e ilimitado de la humanidad, tampoco es
el desarrollo una realidad simplemente económica, ni puede consistir, menos
aún, en la llamada civilización del consumo, una triste e
insatisfactoria experiencia de grupos privilegiados, que no puede sino sofocar
las aspiraciones más profundas del corazón humano. En definitiva, el
desarrollo auténtico ha de medirse por un parámetro interior, de
naturaleza cultural y ético-religiosa, que el documento examina tanto a
la luz del Génesis como de los Evangelios.
En las
naciones el desarrollo integral del ser humano ha de
tener como meta propia un delicado respeto por todos
los derechos humanos, entre los cuales se destaca el
derecho a nacer, los derechos de la familia como célula
básica de la sociedad, la justicia en las relaciones laborales,
la institucionalidad política democrática y la libertad religiosa. Alerta acerca
de diversas estructuras de pecado. Como causas de éstas subraya
explícitamente dos: el ansia exclusiva de lucro, y la sed
de poder en todas sus dimensiones. El remedio de estos
males morales no puede estar sino en una conversión de
los corazones, con su consiguiente efecto de solidaridad, también internacional.
ACTUALIDAD. La temática de esta encíclica, también tienen una
vigencia extraordinaria. El hombre de empresa no puede permanecer indiferente
los problemas de marginación y de miseria. Debe reconocer el
nexo orgánico entre desarrollo, solidaridad y liberación, entendidas cristianamente. De
ahí que los hombres de empresa tengan la obligación moral
de construir una mejor sociedad, más justa, más solidaria, más
humana a partir de la empresa. Los laicos
Hoy no
podemos olvidar que nosotros somos los responsables de animar con
el espíritu cristiano las realidades temporales.
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