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Autor: P. Manuel Loza Macías | Fuente: www.usem.org.mx Populorum Progressio, para entender y reflexionar la Encíclica
Antes de Populorum Progressio se habían operado importantes cambios en la convivencia humana. La ciencia y la tecnología habían favorecido la globalización de las comunidades, y los viajes espaciales.
Populorum Progressio, para entender y reflexionar la Encíclica
Encíclica Populorum Progressio. Carta Encíclica promulgada por el Papa
Paulo VI el 26 de marzo de 1967. Sobre la
necesidad de promover el desarrollo integral de todos los pueblos.
CONTEXTO. Antes de Populorum Progressio se habían operado importantes cambios
en la convivencia humana. La ciencia y la tecnología habían
favorecido la globalización de las comunidades, y los viajes espaciales.
La economía crecía a pasos agigantados en la producción industrial
y en la aportación de servicios cada vez más sofisticados
y enriquecía maravillosamente a unas naciones, mientras que simultáneamente dejaba
en retraso lacerante al sector agropecuario, en pobreza a amplias
zonas en un mismo país y en subdesarrollo a gran
número de naciones.
Todo mundo veía que era necesario realizar
cambios para que las innovaciones económicas, científicas y políticas tomaran
un rumbo humano y justo. Era necesario conducir el cambio
por el hombre y para el hombre, pero era evidente
que estos cambios traerían consigo inseguridad, desconcierto y angustia. En
el XI Congreso de Dirigentes de Empresa, Paulo VI se
había definido como defensor de los humildes, abogado de los
pobres, profeta de la justicia, heraldo de la paz, promotor
de la caridad, es por ello que uno de los
frutos personales de dicho Congreso vio hacer la promulgación de
la encíclica Populorum Progressio.
CONTENIDO. La Iglesia sigue con atención
el desarrollo de los pueblos, sobre todo el de los
más necesitados. La aspiración de mejorar de muchos hombres se
ve impedida por la situación en la que viven. Los
pueblos quieren además de su independencia política, su independencia económica.
Con la descripción de Populorum Progressio. Se patentiza la urgencia
de buscar el desarrollo solidario de la humanidad.
El desarrollo
completo del hombre no puede darse sin el desarrollo solidario
de la humanidad. Hay que luchar por una verdadera unión
entre las naciones para asistir a los pueblos más débiles.
El deber de solidaridad de las personas es deber también
de las naciones. Los pueblos deben de llegar a ser
por sí mismos artífices de su desarrollo: es la meta
que hay que conseguir.
Es necesario también el diálogo entre
las naciones: Este diálogo es factor de fraternidad y ha
de centrase en los hombres, no en los intereses egoístas
económicos y políticos. En esta labor debemos de trabajar todos.
Hombres y pueblos, deben asumir su responsabilidad. A manera de
conclusión el Papa asevera que el camino de la paz
pasa por el desarrollo, pero éste no está en la
abundancia de riqueza egoísta, sino en la economía puesta al
servicio del hombre.
ACTUALIDAD. Hoy seguimos afirmando que: el
desarrollo integral de los individuos y de los pueblos no
puede darse sin el desarrollo solidario de la humanidad. Esta
solidaridad ha fallado. Habrá que volver los ojos a esta
encíclica: qué no hemos hecho y qué debemos hacer en
adelante, si aún hay tiempo antes de que los pueblos
atrasados desaparezcan o se rebelen. Primero perdura la interpelación: ¿verdaderamente
buscamos construir una sociedad más justa y humana?, es decir
¿estamos verdaderamente comprometidos con el bien de todos los aspectos
material, intelectual y moral de nuestros colaboradores, no sólo de
nuestra empresa, sino en la sociedad? Después nos hacemos otra
pregunta: ¿En verdad tenemos esa buena voluntad sin la cual
nuestra solidaridad no se extenderá a nivel mundial y permanecemos
impasibles ante la miseria y el sufrimientos de otros? Sin
nuestra participación solidaria impediremos a esos pueblos llegar a ser
por sí mismos artífices de su destino.
El hombre de
empresa como actor eminente de creación de riqueza, si quiere
ser congruente con su vocación, ha de actuar efectivamente en
la justa producción y distribución de los bienes y servicios
que están bajo su dominio. Por esta razón recomendamos ampliamente
se lectura y divulgación.
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